"Jo sóc un botifler"

Dos viejos líderes de la izquierda, Pepe Borrell y Paco Frutos, se convierten en referentes de los catalanes que no quieren ser independientes

Los andaluces Carmen Calvo y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, ayer en la manifestación.
Los andaluces Carmen Calvo y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, ayer en la manifestación.
J. M. M. P.

29 de octubre 2017 - 23:32

Si creen que en España hay memorialistas melancólicos que están obsesionados con una guerra que finalizó hace 80 años, es que no han viajado a Cataluña: aquí, el motivo es otra guerra, dinástica, que fraguaron hace tres siglos, tres, dos pretendientes al trono español, un francés o un alemán. Quien fuese Felipe V y el archiduque Carlos. ¿Quién sería ese tal Carlos para que los catalanes insurrectos lo sigan queriendo tanto? El caso es que cuando Paco Frutos, ex secretario general del PCE, se subió al estrado y clamó: "Catalans, jo sóc un botifler", todo el mundo lo entendió.

Un botifler es un traidor, uno de esos catalanes que apostó por Felipe V, el rey que eliminó los últimos vestigios medievales de Cataluña en 1714 y castellanizó su Justicia y parte de la Administración. Los catalanes contrarios a la independencia, favorables a la unidad, volvieron a llenar ayer una de las avenidas céntricas de Barcelona, el Paseo de Gracia. Según los organizadores, fueron un millón de personas; según la Guardia Urbana, unos 300.000. Fueron muchos, pero es que, sobre todo, son inéditos, hasta ahora no contaban, nunca mostraron la bandera española y ésta es la tercera vez en menos de un mes que salen a la calle.

José Borrell, el ex ministro, se ha convertido en su referente. "Gracias, Borrell", la gente agarraba, besaba y abrazaba al socialista español menos populista que haya dado ese partido, casi al nivel de Javier Solana, frío, poco amante de las masas, casi alérgico a la gente. Borrell los encendió hace dos semanas, y ayer lo volvió a hacer: "Muchos de vosotros estaríais parados si de verdad se hubiese declarado la independencia". Poco antes de Borrell, subió al estrado otro político apartado, Paco Frutos, ex secretario general del PCE y dirigente del PCUS, el que fuese el principal partido de izquierdas de Cataluña durante el franquismo y en la Transición. "Sí, soy un traidor del racismo indentitario", clamó el hombre que se retiró junto a Joaquín Almunia el mismo día que ambos se presentaron a unas elecciones generales compartiendo lista en algunas circunscripciones.

Ese año ganó José María Aznar, venció al PSOE, pero después de que sus huestes genovesas clamaran "Pujol, enano, habla castellano", pacto con el molt honorable y sacrificó a su hombre en Cataluña: Alejo Vidal Quadras, tan extremista que había calado muy bien el radicalismo subterráneo que suponía el pujolismo. La derecha española en Cataluña no tiene referentes, al PSC aún le queda alguien como Borrell, a los viejos comunistas, Frutos o Coscubiella, pero el PP se ha tenido que reconstruir. Xavier García Albiol volverá a ser su candidato. Ayer lo acompañaban la ministra Dolors Monserrat y la barcelonesa Alejandra Levy. Y Enric Millo, el delegado del Gobierno. Ciudadanos es el partido que ha alzado el españolismo en Cataluña, nació de la mano de unos intelectuales progresistas y lo lidera Albert Ribera y la jerezana Inés Arrimadas. Es un partido charnego, con sus Girautas, Carrizosas, hijos de guardias civiles, emigrados de La Línea, nunca llegaran a ser mayoritarios, pero son los primeros de la oposición.

Así que está el PP, Ciudadanos y el PSC, que ha vuelto a sonreír. El PSC se ha desangrado, Borrell es el referente de los españolistas porque nunca fue catalanista, es un jacobino, rara avis en su partido. Al PSC se le fueron los hermanos Maragall. Uno de ellos, Ernest, estaba el viernes en la escalinata del Parlamento celebrando la independencia de Puigdemont. Obiols, líder durante muchos años, mostró su oposición al artículo 155, José Montilla se ausentó para no votarlo en el Senado, pero Miquel Iceta, su primer secretario, lo está sacando a flote. Es complicado, el PSC fue un partido que aunó a la progresía catalanista y al sindicalismo obrero emigrado a Cataluña, los primeros se han ido al independentismo, los otros votan Ciudadanos o se quedan en casa en las autonómicas.

A Iceta le coreaban "president, president", es la primera vez que asiste a una manifestación por la unidad de España. Se ha ganado el liderazgo en su partido, le ha tocado el peor momento y ha intentado coser lo que queda de partido, no le ha salido del todo mal. A su lado, la alcaldesa de Hospitalet, Nuria Marín: tampoco hay que perderla de vista. Ni a Salvador Illa, secretario de Organización, catalán por los cuatro costados.

Eso son los tres partidos del bloque constitucional, los tres tienen sus candidatos para el 21 de diciembre y apuestan por sumar más que los independentistas. Luego, ya se verá, pero se impone una solución a lo Patxi López. No se sabe qué pasará con Podemos y sus marcas ni si Ada Colau se atreverá, pero ayer recibió un mensaje de Frutos: "¿Dónde están las esquerras?" Pues con Puigdemont y Junqueras. "Alcaldesa, ¿dónde estás?", coreaban los manifestantes, que no pararon de pedir prisión para Puigdemont, a pesar de los esfuerzos pedagógicos de Borrell.

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