Lana del Rey seduce
La neoyorquina ha pasado de ser una desconocida a una de las 'celebrities' más perseguidas en un sólo año, un éxito fulgurante que ha generado tanto aplausos como críticas.
Lana del Rey ha pasado de ser una auténtica desconocida a una de las cantantes más famosas del panorama musical actual. Un videoclip casero, que circuló por internet durante varios meses hasta sumar 20 millones de visitas, se convirtió en la antesala de un año de éxito fulgurante, en el que su vida ha cambiado para siempre. Reina de las extravagancias, una dulzura excepcional, tremendamente sexy, de mirada melosa y una estética que guiña al pasado, Elizabeth Woolridge Grant (su verdadero nombre) asegura que nunca buscó ser famosa pero su sueño siempre fue dedicarse a la música. Despierta tantas pasiones como odios y su nombre está ligado a la controversia. Los mismos críticos que la encumbraron en el complicado mundo de la canción ahora son sus principales detractores. Sus titulares son dardos que hablan de imagen prefabricada y poco natural. Un producto publicitario creado por su padre, un experto de marketing especializado en internet, que, aseguran, está destinado al fracaso. Acusaciones ante las que ella se defiende afirmando que, para bien o para mal, lo que se ve de ella es lo que hay. Fiel a sus ideas, nadie cuestiona que su voz es poderosa y su estilo único, definido y perfecto para triunfar.
Lana del Rey no canta al amor superficial sino al grand amour, al que no se libra del dolor. Al menos, eso ha contado en una de sus últimas entrevistas a la revista Glamour, donde habla de su vertiente más seductora pero al mismo tiempo más revolucionaria. "Hace siete años que dejé de vivir en el lado más salvaje", ha comentado la cantante a la publicación, donde asegura que antes vivía en un ambiente de diversión, alcohol y fiestas continuas. Una etapa que dio paso a la búsqueda del camino a sus sueños, en el que acabó cantando en clubes de su ciudad natal mientras componía canciones cada noche. Ahora, sólo unos años más tarde tiene la sensación de haberlo contado todo a través de las letras de su primer trabajo discográfico. "No creo que escriba para otro disco, ya he dicho todo lo que quería decir", dice sin importarle que sus palabras parezcan faltas de modestia.
Su imagen no es menos llamativa. Sus guiños estéticos al Hollywood dorado, uñas interminables y pestañas postizas marcan estilo. Incluso se ha convertido en musa de diseñadores a nivel internacional. Se refiere a sí misma como Gangster Nancy Sinatra, confiesa que lee lo que se comenta de ella en internet y asegura que no se siente artista. Con comentarios así, no es de extrañar que cada una de sus palabras sean las más comentadas, y criticadas, de las redes sociales.
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