Así ha quedado el terno de los Montpensier de la Virgen del Rocío tras la restauración en el IAPH

Patrimonio

Se trata del conjunto textil más antiguo de la Blanca Paloma

Los trabajos han durado siete meses y han consistido en una labor conservativa

La Virgen del Rocío volverá al culto para la Nochebuena tras su restauración

Intervención del conjunto textil de la Virgen del Rocío en el IAPH

Una puesta a punto del conjunto de bordados más antiguo que posee la Virgen del Rocío. Siete meses han empleado los profesionales del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) en restaurar el conjunto textil conocido como de los Montpensier, al ser donado por la condesa de París y que la Blanca Paloma ha usado en dos ocasiones muy especiales: la coronación canónica de 1919 y la visita de San Juan Pablo II al santuario en junio de 1993. El resultado de dichos trabajos se ha dado a conocer este martes en una cita a la que han acudido, entre otros, el consejero de Turismo, Cultura y Deporte, Arturo Bernal; el director del IAPH, Juan José Primo; y el presidente de la Hermandad Matriz de Almonte, Santiago Padilla.

Se trata del segundo proyecto que acomete el taller de tejidos del IAPH en el ajuar de la Virgen del Rocío. El primero lo llevó a cabo entre 2021 y 2022, cuando restauró el conjunto de los apóstoles (o de las hermandades), una de las principales obras del bordado del siglo XX, realizada en la década de los 50, con diseño de Joaquín Castilla y ejecutada en el Convento de Santa Isabel de Sevilla.

Las pautas empleadas entonces son idénticas a las que se han seguido ahora en el terno de los Montpensier, el más antiguo de cuantos posee la Patrona de Almonte. Un conjunto formado por 12 piezas, expuestas este martes en la sede del IAPH, en la Isla de la Cartuja. Manto, saya, pecho, sobrepecho, mangas, sobremangas, puñetas y dos túnicas del Pastorcito Divino lo componen.

Santiago Padilla y Arturo Bernal contemplan las piezas del conjunto textil.
Santiago Padilla y Arturo Bernal contemplan las piezas del conjunto textil. / José Ángel García

Este ajuar presentaba los problemas propios del uso para el que fue concebido, a lo que se suman las condiciones climatológicas de la marisma, donde la arena y la humedad afectan especialmente a los materiales empleados. Con tal motivo, se han reforzado y estabilizado las alteraciones que presentaban el tejido, los bordados, las blondas y el forro.

La coordinadora de estos trabajos, Carmen Ángel Gómez, ha explicado que se ha tratado de "una labor conservativa", con "un respeto absoluto de la pieza, especialmente del bordado". "El tejido presentaba problemas que no se han podido solventar al 100%" ha destacado esta especialista, que ha hecho hincapié en "la fijación de los hilos sueltos" como una de las tareas más minuciosas.

Entre las actuaciones desarrolladas, deben mencionarse el análisis para identificar los elementos que constituyen el ajuar, la microaspiración que ha permitido eliminar el polvo, la limpieza química y mecánica del tejido y los bordados, así como la eliminación de las deformaciones del soporte mediante la hidratación de la fibra para devolverle flexibilidad.

Una de las túnicas del Pastorcito Divino que conforman este ajuar decimonónico.
Una de las túnicas del Pastorcito Divino que conforman este ajuar decimonónico. / José Ángel García

El taller de tejidos del IAPH ha aplicado en esta restauración, como en la anterior, una pauta conservativa, con un respeto absoluto por mantener la concepción original de la pieza. Por tal motivo, la intervención ha sido "mínima". Esto supone que "no se falsean, rehacen ni se reponen piezas que no sean originales", como ha detallado la coordinadora de estos trabajos, acometidos por un equipo multidisciplinar.

Uno de los objetivos de la intervención (cuyo coste de 14.371,31 euros ha sido sufragado por Victoriano Camacho Martínez) es abundar en la historia de dicho conjunto, donado por la condesa de París, hija de los duques de Montpensier y quien residió durante años en su palacio de Villamanrique de la Condesa. La devoción rociera la heredó de sus padres, quienes a finales del siglo XIX otorgaron gran popularidad a la romería de Pentecostés.

Santiago Padilla y Mamé de la Vega (hijo de la camarista) comprueban el estado del manto tras su restauración.
Santiago Padilla y Mamé de la Vega (hijo de la camarista) comprueban el estado del manto tras su restauración. / José Ángel García

Gabriel Ferreras, técnico de estudios histórico-artísticos del IAPH, profundiza en que aún se está recopilando documentación y consultando en archivos fotográficos para datar la época exacta de la ejecución del conjunto. Se conoce que en el último cuarto del siglo XIX ya lo poseía la Virgen del Rocío. Su diseño y piezas recuerdan bastante a otras obras de la centuria decimonónica. En concreto, a la conocida como la túnica del delantal de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la Hermandad del Silencio de Sevilla capital. En ella destacan el empleo de espejuelos, lentejuelas y cordoncillos de briscados. La parte trasera del manto está salpicada de flores de lis, en alusión a los Montpensier.

Sufrió una primera alteración en 1919, el año de la coronación canónica de la Patrona de Almonte, cuando se le colocó la paloma del Espíritu Santo sobre un resplandor de hilos de oro. Este símbolo, en principio, también era bordado, pero se acabó sustituyendo por otro de madera debido a su mal estado. Lo conserva aún la Matriz. La paloma actual, que también se ha restaurado, la talló y policromó Manuel Carmona en 1990.

Parte central del manto de los Montpensier.
Parte central del manto de los Montpensier. / José Ángel García

La modificación más importante se acometió entre 1978 y 1982, cuando los bordados se pasaron a un nuevo soporte. En aquella intervención se modificó el formato del manto, lo que supuso la eliminación de varias piezas bordadas, que se emplearon en una segunda túnica para el Pastorcito Divino. A esta restauración siguieron otras en décadas recientes, en las que también se cambió el soporte, se realizaron labores de limpieza, de reparación de los bordados, así como la sustitución de forros y blondas.

La Virgen del Rocío ha lucido este ajuar en ocasiones muy importantes. Además de para la coronación de 1919, se empleó para la visita de San Juan Pablo II en 1993 (de la que se han cumplido 30 años) y para las últimas procesiones extraordinarias en la aldea: la de 2013 por el bicentenario del Rocío Chico y la de septiembre de 2018 por el centenario de la coronación.

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