Economía

Mario Conde vuelve a prisión por blanquear 13 millones de Banesto

  • El ex presidente de Banesto tejió un entramado con ramificaciones en Curaçao o las Islas Vírgenes e implicó en la trama a su profesor de esquí y al guardés de sus fincas en Mallorca

El ex presidente de Banesto Mario Conde ingresó ayer en la prisión de Soto del Real acusado de blanquear 13,06 millones de euros de la entidad asistido por su hija Alejandra, fondos procedentes de delitos por los que ya fue condenado en los casos de Argentia Trust y Banesto, cuando aún le restan por depositar 14,1 millones de la responsabilidad civil por la que fue condenado en el caso Banesto. El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz decretó prisión incondicional sin fianza para Conde y para su abogado, Francisco Javier de la Vega, e impuso a su hija Alejandra, investigada en la misma causa, arresto domiciliario. Conde, sus dos hijos y otras cuatro personas están acusados de blanqueo, organización criminal, alzamiento de bienes y ocho delitos fiscales.

Para el hijo de Mario Conde y los otros tres acusados -Francisco de Asís Cuesta, María Cristina Álvarez Fernández y Roland Stanek- Pedraz decretó comparecencias semanales en el juzgado, la prohibición de salir de España y la retirada del pasaporte.

El letrado que representa a Mario Conde, Ignacio Peláez, calificó de "excesivas" las medidas cautelares adoptadas por el juez, y recordó que su defendido "siempre ha cumplido con sus obligaciones", ya que en otras ocasiones ha disfrutado del tercer grado penitenciario sin riesgo de fuga alguno. En el auto, Pedraz justifica su decisión de enviar a Conde a prisión por el riesgo de que, de permanecer en libertad, entorpezca una investigación que está bajo secreto de sumario, aunque no descarta reconsiderar en un futuro su decisión. Por lo que respecta a Alejandra Conde, señala que "dada su situación familiar" en relación con su hijo, que el juez no especifica, puede sustituirse la prisión por el arresto domiciliario.

Entre otras cosas, Pedraz considera que existen indicios suficientes de blanqueo de capitales en dos cuentas corrientes de Catalunya Caixa controladas por Mario Conde y por su hija Alejandra. Asimismo, detecta tráfico de divisas y ocultación de ganancias personales a través de la sociedad Barnacla, empresa pantalla a la que al parecer se han desviado fondos de origen ilícito, algo para lo que también contaban con Oleificio Español y Black Royal. De estas tres podrían proceder incrementos patrimoniales no justificados en la renta de Mario Conde, sus hijos y su yerno, según el auto.

En total, los fondos repatriados a España alcanzaron 13,06 millones de euros; de ellos 5,6 proceden de Gallox (Suiza), 1,3 de Higher (Reino Unido), 2,8 de Dryset (Reino Unido), 445.000 de Matoral (Países Bajos), 393.000 de G.I Beteiligung (Luxemburgo), 66.500 de Mayfield (Islas Vírgenes), 4.922 euros de Rupani Jelly Fish (Emiratos Árabes), y otros 2,28 millones en efectivo. El entramado contaba también con ramificaciones en las Islas Vírgenes y Curaçao.

El dinero se recibía en tres empresas nacionales tras las que se encontraba el propio Conde: Barnacla SL, Black Royal Oak y Oleificio Español que, a su vez, estaban participadas por otras compañías de ramos tan dispares como la cosmética o la agricultura. Alejandra Conde y su hermano son titulares al 50% de Black Royal, y entre las personas de la máxima confianza de los hermanos figura Francisco de Asís Cuesta Moreno, en tanto que el yerno de Mario Conde, Fernando Guasch Vega Penichet, que fue puesto en libertad el martes pero sigue en calidad de investigado, fue administrador único de esa sociedad.

En todo el entramado utilizado por Conde para repatriar fondos del extranjero, tuvo un papel fundamental el abogado De la Vega, que ha participado "directa o indirectamente" en los negocios de la familia, según el auto.

María Cristina Fernández Álvarez, cuya "amplia declaración" ante el juez "confirmaría en gran parte la estructura de la organización", ha figurado como administradora de Barnacla y de Oleificio Español, empresa pantalla supuestamente dedicada a la producción de productos relacionados con el aceite de oliva .

Según se desprende del auto, Conde empleó en la trama societaria al guardés de las fincas mallorquinas de Can Poleta de la familia, Carlos Castaño, y a su profesor de esquí Ronald Stanek . En concreto, Castaño dispone de firma reconocida en algunas de las empresas a pesar de tener un sueldo declarado de poco más de 910 euros mensuales. Por su parte, Stanek figuraba como testaferro, contratado por el abogado De la Vega y con la función de limitarse a "firmar cuando le llamaban de la empresa, sin intervenir en la dirección u otras labores".

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