"Mi empresa ha construido miles de pisos en Andalucía"
Gabriel Rojas. Empresario
Su Grupo, Gabriel Rojas, se dedica a promociones inmobiliarias en Andalucía. Tiene la propiedad de hoteles Monte, con cinco establecimientos, y además es un reconocido ganadero de reses bravas.
-Llegó a la construcción mucho antes de la crisis. Es quizá el empresario más veterano de este sector…
-Éramos ocho hermanos y yo me independicé con 24 años. En el año 1952 ya tenía una oficina en el barrio de Los Remedios de Sevilla. Hicimos muchas obras: en Sevilla, Chipiona, San Fernando… He construido miles de pisos en Andalucía.
-¿En aquellos tiempos era difícil ser constructor?
-Yo partí de cero. Empecé con 50.000 duros de los de entonces, que me prestó el Banco Hispano Americano.
-Ha conocido más crisis. ¿Esta es la peor?
-Hubo otras crisis, con dificultades, pero ésta es peor, es general. No afecta sólo a la construcción, también a empresas de otros sectores en los que participo, como la agricultura y la ganadería. Espero que salgamos pronto, por el bien de todos.
-¿En la crisis hay una responsabilidad política?
-Quizá la responsabilidad la tengamos todos, porque no supimos frenarnos a tiempo. Creo que los empresarios no debemos hacer política, sino hablar con las administraciones. Me he intentado llevar siempre bien, al margen del color político.
-Pero el Gobierno ha podido hacer más. ¿No cree?
-Una de las cosas que más influyen son las deudas del Estado. Si el Estado pagara a los acreedores todo lo que les debe se reduciría mucho el paro. Se debería hacer un convenio nacional en esa línea. Hay muchas pequeñas industrias afectadas por las deudas que arrastran las administraciones. A veces se ven carreteras y obras paradas, y no es por incumplimiento del contratista, sino porque no han cobrado y se ven forzados a parar.
-También se dedica a la industria hotelera. El turismo está mejor…
-Se recupera, pero poco a poco. Tenemos cinco hoteles de ciudad, aunque en Cádiz y Málaga también son hoteles de playa. Si la situación no mejora, no va a quedar nada más que el turismo.
-La ganadería taurina es otra de sus actividades empresariales.
-De eso casi prefiero no hablar.
-¿Por qué?
-La mantengo por afición. No me gusta el golf ni el tenis, sino que me gusta eso. En España se han achicado ganaderías, porque se produce el doble de carne de toro de la que se consume.
-¿Qué opina de la pérdida de afición a los toros?
-La afición entra desde joven y no se hace nada para atraer a la juventud. Vemos festejos de novilladas con la plaza casi vacía, a los que se podría invitar a universitarios y jóvenes… Hay una generación que no ha ido a los toros. Además, en algunos pueblos se han perdido las corridas al quedarse sin subvenciones municipales. Sólo están bien las principales ferias.
-Pasemos al fútbol. Fue presidente del Sevilla FC.
-En el Sevilla hice muchas cosas. Me llevé 11 años como directivo con Eugenio Montes y dos años y medio de presidente, porque dimití antes de cumplir el mandato. Sin embargo, algunos dicen que pasé inadvertido.
-¿Qué destacaría?
-Cuando estaba en la directiva intervine en la terminación del estadio Sánchez Pizjuán. Se decía que estaba inacabado. Un día le dije a Eugenio Montes: "Vamos a terminar el estadio. No sé cómo, pero lo vamos a hace". Yo firmé el acuerdo con la constructora, avalado por mí. También hablé con el arquitecto Antonio Delgado Roig y se terminó tal como estaba proyectado.
-Ahora el fútbol no es como antes. Los clubes son sociedades anónimas…
-En eso también intervine. Cuando los clubes se adaptaron como sociedades anónimas, nos reunimos con las peñas sevillistas. Se dijo que el Sevilla iba a descender a Segunda por no cubrir las acciones. Yo me levanté y les dije que suscribía todas las que faltaban. Tan pronto como lo hice, las puse a la venta y se vendieron todas a aficionados sevillistas.
-¿Prestó mucho dinero en el fútbol?
-Cuando el Sevilla compró la Ciudad Deportiva hubo un problema con la reversión de los terrenos al propietario. Al final se compró, a condición de firmar yo las letras y con la opción sobre los 100.000 metros en la zona. Hoy todos dicen que es el mejor patrimonio que tiene el Sevilla.
-¿Al final qué le pasó?
-Hubo problemas deportivos. Me aconsejaron que pidiera protección de la Policía. Dije "hasta aquí hemos llegado". Pude vender los terrenos de Nervión antes de irme y no lo hice. Me fui dejando 300 millones de pesetas que me debía el club. Me dijeron que no los iba a cobrar, pero me los pagaron. El Sevilla no me debe ya nada.
-Otro tema bien diferente. Usted era como un padre para Alberto Jiménez Becerril, el concejal del PP asesinado por ETA en Sevilla.
-Alberto era sobrino por parte de mi mujer. Era listísimo; le dijeron que podía estudiar dos carreras a la vez. A los nueve años se vino a vivir a mi casa. Era como mi hijo. Su habitación sigue estando como estaba. Es la habitación de Alberto.
-También estuvo muy dedicado a los hijos de Alberto, después del asesinato de sus padres.
-Se hizo cargo de ellos la abuela Teresa. Yo he estado pendiente y me ocupé de lo que hizo falta. Los traté como si fueran mis hijos.
-¿Aquel crimen ha sido lo más triste de su vida?
-Pues sí. Lo fue, sobre todo hasta hace tres meses, cuando he sufrido otro golpetazo muy duro al quedarme viudo, después de 65 años de matrimonio. Cuando tienes 88 años es duro de superar.
-¿Le compensa trabajar todavía?
-Todos los días vengo a la empresa. No se vende nada sin que pase por mis manos. Aunque las cosas más complicadas las hace ya mi sobrino Gabriel.
-¿Y qué proyectos tiene?
-La semana pasada empezamos a construir 125 viviendas en San Fernando (Cádiz). En Sevilla hacemos una casa en Triana, en la calle Pagés del Corro. Y hemos empezado la Hacienda del Rosario en Torreblanca, donde hacemos 2.000 viviendas sociales en convenio con el Ayuntamiento.
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