ETA destroza una comisaría de la Ertzaintza con 100 kilos de explosivo

L Ofensiva terrorista en el País Vasco

Un coche-bomba colocado en Ondarroa (Vizcaya) de madrugada hiere a seis agentes y cuatro civiles · El Ejecutivo vasco afirma que la banda buscaba "una masacre" policial

Agentes de la Ertzaintza observan la fachada de la comisaría afectada por la explosión.
Agentes de la Ertzaintza observan la fachada de la comisaría afectada por la explosión.
Agencias / Bilbao · Vitoria

22 de septiembre 2008 - 05:03

Segundo zarpazo. La organización terrorista ETA hizo estallar ayer de madrugada un coche- bomba con 100 kilos de explosivo junto a la comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa (Vizcaya) en un atentado que causó una decena de heridos, la mayoría leves. Apenas unas horas antes, en la medianoche del sábado, otro coche- bomba, cargado también con 100 kilos de explosivos, causaba diversos daños en la sede central de la Caja Vital en Vitoria, aunque sin heridos.

La explosión del coche-bomba contra la comisaría de la Ertzaintza se produjo sin previo aviso hacia las 04:30 y provocó heridas a diez personas -seis agentes y cuatro particulares-, según el Departamento vasco de Interior. Los cuatro civiles heridos viajaban en un vehículo detrás del utilizado por los terroristas para cometer el atentado.

La mayoría de los heridos fueron dados de alta y sólo dos permanecían ingresados al cierre de esta edición, entre ellos una chica de 15 años operada en el vizcaíno hospital de Cruces de la fractura de huesos del cráneo que presentaba y cuyo pronóstico es "menos grave". También un ertzaina que sufrió lesiones de pronóstico "reservado" continúa en el hospital de Galdakao, donde fue atendido de una fractura en la mano derecha, rotura de tímpano y contusiones por metralla.

Para el titular vasco de Interior, Javier Balza, ETA buscaba con este atentado "una masacre" contra el mayor número de ertzainas. Según explicó, los terroristas cruzaron el vehículo en la calle en la dirección que mayor daño podía causar la bomba en la comisaría y arrojaron varios cócteles molotov como "reclamo" para hacer salir a los ertzainas del edificio y que la deflagración les alcanzara de lleno. "La profesionalidad" de los agentes y las medidas de autoprotección que aplican propiciaron que en lugar de salir por la puerta principal de la comisaría, los ertzainas lo hicieran por otra lateral del edificio, con lo que la explosión les afectó menos.

La comisaría de Ondarroa había sufrido anteriormente varios ataques de violencia callejera, por lo que Interior ejecutó numerosas obras para mejorar su seguridad. Los cuatro jóvenes que viajaban detrás de los terroristas, al observar el comportamiento "sospechoso" del coche, intentaron dar marcha atrás, lo que les evitó daños mayores.

La explosión causó importantes daños materiales en la comisaría, en cuya fachada se apreciaban ayer tres grandes boquetes, así como daños en coches aparcados y la rotura de cristales en viviendas, restaurantes y comercios de los alrededores. La bomba arrancó de cuajo un árbol situado en las cercanías. También resultaron dañados colegios y guarderías ubicados en las inmediaciones, lo que podría provocar que unos 120 niños se queden hoy sin clase. El consejero vasco de Educación.

Los restos del coche utilizado por los terroristas quedaron desperdigados por la zona, cayendo una de las partes más grandes a la ría Artibai. Ondarroa es un pueblo pesquero de 9.000 habitantes y su Ayuntamiento está gobernado por una gestora presidida por el PNV después de que tras las últimas elecciones municipales los electos de PNV y EA se negaran a recoger sus actas por la presión de la izquierda abertzale.

Durante la jornada, numerosos vecinos relataron cómo la explosión les despertó de madrugada y cómo temblaron los edificios. Algunos detallaron que antes de la fuerte explosión se habían escuchado gritos y tres disparos, dato negado por el consejero Balza, quien apuntó que los vecinos habrían confundido las explosiones de los cócteles molotov arrojados por los terroristas con esos supuestos tiros. La de Ondarroa fue la segunda explosión de la noche. La primera tuvo lugar a las 00:00 cuando un coche-bomba causó daños materiales en la sede central de la Caja Vital, en el barrio vitoriano de Salburua. El vehículo, un Renault Clio, fue aparcado frente a la entrada principal. En esta ocasión sí hubo llamada previa avisando de su colocación, lo que permitió desalojar a los vigilantes del edificio en una zona en la que no hay viviendas. La existencia de un pequeño muro que rodeaba el edificio amortiguó el efecto de la bomba, aunque el inmueble sufrió numerosos daños en las ventanas y en su fachada acristalada, pero no se vio afectada la estructura ni la central del sistema informático.

La Ertzaintza analiza las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad del edificio corporativo de la Caja Vital con el fin de conseguir datos sobre los autores del atentado. Paralelamente, los bomberos comenzaron con las tareas de desescombro después de que el cordón policial se levantara alrededor de las 14:30.

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