La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
La realeza europea no se come la cabeza a la hora de elegir destino para sus vacaciones. Son fieles a la tradición y en verano hacen las maletas y ponen rumbo a sus residencias estivales. Como cada año don Felipe y doña Letizia han pasado junto a sus hijas unos días en el Palacio de Marivent. La reina no considera sus días en Palma como parte de las vacaciones porque no consigue desconectar del todo de su agenda oficial, pero desde que hace tres años Felipe VI ocupara el lugar de su padre no han faltado a la cita ni un solo verano.
En Inglaterra la reina Isabel II no falla a su costumbre de disfrutar de las vacaciones el castillo de Balmoral junto al recién jubilado duque de Edimburgo. Esta mansión escocesa tiene una extensión de veinte mil hectáreas y sus jardines son espectaculares, algo que a la soberana le aporta mucha tranquilidad. Cada año el príncipe Carlos y Camilla también se trasladan hasta allí para pasar unos días. Sin embargo los duques de Cambridge no son tan asiduos a Balmoral y prefieren escoger otros destinos. La familia real de Suecia divide sus vacaciones entre dos lujosas residencias. Una es la de Sodillen, ubicada en la idílica isla de Öland, que pertenece al rey Carlos Gustavo de Suecia. Además cada año viajan hasta la Costa Azul francesa para pasar una temporada en Saint Maxime. Durante los días que están allí es habitual verles a bordo del impresionante yate Solaris. También son dos los destinos oficiales de la familia real danesa. Durante las vacaciones Mary y Federico de Dinamarca siempre se trasladan con sus hijos hasta el castillo de Marselisborg, en Aarhus, donde destacan sus jardines y su piscina. Margarita de Dinamarca prefiere el castillo de Gråsten. Allí es donde realizan el tradicional posado familiar. En el caso de la familia real belga el domicilio estival es el castillo de Ciergno, ubicado a cien kilómetros de la capital y situado en pleno bosque. Felipe y Matilde de Bélgica además pasan unos días en la isla francesa de Yeu todos los veranos. Ana María y Constantino de Grecia poseen una mansión en Puerto Jeli, un lugar en el que se codean personas influyentes de todo el mundo y de diferentes sectores. La familia ducal de Luxemburgo disfruta del verano en Torre Sarrazine, en la Costa Azul. Este año tienen una anécdota para contar. Tuvieron que ser evacuados de su refugio veraniego por un incendio próximo.
El caso de la familia real de Noruega es muy diferente. Ni Harald ni Sonia, ni los herederos Haakon y Mette Marit pasan demasiado por Bygdoy, la que se considera su casa oficial de verano. Prefieren elegir otros destinos entre los que se encuentra Tjome, en Noruega, donde poseen otra vivienda. La polémica rodea al lugar en el que pasan las vacaciones Guillermo y Máxima de Holanda. La casa ubicada en la localidad griega de Kranidi que los monarcas adquirieron hace unos años está casi a pie de playa y los permisos de construcción son dudosos. Los problemas por su refugio estival persiguen a la familia real holandesa desde hace tiempo. Antes de poseer esta casa pasaban las vacaciones en Mozambique. Fueron muy criticados porque el desembolso económico que suponía mantener esta propiedad era muy elevado. Además de pasar un tiempo en sus residencias de verano algo que tienen en común las familias reales europeas es que aprovechan las vacaciones para elegir destinos diferentes y escaparse unos días a lugares en los que es difícil encontrarles. Cada año además de ir a Marivent doña Letizia viaja con sus hijas a otros países en lo que considera sus verdaderas vacaciones.
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