“Putin reconstruye el autoritarismo, pero extirpando el régimen comunista”
Miguel Vázquez Liñán | Experto en Comunicación y Propaganda
Miguel Vázquez Liñán (Vélez-Málaga, 1970) es profesor titular del Departamento de Periodismo 1 de la Universidad de Sevilla. Doctor en Ciencias de la Información por la Complutense, se ha especializado en los estudios de teoría e historia de la propaganda y, en los últimos años, trabaja sobre las relaciones entre memoria histórica y comunicación, en especial en lo referente a los usos políticos del pasado. Ha centrado buena parte de su investigación en el análisis del sistema de medios de comunicación y la historia de la propaganda en Rusia, así como en las políticas de memoria en ese mismo país.
–Es recurrente citar a Goebbels para echar en cara una burda propaganda.
–Estudiar su propaganda desde un punto de vista académico es muy interesante, siempre en el marco de un régimen aborrecible. Como Hitler, ha quedado como el malo malísimo de cómic. Pero sin un conocimiento profundo de lo que hizo. Es como un icono pop.
–Otro controvertido personaje, este actual: Putin.
–Pienso que en España tenemos un grave problema de déficit de información internacional y de entender lo que ocurre en el mundo. Sabemos poco de la UE y estamos en ella, sabemos poco de los conflictos de geopolítica que nos atañen por el hecho de estar en la OTAN y la UE. Tenemos poca información, además, de Europa del Este, incluso de países de la UE como Bulgaria o Rumanía. Y es clave para saber qué pasa en Rusia, un régimen autoritario que encarcela a discreción y cuya idea principal es permanecer como sea en el poder. Y estamos en una UE que desde 2004 integra una serie de países con muchas cuentas pendientes con Rusia. Desde que tienen voz y voto en la UE, la cuestión rusa es central en el parlamento europeo, y lo conocemos poco en España. Putin ha reconstruido el régimen autoritario soviético extirpando la ideología comunista.
–El español medio ve como algo muy externo todo lo que se cuece en el europarlamento. Lo ven como algo que no les incumbe tanto como el Congreso de los Diputados.
–Falta un poco de comprensión, los periodistas tenemos una labor imprescindible en explicarlo, hay que explicar cuál es el trabajo del Parlamento europeo que nos afecta a nosotros.
Vacío
"En España hay un grave déficit de información internacional, sabemos poco de la Unión Europea”
–Escribió que la revelación de documentos de Wikileaks supuso una dosis “insoportable” de realidad.
–Su dosis de realidad contrasta con el filtrado al que estamos habituados. Entre las bambalinas de la política hay un mundo que nos llega procesado, pero Wikileaks nos lo sirvió en crudo. Fue demasiado fuerte saber que lo que pensábamos era verdad. A lo largo de la historia se ha confirmado que el exceso de verdad casi siempre ha sido castigado.
–¿Comparte que los grandes lobbies económicos manejan un poder cada vez más transversal al que se pliega la política internacional?
–Los lobbies han tenido, tienen y tendrán un gran poder a nivel internacional, desmesurado, nosotros no votamos a los grandes empresarios, no podemos votar sobre quién será el próximo presidente o CEO de Google, pero va a afectar mucho a nuestras vidas las políticas de Google. Tenemos que confiar en aquellos que votamos para que lo afronten, pero no siempre están a la altura.
–Uno de sus libros se titula “Desinformación y propaganda en la guerra de Chechenia”. Chechenia, Kazajistán, Ucrania… ¿Es el mayor foco de riesgo bélico internacional hoy?
–No sé, hay muchos, Oriente Próximo siempre está activo y laten muchos focos en el planeta del que no sabemos absolutamente nada. Lo que sí es cierto es que ese foco en las repúblicas ex soviéticas supone una gran amenaza y el estallido de una guerra en territorio europeo está ahí, el riesgo es evidente. Hay que intensificar los canales diplomáticos con los países del Este y por supuesto Rusia, lo que no impide que mantengamos una postura enfrentada con países que mantienen un régimen autoritario como es el caso ruso. También tenemos autoritarismos de diferente signo en la Unión Europea, que ha dado toques a Hungría, Polonia… Tenemos el problema en casa, no hay que buscarlo fuera.
Denuncia
"La Unión Soviética burocratizó la vida, pero también en España lo hacemos hoy; es un problema central de nuestras vidas"
–¿Conoce la aclamada serie Chernobyl?
–Sí, sí, la vi y me gustó, lo que sucedió debió ser muy parecido a lo que refleja, sobre todo en lo que se refiere a la burocracia y las formas de decidir, que es otra batalla mía, mi intento por intentar desburocratizar la vida. La Unión Soviética burocratizó la vida, pero no ella sola, en España lo estamos haciendo hoy. Los médicos no pueden ver a los pacientes porque tienen que hacer papeles y tramitar bajas y altas, yo no puedo investigar porque tengo que hacer papeles… Se está convirtiendo en un problema central de nuestras vidas y en algún momento tendremos que afrontarlo, no puede seguir creciendo…
–¿Hay alguna influencia de la propaganda soviética en la actualidad?
–Sí, claro. Putin toma parte de la estructura y las formas de la propaganda soviética. Incluso es obsesivo con el asunto de la II Guerra Mundial. Es raro el día en el que no hay un contenido sobre ella en los informativos, ojo, no le digo ya en las películas que ensalzan a los héroes. He publicado temas sobre la memoria histórica en Rusia y en España, y aquí hay un punto esencial, el problema de Putin es que está tratando de construir una identidad autoritaria en Rusia, y para ello, elige del pasado esos momentos autoritarios en que el líder salva al país. Y así Stalin no es el que mató a millones de personas, Stalin es el que ganó la II Guerra Mundial desde este punto de vista. Es el que industrializa el país, independientemente de que lo hiciera con mano esclava.
–¿Ve en algún dirigente actual o de las dos últimas décadas algún culto a la personalidad como el de Stalin?
–Hay países de las antiguas repúblicas soviéticas donde ese culto a la personalidad se ha mantenido. Y sin llegar a esos extremos, Putin pasa por ser prácticamente el único político que todos los rusos conocen, porque no ha dejado que fluya una vida política plural y que aparezcan otras opciones por televisión. La oposición no aparece en los medios si no es para destrozarla.
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