El disputado voto de Travolta
El pego
El año electoral que hemos aguantado estoicamente al fin se acaba. Las redes ofrecen una forma simpática y cargada de acidez para decidir el voto y diferenciar alternativas.
SE acabó la campaña. Y no sólo la de estos quince días, sino la que llevamos soportando estoicamente desde hace más de un año. Fin a los mítines, las promesas, las declaraciones altisonantes, las intoxicaciones, los besos y los abrazos. Apenas a 24 horas de saber qué va a pasar en este país en los próximos años seguimos sumidos en una sensación de desconcierto y duda sin precedentes. Nadie sabe nada y si alguien dice que lo sabe, miente como un bellaco. Ni los que llevan toda la vida aquí ni los que emergen saben cómo va a cambiar la cosa. Así de claro.
En esta campaña electoral en la que los vídeos han sido muy protagonistas, una forma de dilucidar el sentido del voto para la ingente masa de indecisos es optar por el humor. Y, para ello, nada mejor que internet. Qué gran campaña nos han dado las redes. Ha habido momentos enormes y se ha demostrado que España es un país con una cantidad de ingenio y talento anónimo impresionante. Por algo don Francisco de Quevedo es gloria nacional. En una carrera que ha coincidido con el acontecimiento cósmico del estreno de la séptima entrega de La Guerra de las Galaxias, y superados los excelsos montajes sobre el búnker de Hitler en la magnífica El Hundimiento, uno se decanta por un montaje que circula basado en Pulp Fiction (https://www.youtube.com/watch?v=CYxDmP9fqdw). Sí, la misma película cuyo cartel preside la cocina de Pablo Iglesias. Casualidades de la vida.
La secuencia en cuestión es aquella en la que los personajes de John Travolta y Samuel L. Jackson van en coche hablando sobre la estancia del primero en Europa y las diferencias que hay entre el viejo continente y los EEUU. (En el mundo de las hamburguesas mayormente). Si el original filmado por Quentin Tarantino es excelso, la versión española no se queda atrás y sitúa a Travolta de regreso a su ciudad tras pasar una temporada en la España electoral. El hombre que se hizo famoso con sus bailes horteras narra a su compañero la situación de nuestro país y aclara que "no me gustaría estar en su [nuestro] pellejo". Las elecciones "son las más chungas de las últimas décadas", señala antes de afirmar que nadie sabe lo que dicen los programas pero al final votan. "Se desentienden y luego se quejan", afirma rotundo para definir una gran verdad.
De ahí a los partidos. "Hay cinco -señala- rojos, azules, morados, naranjas y verdes". Atentos a cada descripción. Los rojos dicen que tienen la solución a la crisis "pero cuando ellos estuvieron fue todo peor". Los azules -a estos les da duro- fueron fundados por ministros de Franco. Los naranjas nadie sabe de qué van, pero son medio amigos de los azules. Los morados empezaron muy bien pero se han "cagado en los pantalones" y ya no defienden lo que defendían. Por último, los verdes, que llevan toda la vida ahí, pero les han robado las ideas y no les va a votar nadie. Eso sí, hay algo que juega a favor de morados y naranjas y es que dicen lo mismo que los otros pero le meten "un tío, un colega o un hashtag" y todo les sale mejor.
¿Le suena? Si está usted decidiendo hoy, y saliendo de reduccionismos propios del humor, ¿no es un buen análisis? ¿No reconoce lo que ha pasado estos días? ¿Alguien se ha leído los programas de los concurrentes? ¿No se ha sentido seducido por ese lenguaje entre meloso y de colega que se gastan los recién llegados? ¿No ha pensado en el pasado del PSOE o en el aún más lejano pretérito del PP? ¿No le da cierta cosa ver a IU desgañitándose por las esquinas tras tantos años de lucha en solitario? Un lío total, ¿no? Pues para conocer el voto de Travolta habrá que meterse en internet. Eso hoy. Mañana, el suyo en las urnas.
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