La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
Acostumbrada a acaparar todos los flashes cuando aparece públicamente, la reina Isabel II no termina de encontrarse a gusto con la presencia de teléfonos móviles con cámara fotográfica incorporada. La monarca, que en sus sesenta y dos años de reinado nunca se había quejado por nada, mostró su descontento al embajador de EEUU en Londres, Matthew Barzun, en una distendida conversación que este hizo pública posteriormente. A la soberana le resulta muy molesta la masiva presencia de estos aparatos en todos los actos a los que acude. Pero el enfado de Isabel II viene de lejos. El año pasado ya mostró su disgusto con esta práctica después de ser bombardeada a fotos por los trabajadores de la BBC en una visita que realizó a la cadena. Otra experiencia negativa para ella fue aparecer de manera accidental en un selfie que una atleta australiana se realizó durante los Juegos de la Commonwealth.
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