La banca española busca en la eficiencia su talismán

La difícil coyuntura a la que se enfrenta el sector aconseja reducir gastos, ajustar oficinas y, por qué no, acometer fusiones

La banca española busca en la eficiencia su talismán
La banca española busca en la eficiencia su talismán
Rocío Martín / Sevilla

20 de septiembre 2008 - 05:02

El recrudecimiento de la crisis financiera ha dejado sin efecto las llamadas a la calma que, con anterioridad a esta semana fatídica, se afanaban en lanzar los directivos de bancos, cajas y patronales sectoriales en España. La cosa se pone fea, y a las crecientes dificultades para obtener liquidez por la desconfianza que reina en el propio mercado, se une una morosidad en imparable ascenso -en julio superó la barrera del 2% por primera vez desde 1998-, que obliga a las entidades financieras a hacer provisiones y restar a sus cuentas de resultados. Pese a que el escenario no es el más deseable, a los que han repetido hasta la saciedad que el sistema financiero español es "sólido y solvente" no les falta razón. Ése será el as con el que el sector haga frente a la actual coyuntura.

Desde la patronal de los bancos (AEB), subrayan que estas entidades han resistido los embates de la crisis "mejor que muchos de sus competidores internacionales, y están mostrando la fortaleza de sus balances, la prudente gestión de los riesgos y las buenas prácticas con las que desarrollan su negocio". Precisamente, esos dos últimos aspectos se han erigido en las dos grandes ventajas tanto de bancos como de cajas: cuentan con un buen colchón para cubrir posibles insolvencias -gracias en gran medida a las exigencias del Banco de España en esa materia- y su negocio está muy centrado en el cliente doméstico y tradicional, de modo que "no han entrado a invertir, intermediar, ni titulizar hipotecas subprime o instrumentos financieros complejos", destacan en la AEB.

Por este motivo, Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico e investigador de la Reserva Federal, cree que hablar del posible colapso de una entidad en España es "decir demasiado". En la patronal de las cajas (CECA) reconocen abiertamente que lo pasarán peor que los bancos y que recibirán más "bofetadas", debido a su apuesta por el sector inmobiliario durante el boom de la construcción. A ello habría que sumar las revisiones a la baja con las que las agencias de calificación de riesgo las han amenazado en los últimos meses, así como los constantes rumores sobre la dudosa solvencia de una caja.

Esta situación no preocupa a la CECA, ni tampoco a los expertos. Carbó indica, en ese sentido, que las cajas de ahorros "han demostrado controlar esos riesgos y se han provisionado como nunca para hacerles frente". Ni siquiera duda de esa convicción en el caso de las cajas andaluzas, algo más condicionadas por la dependencia que tiene la economía de la región de la actividad constructora.

Lo que sí genera más de un desvelo es el acceso a liquidez, por mucho que los bancos centrales hayan realizado inyecciones de dinero multimillonarias en los últimos días. Y es que ese acceso se ha complicado con la debacle de esta semana: las entidades no saben quién puede estar contaminado por los efectos de las quiebras e intervenciones, y se resisten a prestarse dinero entre ellas. Fuentes de la AEB recuerdan, a ese respecto, que "la economía española tiene un déficit de balanza de pagos muy importante -del 10% del PIB-, cuya financiación debe realizarse con ahorro externo, de modo que la economía y su sistema financiero son más vulnerables al cierre prolongado de los mercados que canalizan ese ahorro".

Esto explica que con el estallido de la crisis, hace algo más de un año, bancos y cajas se enzarzaran en una guerra (parece que sin fin) por captar recursos, a base de depósitos y otras propuestas con rentabilidades muy atractivas. Sin embargo, esa estrategia no parece ser suficiente, y desde algunos ámbitos del sector comentan, además, que podría pasarle factura a medio plazo, al estar sustentada en los márgenes de negocio de las entidades. Santiago Carbó disiente en relación con ese temor, e incide en que los depósitos "son un producto esencial para establecer relaciones a largo plazo con el cliente".

¿Qué hacer para aumentar las fuentes de ingresos, ahora que la liquidez se resiste aún más? Juan Ramón Quintás, presidente de la CECA, lo tiene claro: trabajar por la eficiencia; reducir los gastos -los de las cajas aumentaron un 9% hasta junio- y ajustar las redes comerciales, si es necesario. El Banco de España hacía esa misma recomendación a bancos y cajas de ahorros hace unos meses, y apostaba por redimensionar las oficinas.

Pero también están las economías de escala, de ahí que la AEB y la CECA vean con buenos ojos (y no descarten que se produzca) el inicio de un proceso de fusiones en el sector -el último rumor en ese ámbito, y en el mercado nacional, apuntaba al Popular y el Pastor-.

stats