Las patatas, algo más que fritas

Las apuestas por sabores a frutas cítricas, salsas picantes o marisco son recurrentes

Las patatas, algo más que fritas
Las patatas, algo más que fritas
Setefilla Raquel Madrigal

26 de agosto 2011 - 01:00

Son el complemento perfecto para cualquier tentempié, de esos de media mañana que suelen hacerse en los días de verano. Los snacks por excelencia, las patatas fritas: rodajas finísimas vertidas en aceite bien caliente y espolvoreadas de sal. Aunque la imaginación va más allá del clasicismo. En el mercado encontramos una variedad inusual de sabores que sobrecogen. Las compañías más conocidas tienen todo un despliegue de degustaciones sorprendentes. Lays ha lanzado en Japón (sin duda uno de los públicos más receptivo a la mezcla) las patatas con sabor a kiwi y las de sabor a menta. En su versión inglesa, Lays, llamada Walkers, hace lanzamientos de nuevos sabores de manera temporal para realizar un sondeo de mercado. En sus patatas con sabor a chili y chocolate, se apela a los catadores a votar por el sabor, algo común en este tipo de snacks. También en Portugal Rufles hizo algo parecido con sus 'Sabor morcilla' que no tuvieron demasiado éxito.

Pringles por su parte apuesta por la combinación dual, sus patatas con sabor a ensalada César con bacon se comercializan en gran parte de oriente. O diversifica sus productos haciendo tributo a ciertas culturas gastronómicas, como es el caso de sus patatas con sabor a salchicha alemana, las German Selection, las Angeles Street, las New York Street, o las Welcome to Las Vegas (las tres últimas con esencia puramente americana en esto del gusto), además de una envase exterior propio de cada ciudad. Así las patatas se convierten en algo más que aperitivos, para llegar a ser verdaderos estandartes de ciertas zonas del mundo.

En otro estadio están la trilogía con esencia a mar: las Pringles de cangrejo, las Pringles de gamba y las de sabor a algas, para los amantes del marisco, o en su defecto las llamadas Seafood, donde se presenta todo a la vez. Los sabores no se agotan: wasabi, arándanos, vinagre balsámico, curry, bacon ahumado... Los más usuales, por decirlo de alguna manera, pueden ser las patatas con sabor a kepchup, a chili o a limón, a las cuales estemos posiblemente inmunizados debido a su vista en el mercado español. ¿Pero acaso esos sabores no son igual de llamativos? Tal vez sea, como en todo, una cuestión de costumbres.

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