Los diez momentos de la campaña
En unas elecciones de voto líquido trasvándose de unas formaciones a otras, los candidatos han vivido escenas que han transformado la comunicación política en España.
1 - El puñetazo a Rajoy en Pontevedra
Ha habido muchas cosas que han hecho esta campaña electoral especial, pero es seguro que lo que la ha marcado es un suceso aislado: un adolescente golpeando violentamente el rostro del presidente del Gobierno en su ciudad, Pontevedra. El posterior gesto de Angela Merkel haciéndole un cariño, las dudas sobre la seguridad de los candidatos en campaña y el debate paralelo sobre quienes jalearon semejante estupidez muestran los diferentes planos del impacto de este acontecimiento. El puñetazo pudo acabar siendo algo serio y seguramente terminará siendo algo determinante.
2 - Indecente es la palabra de la campaña
Fue el minuto de oro del cara a cara entre los dos partidos hegemónicos. “Indecente”, espetó de un modo u otro Pedro Sánchez a Rajoy. “Hasta aquí hemos llegado”, contestó Rajoy. Los fans de Sánchez jalearon el ataque a la línea de flotación. Los defensores de Rajoy se indignaron por semejante macarreo sobre un fondo minimalista y arcaico. El eterno Campo Vidal era Don Tancredo. Ganaron los dos con la palabra “indecente”. Un Pedro Sánchez apagado se vino arriba, un Mariano Rajoy reivindicó su papel de señor mayor respetable. Casi parecía pactado.
3 - Inesperado personaje clave en el 20-D
Ni el debate a dos ni el debate a cuatro, ni lo mítines, ni las entrevistas sesudas ni ná de ná. Las confidencias con Bertín Osborne, en tu casa o en la mía, se elevan al tercer puesto de los momentos de campaña como palanca para levantar más votos. Y el ganador fue Rajoy, íntimo, reconociendo que a él eran al que le levantaban las chicas, que ligaba poco. Estos alardes de aparente sinceridad, más su impericia jugando al futbolín, iban esponjando el corazón de una audiencia mayor, que es la parroquiana de este tipo de programas. Aunque aquí no ganó Rajoy: ganó Bertín. Estamos en esto por el share.
4 - Un funeral de Estado para dos policías
Dos policías españoles murieron en un atentado en la Embajada en Kabul. Supuso el momento en que los dos líderes de los partidos emergentes, Albert Rivera y Pablo Iglesias, ejercieron de aspirantes a estadistas. Allí estuvieron. Más allá de la tragedia, su presencia era simbólica porque quienes hablaban de dar un giro copernicano al sistema nacido del 78 se hermanaban con los partidos nacidos de aquel acuerdo, lo que daba una imagen de unidad, de consenso, de no ruptura. Para cualquiera que pudiera temer una quiebra, esa imagen tranquilizó.
5 - Soraya, a la que llamaban la Menina
El debate a cuatro tuvo un seguimiento de Champions, con más de nueve millones de espectadores. No estaba Rajoy; estaba Soraya. Estuvo un poco extraña en la vestimenta y en los movimientos de manos, pero en su discurso se mostró sólida. Por si a alguien le cabía alguna duda, Soraya es abiertamente el recambio popular. Se mostró como una señora con la que no se hacen bromas y cuando le soltaron lo de la corrupción, que a ella personalmente no le afecta, ella se revolvió con un “paga Monedero” que no venía muy a cuento, pero muy efectivo para su parroquia.
6 - Iglesias, confundido por el Carnaval
El star system de Podemos se lo pasó bomba en el palacio de Congresos de Cádiz en la apertura de campaña. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón se partían de risa con la visión que daba de la actualidad la chirigota los Super Pop. Luego, Kichi se arrancó a capella con el pasodoble 4 de diciembre, de Los Piratas. Basándose en ello, Iglesias lanzó en el debate a cuatro a una extravagante teoría sobre el momento en el que Andalucía quiso aspirar a la independencia. Una falsa visión histórica sacada del Carnaval.
7 - Cuando declinó la estrella de Rivera
Ciudadanos tiene un grupo de candidatos inexpertos propensos a meter la pata. La orden de campaña era no cagarla. Y todos los naranjeros se aplicaron en cumplir con la norma. Nadie podía pensar que esto viniera de uno de los fichajes estrella de la formación, la que fue finalista del premio Planeta Marta Rivera, que se lanzó a explicar su programa sobre violencia de género. Lo hizo mal, aunque lo que dijera no fuera tan escandaloso, y lo culminó con un tuit sobre el Holocausto que era una guinda de torpeza. Rivera, Albert, empezó a caer en las encuestas.
8 - Partidos que son desesperación
La llegada de los candidatos en el debate a cuatro de Atresmedia fue saludada por un grupo de simpatizantes de UPyD con caretas de su candidato, Andrés Herzog. UPyD e Izquierda Unida, pese a tener grupos parlamentarios, han sido desplazados de los granes debates y de la atención de los medios de comunicación. No interesaban a las televisiones. Han hecho todo lo posible para hacerse oír, pero el poder de los nuevos tiempos los ha desplazado del escenario antes incluso de pasar por las urnas.
9 - El PP, con sus hipsters y sus moteros
El PP escogió para diseñar su campaña a una empresa de comunicación relativamente nueva -sólo lleva diez años funcionando- y sin ninguna experiencia en el mercado político, Shackleton. Más allá del diseño de una web mucho más participativa, la gran aportación de esta compañía han sido dos spots que han tenido un enorme recorrido en las redes. Se trataba de un hipster votante del PP que avergonzaba a la familia y unos ángeles del infierno que también se decantaban por la derecha. Sentido del humor, siempre agradecido.
10 - El papel de Susana Díaz en todo esto
En privado, dirigentes socialistas reconocen que Susana Díaz empezó la campaña dinamitando a Pedro Sánchez. Nadie entendió muy bien su estrategia, ni ella misma, que cambió de registro a mitad de contienda y se volcó con elogios al que todos saben que es su adversario. Se dedicaron cariños y flores y en Torremolinos se abrazaron en un mitin. El miedo a perder en Andalucía pudo más que sus habituales estrategias de quitar los escalones a quienes le preceden.
1 Comentario