Pedro Oliveira. Director de la red de estaciones de servicio de BP España “Antes de fin de año habrá puntos de recarga eléctrica en la estaciones de servicio de BP”

  • La compañía calcula que en 2040 el 85% del transporte seguirá dominado por el petróleo

  • El coche eléctrico jugará un papel, pero sobre todo en ciudad

Pedro Oliveira, director de la red de estaciones de servicio de BP España. Pedro Oliveira, director de la red de estaciones de servicio de BP España.

Pedro Oliveira, director de la red de estaciones de servicio de BP España. / Belén Vargas

–El paradigma de la movilidad está cambiando, ¿cómo se está preparando BP para afrontarlo?–Según el informe Energy Outlook 2018 de BP, la proporción de vehículos eléctricos en el parque automovilístico mundial podrá alcanzar alrededor del 15% en 2040, lo que significaría unos 300 millones de automóviles. A pesar de este crecimiento, el sector del transporte no va a cambiar significativamente en los próximos 5 años: no vamos a dejar de ver vehículos con motor de combustión interna por nuestras calles, ni el petróleo ni el gas van a desaparecer en las próximas décadas. Más que una revolución a corto plazo, seguramente se producirá una gradual sustitución de fuentes de energía tradicionales por otras fuentes renovables y más respetuosas con el medioambiente, siempre de la mano de la tecnología, que jugará un papel protagonista. En este contexto, BP está comprometida a trabajar por un futuro bajo en carbono apostando por productos carburantes y lubricantes más eficientes y que reducen las emisiones de CO2, así como por el desarrollo de otras fuentes de energía como la eólica, a la que estamos dedicando mucha atención y recursos. Hay otros recursos energéticos que no debemos obviar: la energía derivada del hidrógeno, así como las pilas de combustible, opciones cada vez más accesibles y que probablemente contribuirán de forma decisiva a esta transformación que ya está en marcha.

"El sector del transporte de larga distancia se va a concentrar en el uso de gas natural licuado"

–El gas natural es una de sus prioridades ¿qué papel jugará en ese nuevo mapa de la movilidad?

–BP es uno de los mayores productores de gas natural en Estados Unidos. Trece de los 22 proyectos más importantes que BP tiene programados para 2021 están relacionados con esta materia prima, que es el complemento ideal para las energías renovables, ya que supone respaldo efectivo a la variabilidad de la generación de energía eólica, solar e hidroeléctrica. Sin embargo, el papel que jugará en el sector del transporte particular será limitado. De cara a 2040, estimamos que alrededor del 85% del sector del transporte continuará dominado por el petróleo, frente al 94% que supone actualmente. En ese año, el gas natural, la electricidad y una mezcla de otros tipos de combustibles supondrán, cada uno de ellos, un poco menos del 5% del combustible utilizado para el transporte. El sector del transporte se va a concentrar en el uso de GNL en el transporte por carretera de larga distancia, así como en los transportes marinos.

"La electrificación del transporte se da por la presión regulatoria, con los subsidios y la restricción de emisiones"

–¿Por qué cree que se le da tanta relevancia al coche eléctrico si no hay capacidad para que sustituya totalmente el parque móvil de combustible fósil?

–Como hemos comentado, está en marcha una transición energética, necesaria para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, y el sector del transporte no es ajeno a estos compromisos. Sin embargo, y a pesar de la necesaria neutralidad tecnológica que debiera presidir todas las acciones y decisiones que se tomen para la descarbonización en el transporte, lo cierto es que la regulación está favoreciendo la adopción del coche eléctrico como la principal alternativa. Los coches eléctricos tienen un papel que desempeñar, especialmente en las zonas urbanas, donde pueden mejorar la calidad del aire, pero hay que ser realistas y tener claro que su impacto es limitado cuando se trata de reducir las emisiones del sector transporte particular: la electrificación del vehículo, como vehículo ligero, solo incidiría en un 20% de la demanda total del transporte, que en sí es responsable del 25% del total de las emisiones. Adicionalmente, la electrificación del transporte ligero tiene un elevado coste y sólo se entiende desde la existencia de una gran presión regulatoria, que se manifiesta por el lado de la demanda en la presencia de subsidios al consumidor y, desde el lado de la oferta, en la obligación impuesta a los fabricantes de automóviles en lo referente a las emisiones de CO2.

–Uno de los grandes problemas del coche eléctrico, e incluso de los híbridos enchufables, es que un enorme número de viviendas no están preparadas para poder recargar esos vehículos, y no digamos ya quienes tienen que aparcar en la calle, ¿no?–Efectivamente. Por ello, BP, a través de la filial BP Ventures, se ha adelantado y ha invertido en StoreDot y Freewire Technologies, dos fabricantes de baterías ultrarrápidas para equiparar el tiempo de recarga de vehículos eléctricos a los vehículos de combustión interna, que están disponibles en sus estaciones de servicio. De esta manera, los consumidores no se tienen que preocupar por disponer de punto de carga en sus viviendas o por tener el vehículo cargando toda la noche.

–¿Apostarán por tener puntos de recarga en sus estaciones de servicio?

–La movilidad está cambiando y BP se compromete a seguir siendo el minorista de energía de elección en el futuro. Por ello, comenzará a instalar puntos de carga en sus estaciones de servicio europeas a finales de año. A través del sistema móvil de FreeWire, podemos responder rápidamente a las necesidades del cliente y proporcionar instalaciones de carga en las estaciones donde veamos una mayor demanda, sin necesidad de hacer inversiones significativas en tecnologías fijas y en la infraestructura actual.

–¿Cómo van a reforzar la posición de BP en el mercado español?

–Nuestra apuesta de futuro se centra en una estrategia de crecimiento para España basada en tres pilares: la mejora y diferenciación de nuestra oferta, el desarrollo de una red de máxima calidad y la excelente ejecución en el punto de venta. Esto nos permite disponer de una propuesta de valor muy atractiva no solo para clientes finales, sino también para los dueños de estaciones que quieren tener nuestra marca. La prueba de ello es que en el último año hemos sumado cerca de 70 nuevas estaciones a nuestra red. Por lo que respecta a la oferta, en 2015 lanzamos en España, en primicia mundial, nuestra última generación de carburantes con tecnología Active, que eliminan la suciedad del motor y permiten obtener eficiencias en los consumos equivalentes a 56 kilómetros más por depósito. También contamos con un programa de fidelización líder en el mercado, con más de tres millones de socios y que alcanza ya más del 70% de nuestras ventas, con ahorros para los clientes por cada litro repostado y puntos canjeables por regalos. En la misma línea, el negocio de non-oil, tienda y lavado es para BP un eje fundamental de crecimiento y una parte fundamental de la oferta a clientes directos y abanderados. Tenemos planes muy definidos para continuar con la diferenciación y confiamos en que el aumento en los servicios, la digitalización y la tecnología jueguen un papel fundamental.

–¿Cree que se está formando una burbuja en torno al precio de los combustibles fósiles?

–En condiciones de estabilidad geopolítica, hay ciertos parámetros que deberían impedir que el petróleo subiera muy por encima de los 70-80 dólares por barril. A esos niveles de precio, el petróleo no convencional estadounidense debería incrementar su oferta, actuando como un techo. La evolución de los precios está determinada por factores como las decisiones de la OPEP de mantener sus restricciones a la producción, el comportamiento del petróleo no convencional en Estados Unidos, el nivel de los stocks y, naturalmente, la evolución de la demanda. Sin embargo, en estos momentos el mercado no se mueve solamente por razones de oferta y demanda, sino que intervienen otros factores geopolíticos, que lo hacen más imprevisible. Si la inestabilidad política se mantiene, es probable que el mercado responda con una contracción de la demanda. Hacer predicciones en momentos de incertidumbre es sinónimo de equivocación.

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