ARCÁNGEL Cantaor

"La creatividad no está reñida con la nacionalidad o la etnia"

"La creatividad no está reñida con la nacionalidad o la etnia" "La creatividad no está reñida con la nacionalidad o la etnia"

"La creatividad no está reñida con la nacionalidad o la etnia" / álex cámara

-lo han nombrado director de la Cátedra de Flamencología de Córdoba. ¿Qué se puede aprender sobre el arte jondo en un aula?

-Entiendo que la cátedra de una universidad debe ser rigurosa en ciertos planteamientos, pero más abierta en otros. Hay muchos conceptos del flamenco, sobre todo teóricos, que se pueden aprender en muchos contextos diferentes: mirando en internet, escuchando discos. Me gustaría que la Cátedra de Flamencología de la UCO fuera un puente entre las personas aficionadas del flamenco que no se ha atrevido a acercarse a este arte por desconocimiento y las más estudiosas. Quiero abrir un hueco a la investigación y que los alumnos encuentren un espacio donde experimentar con el flamenco. Mi intención es que la gente vaya a aprender y a exponer sus ideas en un lugar donde, sobre todo, le apetezca mucho ir. El flamenco y ciertas manifestaciones artísticas adolecen de eso, de público.

Es competencia de las instituciones andaluzas divulgar el flamenco porque el origen, el germen, está aquí"

-¿Qué opina que artistas como Rosalía acerquen esta música a la gente joven?

-Todo aquello que tiene, aunque sea en muy pequeña dosis, un matiz de flamenco pica en la tecla de la gente. A mí me importa bien poco la puerta de entrada al flamenco. Lo importante es que la persona entre y se quede.

-¿El flamenco no es algo propiamente exclusivo de los expertos, no?

-Eso seguro. El flamenco es de todos, pero creo que son dos mundos diferentes, el del aficionado al flamenco y del que se dedica a este arte de manera profesional. A veces unen sus caminos. Yo intento ser dos personas.

-El aficionado al arte jondo y el cantaor.

-Separo cada vez más lo que es mi trabajo profesional y lo que es mi afición por el arte. Lo que mejor las diferencia es que mi afición no tiene límites y mi trabajo, yo no sé. La base de todo esto es que a mí me gusta el flamenco, claro.

-¿Cuál es el origen de ese pellizco que le animó a dedicarse a esto?

-Uy, si yo lo supiera (ríe).

-Si su familia no se dedica al flamenco, ni se ha criado en un entorno proclive a ello.

-Contestarle a eso es difícil. Es algo que uno siente dentro y simplemente lo pone en práctica. Lo ideal en un aficionado es que no tenga planteamientos demasiado cuadriculados, ni sectarios.

-¿Llevará a sus alumnos de excursión a los tablaos?

-Por supuesto. Quiero desdramatizar el paso de una persona por una cátedra. Eso sin restarle protagonismo al contenido teórico. Pero entiendo que la cátedra es otra cosa y yo también.

-Su visión del arte jondo, se podría decir, es transgresora si la comparamos con otros artistas. Ha bebido de Enrique Morente. Eso inevitablemente se verá reflejado en su trabajo en la UCO...

-No hay más remedio. Yo no voy a cambiar mi forma de ser y de trabajar por eso.

-El poeta Joan Margarit me dijo en una entrevista que a veces los maestros que más te influyen no salen en los libros. ¿Qué le enseñó Enrique Morente a diferencia de otros cantaores?

-Él nunca pretendió enseñar nada, pero estar a su lado supuso sumergirse en una fuente de conocimiento. Admiro cómo pensaba, cómo trataba a la gente y el cante, cómo encajaba los golpes. No fue un hombre que iba dando lecciones. Yo tampoco pretendo hacerlo.

-Su nuevo disco, Al este del cante, tiene su origen en un concierto donde le hizo los coros al granadino y escuchó un grupo de voces búlgaras. Ahora canta mano a mano con Nuevas Voces Búlgaras. ¿El flamenco no está reñido con la nacionalidad ni con la etnia?

-El flamenco no está reñido con nada de eso. Y la creatividad menos. Hay que tener cuidado con querer cambiar el principio de las cosas. Uno debe ser respetuoso con las tradiciones y a partir de éstas llevar tu música hacia un nuevo camino. Pero no se puede pretender crear algo de manera fortuita o tocar diez teclas y pensar que se ha descubierto América.

-¿Cuál es la diferencia entre el flamenco bueno y el malo?

-Lo mismo que hay entre una buena y una mala ópera, la calidad y la rigurosidad.

-¿Hay una línea muy fina entre flamenco y flamenquito?

-La habrá... Los géneros tienen un lenguaje específico bastante claro. Escuchas a alguien cantando copla y lo identificas rápidamente.

-Imagino que algunos artistas se han pasado al flamenquito para vender más.

-Está muy bien que lo hagan. Cada uno tiene que hacer lo que quiera.

-¿Alguna vez ha sentido que la industria haya delimitado su trabajo?

-Nunca lo he sentido así.

-En su nuevo trabajo recuerda a Camarón, Morente, Lole y Manuel. ¿De que cadenas debe uno despojarse para dar pasos hacia delante?

-Uno debe abandonar la culpa y cubrirse de respeto. Las cosas se hacen desde el respeto más absoluto o mejor no hagas nada.

-¿Cómo trata España el flamenco?

-Se debe hacer más. Entiendo que es competencia de las instituciones andaluzas divulgarlo porque el origen está aquí. Las instituciones deben de creer en el flamenco y no utilizarlo como moneda de cambio.

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