La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
Hugh Thomas, historiador y miembro de la Casa de los Lores
Hugh Wynnerton Thomas (Windsor, Reino Unido, 1931) concluye con 'El señor del mundo. Felipe II y su Imperio' (Planeta) la trilogía del Imperio Español. Completa sus estudios de Colón y de Carlos V. En 1961 publicó La guerra civil española. Ingresó en la Academia sevillana de Buenas Letras con un discurso sobre Garci Rodríguez de Montalvo, autor del Amadís de Gaula. Fue jurado del premio Cultura y Nobleza junto a Richard Kagan, Enriqueta Vila, Gonzalo Anes o Rafael Manzano -los cuatro en el capítulo de agradecimientos del libro- y fue huésped del duque de Segorbe. Culto y noble.
-Felipe II ordena construir El Escorial para conmemorar sus triunfos en San Quintín y Gravelinas. ¿Le sorprende que Franco asumiera ese edificio como símbolo junto al Valle de los Caídos?
-Felipe II era mucho más austero y mucho menos salvaje.
-Además, uno no se imagina a Franco tocando la vihuela, disfrazado en carnavales o creando el Archivo de Simancas, como aparece en su biografía del monarca...
-Es difícil imaginárselo ni tocando la guitarra.
-¿Fue rey de Inglaterra?
-Durante cuatro años, hasta 1558, desde que se casó con María de Tudor en Winchester. Recientemente se le ha reconocido en el discurso del Jubileo de Diamante de Isabel II.
-¿Cómo lo ven sus compatriotas?
-Más como enemigo que como rey.
-El funeral de Nelson Mandela parecía un epílogo de su libro La trata de esclavos. ¿Qué le ha parecido?
-No entiendo la presencia de Raúl Castro, y mucho menos que se le diera la oportunidad de intervenir en los discursos.
-Ha escrito libros sobre México y Cuba, territorios que pertenecieron al imperio español. ¿La próxima pérdida será la de Cataluña?
-Pienso que no. Seguramente la gente va a pensar sobre eso, va hablar de eso, pero yo soy más optimista. Mi editor de Planeta está en Cataluña, aunque el primer Lara era andaluz. Mi agente editorial, Carmen Balcells, es catalana y tiene su oficina en Barcelona.
-¿Por qué esa obsesión de los nacionalismos españoles con los modelos británicos: el País Vasco con Irlanda, Cataluña con Escocia?
-Todo esto es muy superficial. Escocia y Cataluña no tienen nada que ver, aunque sí es verdad que hubo un conde de Barcelona, título que tenía Felipe II, y un rey independiente de Escocia al que Walter Scott le dedicó una novela. La unión de Escocia e Inglaterra fue una decisión de los escoceses. Ahora pueden votar para salir, pero dudo que vayan a hacerlo.
-Vaya elenco de personajes en la época de Felipe II: Garcilaso, Boscán, la princesa de Éboli, el comunero Padilla, Álvaro de Bazán, Tiziano, el duque de Alba, Antonio Pérez...
-Y muchos más, como Martínez de Irala, un vasco de Mondragón que navegó hasta Buenos Aires con Mendoza, o Juan de Garay, el verdadero fundador de la ciudad de Buenos Aires. ¿Se dice fundador?
-El nombre de un coñac.
-Lo sé, lo sé.
-Los hispanistas británicos llegan por Andalucía: Gerald Brenan, por la Alpujarra almeriense; Pitt-Rivers, por Grazalema; Raymond Carr, por Torremolinos; Paul Preston, por Benalmádena. ¿Y usted?
-Por Sevilla.Conocí a todos esos señores. Brenan era muy simpático y muy generoso conmigo. Me dio algunos libros. Raymond Carr es amigo mío. Paul Preston es ex alumno. Él mismo se presenta como ex mano derecha de Hugh Thomas.
-La reina Isabel, Margaret Tatcher y ahora Diana de Gales. ¿Vive en un país de película?
-No tengo una respuesta. Vi la película de la reina, no he visto la de Margaret Tatcher ni pienso ver la de Diana de Gales. Pienso que mis memorias serán más importantes que todas esas películas.
-¿Cuál es el verdadero Tony Blair, el que sale con Aznar en la foto de las Azores o el que viene a presentar el libro de Rodríguez Zapatero?
-Él puede elegir. Pienso que es más de Aznar que de Zapatero. Fue muy feliz con el apoyo de Aznar a la guerra de Iraq.
-¿Por qué seduce tanto la Guerra Civil española a los historiadores británicos?
-Yo escribí un libro sobre la guerra en los años 60 que revisé en los 70. Estoy mucho más interesado en el siglo XVI que en el siglo XX. Un amigo español, Santiago Tamarón, habla del siglo XX y otras catástrofes. Creo que el siglo XXI ha sido mejor hasta ahora que el siglo XX.
-Para un rey que encargaba todos los años un cuadro a Tiziano, elige un anónimo en la portada...
-Es una imagen muy real.
-Dice Elliot que su vocación de hispanista nace en el museo del Prado viendo el retrato ecuestre del conde-duque de Olivares de Velázquez. ¿La suya?
-En un viaje en tren en 1955 entre San Sebastián y Madrid pasando por Medina del Campo, Ávila y El Escorial. Después seguí en ferrocarril a Málaga para pasar las navidades en Andalucía. El Talgo ha dado una lección muy importante en la historia de España.
-¿Qué cambia el mundo, los libros que se escriben o los que se leen?
-Los que se leen. No hay más que ver las consecuencias de los que leyeron el Amadís de Gaula.
-Su alumno Paul Preston es del Everton. ¿Y usted?
-Soy hombre de corridas de toros.
-A Felipe II no le gustan.
-Pero nunca las prohibió porque veía que eran muy populares.
-Tres siglos después del Tratado de Utrecht, ¿pasará algo con Gibraltar?
-Seguro, pero no sé en qué dirección. Espero que lo que sea se haga con inteligencia e imaginación.
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