"Los bancos que no trabajen con datos no van a poder sobrevivir"
Elena alfaro. ceo de bbva data & Analytics
La empresa que dirige tenía cinco empleados en 2014 y ahora son 46
Es la gran fábrica de ideas de BBVA: de ahí salen las nuevas 'apps' para la gestión de las finanzas
-¿cómo surge la idea de BBVA Data & Analytics?
-Hace tres años y medio, con la idea de poner en valor los datos que genera el banco. Antes, las bases de datos estaban muy estructuradas, predefinidas por alguien. Y ahora se trata de programar algoritmos con muestras que pueden estar ordenadas o no. Para eso hace falta talento que haga buenas preguntas y sea capaz de extraer algo de esos datos.
-De ahí que sea una compañía independiente de BBVA.
-Sí, es por la gestión del talento, pero en la práctica trabajamos como compañeros con el resto de áreas del banco. Es independiente porque la gestión así es más ágil. Los trabajadores de BBVA Data & Analytics deciden su propia formación, se involucran en las contrataciones de sus compañeros, evalúan al jefe y avalan su desempeño, hacen proyectos sin aplicaciones de negocio claras, etc. La cultura es diferente.
-¿Qué perfil tienen estos trabajadores? ¿Es fácil encontrarlos?
-Son matemáticos, especialistas en estadística... El personal es escaso y lo va a seguir siendo porque la demanda va a crecer. Los esfuerzos van dirigidos más a retención del talento, no sólo en España, porque la rotación es altísima. Afortunadamente, en nuestro caso es extremadamente baja en comparación con otros.
-¿Qué aplicación tiene la gestión de los datos en un banco?
-Aportan dos cosas: automatización y una mejora en la toma de decisiones. Respecto a lo primero, damos tranquilidad y paz a los clientes. A ellos no les interesa estar pendientes de sus cuentas en el día a día, no quieren tanta información. Nosotros categorizamos sus movimientos bancarios y con técnicas avanzadas podemos detectar anomalías. Si gastamos mucho en, por ejemplo, el recibo de la luz, el banco avisa. Al cliente sí le interesan, sin embargo, sus objetivos vitales: dejar de trabajar a una edad, ahorrar para viajes, comprar una casa, etc. El banco puede ayudar a que tome la mejor decisión con una combinación de analítica de datos y ayuda humana. Ofrecemos paz en el día a día y centrarnos en los objetivos que importan.
-¿Cómo crea BBVA Data & Analytics una aplicación?
-Pues surge la idea, se define algo y se desarrolla, y eso va vinculado a la redefinición de la experiencia web. Por ejemplo: un recomendador para invertir en un plan de pensiones. Vemos la capacidad de ahorro, el tiempo que lleva trabajando la persona, cuánto tardará en jubilarse, a cuántos clientes se le puede predecir eso... Después, con el área de negocio se ve la solución y entonces interviene el área de diseño. El algoritmo es una pieza más en este proceso. Eso sí, si un 1% de clientes no se identifica con el resultado directamente no se hace la aplicación. Por eso no tendemos a dar un resultado exacto: si en vez de decir que el cliente necesita invertir o va a recibir 3.487 euros decimos que son 3.400, se va a percibir mejor, y si decimos entre 3.000 y 4.000 será más certero.
-¿En qué posición se encuentra BBVA en este ámbito respecto a la competencia?
-Llevamos más tiempo que los demás desarrollando nuestro modelo. Hemos sido un referente y seguimos estando ahí. El banco que no trabaje en esto no va a poder sobrevivir. El impacto en la calidad del servicio es muy grande: los datos te habilitan para dar un servicio de forma personalizada. Y además permiten automatizar procesos -por ejemplo, para la detección del fraude- y reducir costes. Si bancos y empresas están analizando aún si esta tecnología tiene sentido es que no están en la verdadera cuestión.
-Con esto del big data la gente tiende a pensar que empresas y gobiernos lo saben todo de los ciudadanos. ¿Hasta qué punto es eso negativo?
-Toda tecnología puede usarse para lo bueno y para lo malo. Lo importante no es pensar si lo saben todo de uno, sino qué se hace, porque que si alguien lo sabe todo y no hace nada al respecto me da igual. Puedo saber poco y hacer mucho y viceversa. Para nosotros lo importante es saber qué hace la empresa que a mí me aporte valor. En nuestro caso, cumplimos con las reglas pero vamos más allá, porque por encima está la ética. Queremos una mejor gestión financiera y hacer que la gente esté lo más tranquila posible. Cuando hacemos algo, siempre nos preguntamos qué es lo peor que podría pasar para el algoritmo que se crea.
-¿No hay riesgos con el uso de los datos por parte de las empresas?
-En general, la gente tiene poco conocimiento de sus propios datos y de lo que hacen los algoritmos. No sabemos qué significa vivir en una economía de datos. Debes entender hasta dónde puedes confiar en ellos, porque puedes acabar encerrado en una burbuja en el caso de los sitios de recomendación: se ofrece lo que es afín a nosotros y se aparta aquello que no lo es. Es cierto que solemos tender a lo que nos es más afín, es la naturaleza humana, pero la tecnología empuja más a ello. Ya hay algoritmos que, entre la diversidad de cosas que ofrecen, unas las filtran y otras nos llegan al azar para evitar este efecto burbuja.
-En el plano legal, ¿qué debemos saber sobre los datos?
-Hay una diferencia clara entre datos personales y anónimos. Los últimos se usan para fines estadísticos. En el caso de los personales, debemos dar nuestro consentimiento expreso de a quién se ceden los datos y para qué.
-¿Los hay que se saltan esa regla?
-Dudo mucho que nadie vaya a correr riesgos. Si se descubre, habría un gran daño reputacional. Se destruiría mucho más que las ganancias que podría obtener la empresa en cuestión.
También te puede interesar