Silvia María Pérez González | Historiadora y profesora de la Pablo de Olavide "Las cofradías eran marcos de igualdad para la mujer"

"Las cofradías eran marcos de igualdad para la mujer" "Las cofradías eran marcos de igualdad para la mujer"

"Las cofradías eran marcos de igualdad para la mujer"

-Cofradías, la mujer, la Edad Media y ahora el vino. Cualquier tema es bueno para un congreso internacional.

-Claro. Primero tiene que haber una idea, y fue un congreso sobre el vino, idea que partió de Manuel Antonio Barea, mi amigo del alma y compañero de todas estas aventuras. Me pareció genial y le dije que adelante. Yo dirigí el tema hacia la vocación atlántica y a traernos grandes especialistas tanto nacionales como extranjeros. ¿Por qué el vino? Porque todos los que hemos nacido en el Marco de Jerez estamos vinculados al vino. Mi padre y mi abuelo eran hojalateros, así que gran parte del instrumental de la bodega salía de su taller; mi hermana mayor trabajaba en Terry, la segunda, en una imprenta de etiquetas y yo cogí mi primera borrachera con cuatro años.

-¿Mojando el chupete en oloroso?

-No, no. Cogí una botella de Camborio con la que se cocinaba en mi casa, porque en mi casa se cocinaba con buenos vinos que la bodega nos enviaba, y me la bebí. No he vuelto a emborracharme en mi vida del trauma que me generó.

-Un congreso en el que todo el mundo quiere estar.

-Sí, porque a todos los que se lo hemos propuesto nos han dicho que sí. Porque no sólo vamos a hablar de historia de vino, sino que vamos a hablar de literatura, de arte, geografía, biblioteconomía, de archivística, de geografía, de enoturismo... Es el vino en sus múltiples facetas. Afortunadamente se hacen muchos eventos culturales sobre el vino, en Jerez está muy potenciado, pero quisimos hacer un congreso en el sentido estricto de la palabra: de cuatro días, sesiones plenarias y con actividades prácticas. Y eso no creo que se haya hecho con la frecuencia que el vino requiere.

-¿Qué aspectos de los que se van a tratar son los más desconocidos?

-Son varios porque vamos con trabajos innovadores. Por ejemplo, José Antonio Mingorance y yo hemos hecho un trabajo sobre el vino en el siglo XV; Fernando Aroca trata un tema inédito como el vino en el XVII; el vino en el Museo del Prado con Yolanda Cardito; el tema de los archivos con Manuel Barea y Jesús Anguita, que son fundamentales para estudiar cualquier cosa; y el trabajo de Raúl Fernández en relación a obras de literatura vinculadas al vino. También viene un profesor de la Universidad de Oporto y una profesora de la Sorbona. Porque el vino de Jerez compitió y a la vez se nutrió de muchas de las rutas comerciales del vino de Oporto y de Burdeos.

-¿Qué descubrimientos puede adelantar respecto al vino en la historia?

-Todos pensamos que el vino de Jerez, cuando se exporta, se hace de la mano de colonias de mercaderes extranjeros que hay en la ciudad. No es cierto. Los sectores profesionales más variados están vinculados con la exportación del vino. De hecho, hemos estudiado 16 contratos de fletamiento y sólo uno pertenece a un mercader extranjero, el resto son de jerezanos que se dedican al sector secundario y que con la venta del vino complementan su economía. La conclusión es que los beneficios del vino rociaban a toda la población jerezana, cosa que desaparece al cabo de los siglos con la monopolización de la producción y exportación en manos de unos pocos productores.

-Respecto a la mujer en la Edad Media, tema que usted ha estudiado profundamente, ¿qué puede aportar con este trabajo?

-Pues algo que no me ha sorprendido sino que me ha permitido confirmar que hay mujeres propietarias de mesones, que cumplían la función de hospedaje y tienda de productos de primera necesidad como el vino, que entonces era un alimento, como hasta hace poco. Ser propietarias les permitía lo que yo siempre he defendido, que para tener una autonomía vital tienes que tener una independencia económica. Este congreso abre nuevas líneas de investigación en todos los aspectos para nuevos investigadores.

-Aquí el dinero lo ha puesto la Universidad Pablo Olavide.

-Es la gran pagadora. También se ha financiado con las inscripciones de los asistentes. En esta universidad, con muy pocos recursos producimos una barbaridad, por encima incluso de las universidades norteamericanas.

-¿Qué tiene a la vista?

-Pues ahora voy a un congreso a Leiden (Holanda) para hablar de mujeres y cofradías, una comparativa entre el marco teórico que son las reglas de las cofradías y la realidad práctica que son las que ofrecen los protocolos notariales. Y es que las cofradías eran entonces marcos de igualdad para la mujer.

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