El alza del PIB no impedirá seguir con una tasa de paro del 30% en 2016

Analistas Económicos de Andalucía también prevé una moderación del crecimiento económico en la región el próximo año. La construcción vuelve a respirar tras siete años de caída continua.

Ángel Recio, Málaga

15 de octubre 2015 - 14:06

La economía andaluza volverá a crecer el año que viene, a un ritmo más moderado, pero eso no impedirá que la tasa de paro siga superando el 30% en la comunidad. Según las previsiones realizadas ayer por Analistas Económicos de Andalucía -el servicio de estudios de Unicaja- la región elevará su Producto Interior Bruto (PIB) un 2,8% en 2016, lo que supone tres décimas menos que el cierre previsto para el presente año. Esta estimación es un poco más optimista que la realizada el miércoles por la consejera de Hacienda y Administración Pública, María José Montero, en la presentación de los presupuestos regionales, que aventuró un alza del 2,6% en la comunidad. Estos expertos indican que aún es pronto para hacer perspectivas provinciales, pero el fenómeno será similar.

Felisa Becerra, coordinadora del informe de Analistas, explicó ayer que "se está viendo una moderación en el crecimiento porque hay factores como la caída del precio del petróleo o la depreciación del euro que van a dejar de tener esa incidencia en los resultados". En cualquier caso, ese pequeño freno no tiene que provocar ningún desánimo. Al contrario. Según el informe, todos los sectores productivos crecerán el año que viene, así como el consumo final de los hogares, el de las administraciones públicas y la inversión de las empresas. "No se disipan las incertidumbres pero sigue mejorando la actividad y el empleo", añadió Becerra, quien consideró que las elecciones generales y el posterior proceso de constitución de las Cortes no deben interferir en exceso las cuentas "porque estamos en un proceso de consolidación fiscal".

El empleo podría crecer un 3,2% el año que viene en Andalucía, haciendo especial énfasis en la construcción y el sector servicios. Eso facilitaría una disminución del 6,2% en el número de parados, aunque la tasa de desempleo no bajaría aún del 30%. Dependerá en buena medida de la evolución de la población activa.

Al margen de las previsiones para el año que viene -que pueden estar sujetas a muchos cambios en función de los vaivenes de la economía mundial- lo que sí se constata es que este 2015 ha sido muy favorable para la economía regional. Andalucía cerrará este año con un crecimiento del PIB del 3,1%, algo más del doble que en 2014, y los mayores aumentos se producirán en Málaga (3,3%), Sevilla (3,3%) y Granada (3,2%).

Salvo la agricultura, que verá disminuida su actividad un 1% este año, el resto de los sectores empiezan a gozar de buena salud. El caso más significativo es el de la construcción, que finalizará el 2015 con un aumento de su PIB del 4,8%, el más alto de todos, y seguirá en 2016 con el 4,2%.

Es la primera vez desde 2007 que vuelve a crecer la construcción. No obstante, tampoco hay que lanzar las campanas al vuelo porque se parte de unos índices muy bajos. En 2012, por ejemplo, se desplomó un 14,8%, por lo que va a costar mucho recuperar el terreno perdido. Posiblemente no se haga a medio plazo ya que el boom de mediados de la década pasada fue una burbuja que tardará en repetirse. Becerra lo explicó de forma muy gráfica: "la construcción en Andalucía superó los 500.000 ocupados en plena expansión y ahora hay 150.000".

El consejero delegado de AEA, Francisco García Navas vio, en general, motivos para ser positivo. Están creciendo todos los indicadores (compraventa de viviendas, matriculaciones, creación de empresas...) y el sector financiero vuelve a abrir el grifo. "Ha hecho los deberes, ha accedido a liquidez en mercados mayoristas en buenas condiciones y hay demanda solvente de crédito", dijo el consejero delegado de Analistas, quien aseguró que eso "ha permitido que las condiciones de financiación se hayan flexibilizado y sean menos duras".

Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer. García Navas reclamó profundizar en la reforma del sector de servicios profesionales, en elementos de la reforma laboral, en la formación, en el recorte de plazos para la creación de empresas y en la dependencia bancaria de las pymes. En este último punto, resaltó que el 54% de la financiación de las empresas es bancaria y que, si se excluye la financiación entre las compañías, asciende al 97%.

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