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Economía

Optimismo racional con perspectiva histórica

  • Jaime García, responsable de Banco Mediolanum en la Zona Sur

Toda crisis, todo cambio, implica riesgos, pero especialmente oportunidades.

Toda crisis, todo cambio, implica riesgos, pero especialmente oportunidades.

Jaime García, responsable de Banco Mediolanum en la Zona Sur. Jaime García, responsable de Banco Mediolanum en la Zona Sur.

Jaime García, responsable de Banco Mediolanum en la Zona Sur.

Estamos en pleno verano y no puede decirse que las previsiones económicas a corto plazo sean las mejores: la pandemia y la guerra de Ucrania nos han dejado una situación complicada. Tanto que los analistas vaticinan o estanflación (bajo crecimiento económico con alta inflación) o recesión (caídas del PIB) en muchos países.

La "vuelta a la normalidad" que produjo la recuperación de la pandemia provocó el año pasado un fuerte impulso de la demanda cuando las estructuras productivas estaban arrancando, lo que generó un desabastecimiento en materiales (semiconductores, metales…) y la consecuente subida de precios. Y en este entorno irrumpió la invasión de Putin afectando al suministro del gas y el petróleo rusos, pero también al de las toneladas de cereales que Ucrania exporta a buena parte del planeta. Esto ha sido lo que, en pocas semanas, ha elevado la inflación a niveles no vistos en décadas.

Aunque ya se intuía el fin de las políticas monetarias expansivas, los bancos centrales han acelerado su respuesta subiendo los tipos de interés (el precio del dinero prestado). El BCE lo ha hecho en medio punto, la mayor subida en 22 años. Esto ha provocado un primer semestre histórico, con caídas tanto en los mercados de renta fija como en los de renta variable. Ahora bien, debemos evitar el desánimo ante situaciones que ya hemos vivido.

Cada generación ha tenido que afrontar sus propios desafíos históricos y sociales, pero también económicos. Y ha logrado superarlos todos. Es necesario plantear el análisis de los próximos meses de una forma racional, con perspectiva histórica y sin dejarse arrastrar por el momento actual.

La historia está forjada con acontecimientos negativos y positivos que han marcado la evolución de la sociedad. Pero el progreso nunca se detiene. El ser humano siempre ha sabido adaptarse y encontrar las respuestas, por complicadas que parecieran.

Este contexto pasará, pero como ahorradores, se puede navegar con mejor o peor. Cada nuevo reto se ha superado con ingenio y audacia, bien con innovaciones tecnológicas capaces, por ejemplo, el hallazgo de fuentes de energía más limpias y diversificadas, bien aplicando las recetas económicas que aplaquen los efectos de cada crisis.

Recientemente el consejero delegado del Grupo Mediolanum, Massimo Doris, hablaba de optimismo. Concluyó que de lo que podemos estar seguros es de que el progreso seguirá su curso, en positivo –remarcó–, a través de cambios y adaptaciones. Totalmente de acuerdo.

Toda crisis, todo cambio, implica riesgos, pero especialmente oportunidades. Y en inversión más. El secreto para aumentar nuestro patrimonio financiero es comprar a los mejores precios, como ahora. Con una actitud positiva y visión de futuro seremos capaces de detectar esas oportunidades históricas; de lo contrario, corremos el riesgo de que pasen de largo. Por naturaleza y por profesionalidad, soy optimista.

En las aguas turbulentas residen las mayores oportunidades a medio plazo y un asesoramiento certificado puede ayudarnos a distinguirlas. Se trata de analizar la actual coyuntura con una perspectiva histórica, y se abrirá la puerta a un optimismo racional.