¿Por qué la Cruzcampo crea adicción?
innovación
Cebada, levadura, lúpulo y agua. Éstos son los ingredientes universales de cualquier cerveza. Pero, ¿qué es lo que hace diferente a una caña Cruzcampo para que muchos sientan adicción por ella? Nada raro, que nadie se preocupe. Pero sí una mezcla de tradición con tecnología cuyo resultado es una cerveza de barril más refrescante, con una alta bebestibilidad -permite que el cuerpo pueda ingerir mayor cantidad de líquido antes de sentirse saciado- y con sus propiedades naturales intactas al sustituir la pasteurización por un sistema de elaboración en frío que evita tener que someter al producto a fuertes temperaturas que lo pueden deterioran sensorialmente. El secreto de su éxito, a partir de hoy, será menos misterioso.
1 El ingrediente clave es la levadura, que procede de una cepa de 1904 creada por un maestro cervecero alemán, pero adaptada al clima de Andalucía. Las altas temperaturas de la comunidad llevaron a Max Steinmeyer a formular una receta exclusiva que tuviera un alto poder refrescante. Desde entonces, ésa es la cepa que se utiliza para producir la cerveza y la responsable de un sabor tan particular. Se conserva en laboratorios privados, a temperaturas bajo cero en hidrógeno líquido, para evitar que pierda sus propiedades. En los cuatro centros productivos de Cruzcampo en España se guardan bancos de este ADN, al igual que en otros lugares del mundo que la empresa no quiere revelar por motivos de seguridad.
2 El sabor más amargo que el de otras cervezas es otro de los rasgos de la Cruzcampo. Eso se consigue gracias a una mayor cantidad de lúpulo, una planta natural trepadora cuya flor se usa en la elaboración del producto. El resultado es un líquido que refresca por encima de otros. Asimismo, su mayor concentración de carbónico también ayuda a sentir una sensación de "chispa en la boca", como describe el actual maestro cervecero de la marca, director de Calidad, Rafael Álvarez Scholl.
3 Pero si hay algo en lo que realmente es diferente la cerveza de barril Cruzcampo es en su exclusivo sistema de esterilización. Es la única del mercado que no se pasteuriza, sino que, en lugar de someterse a altas temperaturas que pueden deteriorar sensorialmente el producto, usa un innovador sistema de triple filtrado en frío para eliminar los posibles microbios. "El tamaño del poro de los filtros es cada vez menor, el último de sólo 0,45 micras, por lo que ningún microbio puede atravesarlo", explica Álvarez Scholl, también responsable de I+D+i en la compañía. Este proceso permite, por tanto, conservar las cualidades y frescura de la cerveza, así como aportar una mayor bebestibilidad, es decir, permitir al organismo tomar más cantidad de líquido sin sentirse saciado.
4 El uso de la tecnología del frío en toda la cadena desde la elaboración de la cerveza hasta la mesa es otro de los aspectos que hacen que la caña Cruzcampo enganche al consumidor. Y es que no es lo mismo beberse una cerveza helada que otra sólo fresca. Por ello, la compañía ha ideado iniciativas que ayuden a conservarla lo más fría posible, introduciendo sus barrileros (cámaras frigoríficas para la hostelería) y su sistema Glacial, una columna que permite servir la caña a la temperatura óptima de consumo, de 0 a -2 grados, en bares y restaurantes.
5 La preocupación por innovar de la marca Cruzcampo la ha llevado, además, a lanzar continuamente nuevos sabores y formatos. Introduce del orden de cuatro o cinco nuevos productos al año y, de cara al futuro, sus planes pasan por apostar sobre todo por los de bajo contenido alcohólico y los sabores refrescantes. "Los primeros tienen mucho recorrido por temas de salud, deporte o conducción, y en los segundos hay un amplio campo por explorar", avanza Álvarez Scholl. En cuanto a la innovación en envases, sólo hay que echar un vistazo a los barriles de cinco litros que ha lanzado, así como a latas más altas o formatos más atractivos para adaptarse a las necesidades del consumidor.
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