La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
Málaga
LOS ochos años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero están plasmados en la provincia en forma de infraestructuras, de toneladas y toneladas de hormigón, del acero de los raíles a los que se amarran cada día los trenes de alta velocidad entre la capital de la Costa del Sol y Madrid; del asfalto pisoteado de la hiperronda, de los enlaces Alameda y Virreinas, del nuevo acceso al puerto, del acceso sur al aeropuerto (aún por finalizar)... Su legado, aunque la memoria sea frágil, está grabado de manera indeleble, siendo fruto, todo sea dicho, del trabajo previo que los anteriores responsables del Gobierno pusieron en marcha.
Alrededor de 4.500 millones de euros ha invertido el Gobierno central en Málaga en las dos últimas legislaturas. Dinero que ha permitido disfrutar de la que, seguramente, es la mayor transformación de la provincia en su historia. Las nuevas vías de comunicación abiertas en este intervalo de tiempo han permitido romper, además, el tradicional sentimiento de agravio de este territorio, anclado en la idea de que se recibía poco y de que la separación con el resto del país era gigante.
De todos los hitos, dos son probablemente los que más trascendencia tienen para el presente y el futuro de la provincia: la llegada del AVE a finales de 2007 y la ampliación del aeropuerto. Con la primera, se derribaron las puertas que alejaban en el tiempo la capital de la Costa del Sol del centro del país, abriendo además un sinfín de movimientos hacia otros puntos de la geografía nacional, alejados en el reloj y el espacio físico. El tren es hoy día símbolo del desarrollo de Málaga. Como lo es la nueva terminal del aeródromo y la cercana apertura de su segunda pista, que dará capacidad a estas instalaciones para acoger hasta 30 millones de viajeros al año, más del doble de las cifras que se manejan en este momento.
Si la provincia fuese un cuerpo humano, las operaciones sucesivas puestas en marcha en este periplo por el Ministerio de Fomento (en gran medida por la labor desarrollada por la exministra del ramo Magdalena Álvarez) han tejido un sistema de arterias que difumina cualquier temor al colapso. Bien es cierto que el desarrollo de estas actuaciones han tardado más de lo previsto, pero hoy son una realidad. La segunda ronda de circunvalación, sumada a la autopista de peaje de Las Pedrizas (costeada y ejecutada por empresas privadas), hacen posible que hoy circular por el entorno de la capital sea más amable y menos agitado. Los datos de tráfico lo ponen de manifiesto: no hay retenciones de consideración desde que hace una semana ambas vías se abrieron.
Pero el puzle de piezas en forma de carreteras ensamblado en estos ocho años es más amplio, incluyendo en el mismo la mejora de los encales de Alameda y Virreinas; el nuevo acceso al puerto de Málaga por el eje litoral; la terminación de la autovía entre Antequera y Córdoba; el tercer carril de la ronda este, aún por finalizar... Pero este impulso está aún incompleto, a la espera de que se culminen obras atrasadas en el tiempo por el lastre sufrida en su financiación, como ocurre con el acceso sur al aeropuerto, el soterramiento de San Pedro Alcántara y el acceso norte al aeródromo.
En el debe de Fomento, gran baluarte de esta transformación, en la que ha incorporado la nueva terminal de cruceros del puerto de Málaga, hay que poner el ambicioso proyecto del Museo del Transporte en el Campamento Benítez, anunciado por Magdalena Álvarez como un equipamiento en el que invertir unos 400 millones de euros. La parcela sigue como estaba ocho años atrás, cuando se puso sobre la mesa la promesa, y ni siquiera está claro su uso final como espacio verde.
Pero hay otros departamentos han dado pasos en pos de la mejora sustancial de los equipamientos de la provincia. El Ministerio de Cultura puede presumir de una cara y una cruz. La primera, simbolizada en la reconversión del Palacio de la Aduana en Museo de Bellas Artes; la segunda, en el retraso que acumula el necesario proyecto del Auditorio de la Música, o la recuperación del Colegio de San Agustín en biblioteca provincial.
Medio Ambiente, por su parte, tiene más dejes que pros. La recuperación de los Baños del Carmen; la terminación de la depuradora de Nerja, como parte del sistema de saneamiento integral; o la construcción de las nuevas desaladoras de Mijas (adjudicada a finales de 2008 pero sin empezarse la obra) y en la zona de la Axarquía... Son algunos de los achaques que se pueden poner a la gestión de este departamento. Por su parte, Interior ha avanzado en la mejora de las instalaciones penitenciarias, con el impulso de la nueva cárcel de Archidona y un nuevo Centro de Internamiento Social en la capital.
Sea como fuere, parafraseando al escritor alemán Jean Paul, "la memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados". Y los hechos demuestran que, más allá del negro color que dejan las cifras del desempleo, el legado de Zapatero permanecerá en la memoria de la provincia como aquél en el que dio el salto al futuro.
El paro
LA palabra desempleo pasará a ser una de las leyendas malditas que acompañarán a Zapatero a lo largo de su vida. Bajo su mandato, España ha alcanzado la mayor cifra de parados de su historia, hasta rozar los cinco millones según la última Encuesta de Población Activa, y Málaga no es lamentablemente una excepción. Se podría discutir si la culpa de que se haya disparado el número de personas sin un puesto de trabajo es exclusivamente responsabilidad del presidente del Gobierno o no, pero la realidad es evidente y, por ahora, no se aprecia un cambio de tendencia.
Una de las cosas buenas de la estadística es que es difícil de maquillar. Son números puros y duros y éstos reflejan que en marzo de 2004, cuando Zapatero accedió al poder, había en la provincia 77.555 parados apuntados en las oficinas del Servicio Andaluz de Empleo (SAE). Esta semana se ha conocido el número de parados registrados en octubre y la cifra ascendía a 189.247, más del doble. Si se utiliza como medida la EPA, en el último trimestre se superaron los 238.000 desempleados y ha habido incluso momentos en los que se ha sobrepasado la barrera de los 250.000. La tasa de paro, además, está ahora en el 30% y en aquella época era del 13,1%, un volumen que ya era excesivo pero que a día de hoy firmaría cualquier ciudadano, empezando por los representantes empresariales, políticos y sindicales.
¿Qué ha pasado para que haya crecido tanto el número de parados? La crisis económica ha sido la pieza clave, aunque hay que tener en cuenta que esta provincia ha bajado del cielo al infierno en apenas un lustro. En el año 2004, en pleno auge de la construcción, era imposible comprar un piso ya construido. Todo se vendía sobre plano y las promotoras no daban abasto. Los constructores se quitaban a los trabajadores entre ellos, pagándoles inmensas sumas de dinero al mes, para poder seguir construyendo y sacar al mercado más viviendas. En este sentido, en marzo de 2004 había apenas 10.500 parados en la construcción y hoy en día se ha multiplicado por cuatro, hasta los 42.500.
En el sector servicios ha ocurrido exactamente lo mismo. La debacle de la construcción arrastró a numerosas industrias auxiliares, dejando en el paro a miles de personas y reduciendo el gasto. Todo eso se tradujo en la venta de menos coches, menos comidas en los restaurantes, unas vacaciones más cortas... La crisis internacional se dejó sentir especialmente en mercados tradicionales como Alemania o Gran Bretaña incidiendo directamente en la Costa del Sol. En marzo de 2004 el sector servicios tenía 47.900 desempleados y en octubre sumaba 105.951, más del doble.
Dicen que los datos son fríos pero reflejan a la perfección los cambios. El paro asuela Málaga y los expertos no auguran una recuperación, al menos, hasta 2013. Ya no estará Zapatero y nadie sabe si su sucesor podrá acabar o no con esta pesadilla.
También te puede interesar
Lo último
1 Comentario