El bipartidismo resiste en Granada pero sufre el arañazo de los nuevos
El PP revalida la victoria de 2011 con un estrecho margen de distancia sobre el PSOE Podemos y Ciudadanos suman juntos el 30,23% de los votos emitidos por los granadinos
La provincia se tiñó ayer mayoritariamente de azul. Cierto que esta vez no ha sido con la suficiencia de las últimas generales. De hecho, se podría hablar más de empate técnico por la escasa diferencia en la comparación final con el PSOE (743 votos). Primera conclusión: el bipartidismo resiste en Granada pero acucia el bocado de las siglas de la 'nueva política'.
A nivel general se aprecia que el bipartidismo no está en su mejor momento pero en cierta medida mantiene el tipo. Sin haber perdido el estatus de superiores en la provincia, PP y PSOE se han dejado en el camino un total de 107.739 sufragios (el PP 79.457 y el PSOE 28.282) en relación a los últimos comicios presidencialistas. En contra, la suma de Podemos y Ciudadanos se traduce en 153.648 votos.
La pérdida de terreno experimentada por los dos grandes tiene relación directa con el paso al frente que han protagonizado Podemos y Ciudadanos. El camino recorrido por los emergentes desde las europeas de 2014, ha fraguado año y medio después con su presencia en el espectro político con la intención de labrar una alternativa al escenario que ya existía.
Ambas marcas han provocado un antes y un después en la evolución electoral de la provincia. La histórica tendencia del bipartidismo a la granadina -con ciertas excepciones protagonizadas por Izquierda Unida (IU) desde 1979- es cosa del pasado. Morados y naranjas han puesto cada uno su particular pica en el Congreso de los Diputados. De este modo, la palabra de Granada estará en boca de cuatro grupos. diferentes en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo. Un hecho sin precedentes.
No hay que olvidar que otro de los grandes perjudicados de este fenómeno es IU que se desfonda al quedarse como quinta fuerza política cuando hasta hace cuatro años era la tercera. UPyD se suma a ese grupo tras caer con estrépito con 23.589 votos menos.
A pesar de todo ello, en la provincia el PP ha destronado al PSOE. Así, para los socialistas las generales siguen siendo una asignatura pendiente cuatro años después. Y algo más, porque en términos absolutos es su peor cifra de diputados de la historia. Nunca se habían quedado con dos escaños. Una cuestión que la Ejecutiva provincial tendrá que analizar para sacar conclusiones de cara al futuro.
La incertidumbre que se atisbaba durante la campaña se confirmó en la pasada noche. Al escrutinio no le faltó emoción. Desde el comienzo del mismo el PSOE era el dueño del tercer diputado. Comenzó con fuerza pero pasado el 70% del escrutinio los populares tomaron aire, tanto que la diferencia entre ambos llegó a situarse en 664 votos (con el 86,5%). En las postrimerías del recuento -se alcanzaba el 90,32%- el baile de fichas beneficiaba al PP que remontaba en tras una larga carrera de fondo. Un estrecho margen de 308 votos daba ventaja a los populares. Con el 95,02% el escenario volvió a cambiar. Esta vez se felicitaban en la sede socialista de Torre de la Pólvora. Las 118 papeletas que el PSOE sacaba al PP eran el motivo.
Un estado de ánimo que duró poco puesto que con el 99,71% del escrutinio la realidad cambió por tercera vez en cuestión de minutos. Como se suele decir, la alegría va por barrios. En este caso por calles, ya que muy cerca de allí, en Andrés Segovia -sede del PP- vibraron al arrebatarle definitivamente al rival el tercer diputado , con 607 votos de diferencia.
Un triunfo labrado en grandes plazas de la provincia, sobre todo en la capital y el Área Metropolitana. Municipios como Armilla, Churriana de la Vega, Ogíjares o Albolote, por poca diferencia, se expresaron a favor de los populares. Una recuperación del terreno perdido en relación a elecciones que nada tienen que ver con las generales como puedan ser las autonómicas o municipales acontecidas este mismo años.
Con el reparto final de escaños, el PP contará en la Cámara Baja con Carlos Rojas, Santiago Pérez y Concha de Santa Ana. Los dos primeros se estrenarán en sus funciones como diputados mientras que la última volverá a experimentar sensaciones ya vividas en Madrid. Precisamente su presencia es la que estuvo en el aire hasta bien entrada la noche por la duda que generaba el ya mencionado baile del tercer escaño entre los dos clásicos.
Fruto del desequilibrio de la balanza la gran perjudicada fue otra mujer. Se trata de la socialista Ana Belén Palomares que no podrá acompañar a Elvira Ramón y Gregorio Cámara en sus funciones. Las grandes novedades llegarán de la mano de Luis Salvador (Ciudadanos) y Ana Terrón (Podemos) que pondrán cara a la importancia adquirida por las formaciones de reciente creación. Su concurso hará más plural el debate sobre la provincia en la capital de España.
Esas serán las siete caras que tendrán que pelear por Granada durante los próximo cuatro años, siempre y cuando el PP como fuerza más votada logre un acuerdo para gobernar con el apoyo de otras formaciones. En caso contrario, habría que repetir las elecciones. Un escenario que ante la fragmentación de la Cámara podría entrar dentro de las posibilidades si la falta de entendimiento entre las distintas fuerzas se hiciera patente.
En lo referente al Senado, las tablas en el bipartidismo fue una constante. De tres senadores populares y uno socialista que había, cuando se constituya la Cámara Alta tendrá a dos socialistas y dos populares granadinos. Los cuatro serán José Martínez Olmos y Ana Gámez (PSOE) y Sebastián Pérez y Luis González (PP). En el ránking por número de votos recibidos, José Martínez Olmos fue el primero seguido de Sebastián Pérez, Ana Gámez y Luis González. La alternancia fue la tónica dominante.
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