España

Casado elude dar un apoyo explícito a Cospedal

  • El líder del PP defiende que la ex número dos "no ha mentido" sobre los audios de Villarejo, pero afirma que su "compromiso es con los afiliados" y que rechazará "conductas no ejemplares"

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Tres días ha estado sin decir nada el presidente del PP, Pablo Casado, a propósito del escándalo por las grabaciones realizadas por el entonces comisario José Manuel Villarejo en 2009 a la secretaria general de la formación liderada por Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, en la sede de los populares en la calle Génova. Rompió el silencio Casado ayer en Huelva sin dar un apoyo explícito a la ex número dos del partido, que le brindó su respaldo en las primarias tras la primera vuelta de las primarias tras su derrota para impedir la llegada al poder de su archienemiga, Soraya Sáenz de Santamaría.

Casado estableción distancias con Cospedal y lanzó el mensaje de que su único "compromiso" es con "los afiliados que me votaron", advirtiendo de su rechazo a "cualquier conducta no ejemplar". En la comparecencia sólo se permitieron dos preguntas sobre la situación de la ex secretaria general del partido, que el líder popular zanjó al asegurar que, por su parte, tiene "absoluta tranquilidad" ante las grabaciones de Villarejo, al igual que la dirección del partido, que no tiene "nada que temer" al respecto.

Casado ataca al PSOE por crear una "estructura pseudopolicial" que "desarticuló" el PP

Éste fue el mensaje de cara a la opinión pública, pero a Cospedal le advirtió, aunque sin dirigirse en ningún momento a ella, de su "absoluto rechazo" ante cualquier conducta que no se rija por los principios de "la ejemplaridad, transparencia y rendición de cuentas". Únicamente se refirió a Cospedal al constatar que sí que ha hablado con ella estos días y repetir lo que ha sido el argumentario del partido tras la polémica por la difusión de los audios de Villarejo: que la ex secretaria general "en todo momento ha dado explicaciones y no ha mentido".

Ésta es la defensa del PP durante esta semana, en la que ha comparado el comportamiento de Cospedal con el de otras personas que se reunieron con el excomisario, como la ministra de Defensa, Dolores Delgado, a quien exigió la dimisión por este motivo. A Cospedal, que es diputada en el Congreso y miembro del Comité Ejecutivo Nacional del partido, sólo se le lanzó ayer un aviso, en una jornada en la que no fueron publicados nuevo audios del ex comisario, aunque es posible que sí aparezcan hoy, como ha ocurrido a lo largo de todas los días de esta semana.

Las últimas grabaciones divulgadas fueron sobre un encuentro en la sede del PP, en Madrid, entre Villarejo, Cospedal y su marido, en julio de 2009, que revelan que el ex comisario se mostró dispuesto a hacer "trabajos puntuales" a cambio del "pago de los gastos". Casado dejó claro que la dirección del partido "no tiene nada que temer" de cualquier nueva grabación que pueda aparecer y dirigió su ataque a otros partidos, cuyas ejecutivas nacionales y líderes cree que "no pueden decir lo mismo".

En concreto, cargó contra el PSOE sobre este asunto al decir que "la estructura pseudopolicial de la que se está hablando y se conocen grabaciones se creó durante un Gobierno socialista" y fue durante un Ejecutivo del PP cuando "se desarticuló". "Lo que ha pasado entre medias yo lo rechazo categóricamente", afirmó, para, luego, comprometerse a que nada de esto volverá a suceder si él llega a ser presidente del Ejecutivo.

Casado aprovechó su estancia en la capital onubense para arremeter contra Pedro Sánchez al que adviritió de que quedará "deslegitimado" para gobernar si la Abogacía del Estado no acusa hoy a los principales responsables del procés del delito de rebelión. Casado consideró que el Gobierno ha lanzado el mensaje de que la Abogacía "no va a pedir" la acusación por rebelión y le reprochó no haber defendido que hay criterios objetivos para incluir este delito, mientras que la Fiscalía sí lo ha dejado "muy claro".

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