Jasper Conran: "A lo largo de la vida te conviertes en coleccionista de opiniones y cosas"

Entrevista

Jasper Conran: "A lo largo de la vida te conviertes en coleccionista de opiniones y cosas"
Jasper Conran: "A lo largo de la vida te conviertes en coleccionista de opiniones y cosas"
Ignacio Casas De Ciria

11 de agosto 2023 - 06:00

Jasper Conran, el diseñador británico favorito de Lady Di, es hijo del gran diseñador Sir Terence Conran, fundador de Habitat, y su madre, Shirley Conran, una escritora de éxito y pionera del feminismo, que han influido en su carrera profesional. Un gran coleccionista de opiniones y cosas que han conformado su mente. También un apasionado de los objetos, lugares y cosas bellas, los cuales crean un banco de imágenes en su cerebro. En Villa Mabrouka tiene toda esa paleta interconectada. Su enamoramiento por Tánger ha hecho conservar uno de los espacios más bonitos de la ciudad, la antigua casa de Yves Saint Laurent. En la imagen, en la entrada del hotel.

Llegar a Villa Mabrouka desde la orilla gaditana es fácil, basta cruzar en ferry durante una hora y luego subir hasta la empinada kasbah atravesando las tiendas de especias y alfombras de la medina de Tánger. Al final, los viajeros se topan con una enorme muralla de la que sobresalen grandes árboles. Es el jardín más grande de la ciudad marroquí frente a Tarifa. El pasado 21 de junio, el diseñador británico Jasper Conran inauguró este oasis de 12 habitaciones en la mítica casa de Yves Saint Laurent, en un apabullante ejercicio de restyling.

–¿Se da cuenta de que parece que hemos entrado en una pequeña Alhambra?

–¡Me gusta la comparación¡ Aquí hay una temperatura de entre 4 y 5 grados menos que en la kasbah, a la que estamos pegados. Esto es gracias a la hectárea y media de jardín, al que he querido restaurar pero no rehacer; he añadido 6.500 tipos de plantas, estaba muy descuidado. Pero he mantenido el grueso de lo que había como las higueras, las adelfas, las flores de Pascua, el espíritu de su antiguos moradores, que lo convirtieron en un vergel. Al igual que el de mi casa en Dorset (Inglaterra) he cuidado y mimado el jardín como el ente propio que es.

–Tampoco ha cambiado las maravillosas vistas.

–No, ahí está Cádiz, apenas a unos kilómetros de distancia. Desde aquí vemos la silueta de la costa. Es inevitable que Tánger le muestre una cara diferente a España a medida que evoluciona y cambia. Cada día se convierte en un sitio más atractivo. Es un lugar absolutamente multicultural –francés, español, americano, italiano, inglés–. Como británico que soy me interesé mucho por ese periodo del siglo XVII en el que Tánger perteneció a la Corona británica, gracias al matrimonio de Carlos II con la princesa portuguesa Catalina de Braganza.

"Muéstreme el palacio adecuado en Cádiz o en cualquier lugar de España e intentaré emular lo que he hecho en Marruecos”

–¿Por eso un nuevo hotel en Tánger después del riad de Marrakech?

–En octubre de 2018 vine a pasar unos días al hotel Minzah y me topé con Bouker, el anticuario. Él sabía que esta casa estaba en venta y me trajo a que la viera. Sabía que me encandilaría, y así fue. Hace casi cinco años de esa feliz coincidencia y ha sido una labor extenuante, pero todas las autoridades han cooperado muchísimo, empezando por el wali (alcalde) de Tánger, Mohamed Mhidiam. Pero no me pesa el esfuerzo porque, como le digo, esto es una obra de amor, no es simplemente un negocio. Tanto para Lucca (el gerente) como para Jake (su mano derecha) y para mí, esto ha sido una experiencia poética. Ahora hay 75 personas trabajando a diario para mantener esta obra de arte.

–Hace tres décadas Yves Saint Laurent y su pareja, Pierre Berge, rehicieron esta villa construida en los años 30 del siglo pasado. ¿Que ha aportado usted?

–He querido aportar mi propia trayectoria vital de pensamientos y expresiones de una forma complementaria. Siempre admiré cómo se esforzaron Saint Laurent y Bergé para poner el foco en Marruecos, en su cultura y su gente. Aun así, mi propio trabajo en Villa Mabrouka me ha hecho mucho más consciente de la importancia de este lugar como por su significancia histórica. Por eso mi objetivo permanente ha sido proteger la magia, tanto de la casa como de los jardines. En este sentido ha sido muy importante la colaboración que me ha prestado Madison Cox, presidente de la fundación Pierre Berge-Yves Saint Laurent. El resultado es un un lugar ligeramente excéntrico, como una casa de campo en Inglaterra, pero con el toque romántico de una villa de la Riviera francesa a principio del siglo XX.

–Su padre fue el gran diseñador Sir Terence Conran, fundador de Habitat, y su madre Shirley Conran, una escritora de éxito y pionera del feminismo. ¿Cómo han influido dos progenitores tan brillantes en su propia trayectoria?

–Mire el lema del anillo familiar es In pace sapiensns (en la paz está la sabiduría). Lo heredé de mi padre, y lo he reproducido aquí en los menús de Villa Mabrouka, con su correspondiente paloma.Imagino que me influyó sobre todo por la cantidad de gente interesante que entraba y salía de nuestras casas. Ambos eran, eso sí, grandes creadores. A lo largo de la vida, te conviertes en coleccionista de opiniones y de cosas, y ambos extremos van conformando tu mente. Ellos eran sobre todo observadores, y eso es lo que yo hago: conservar y coleccionar.

–¿Se plantearía hacer algo parecido a Villa Mabrouka en España?

–Muéstreme el palacio adecuado en Cádiz o cualquier otro sitio de España e intentaré emular lo que he hecho en Marruecos. Estamos frente a frente, efectivamente cada uno ubicado en una columna de Hércules.

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