Reconocimiento a los 500 años de la Facultad de Derecho

Manuel Clavero entregó la medalla de honor del Colegio de Abogados a la facultad de Derecho

  • El ex ministro defiende que un abogado hace un buen catedrático porque enseña lo que practica 

Manuel Clavero en el acto de entrega de la medalla de oro. Manuel Clavero en el acto de entrega de la medalla de oro.

Manuel Clavero en el acto de entrega de la medalla de oro. / Juan Carlos Vázquez

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Manuel Clavero Arévalo, catedrático de Derecho, ex ministro y presidente del Consejo Editorial del Grupo Joly, presidió este jueves la entrega de la Medalla de Honor del Colegio de Abogados de Sevilla a la facultad de Derecho  al cumplir sus 500 años de existencia. En su intervención defendió que para ser un buen catedrático conviene haber ejercido antes la abogacía porque “solo se sabe explicar bien una cosa cuando se ha practicado”.

El decano del Colegio de Abogados, José Joaquín Gallardo, entregó la medalla al decano de la facultad, Alfonso Castro, en un acto presidido por el recuerdo a grandes profesores recientemente fallecidos como Manuel Olivencia, catedrático de Derecho Mercantil, y valientes decanos del Colegio profesional como Alfonso de Cossío.

Clavero Arévalo relató que entró en la Facultad de Derecho cuando aún estaba en la calle Laraña y allí pasó “años inolvidables”. Luego tomó posesión como catedrático el mismo día en que se completó el traslado a la Fábrica de Tabacos y recordó que todavía tiene en su despacho la foto de aquella inauguración bajo la presidencia del cardenal Segura. Afirmó que no solo las instalaciones, sino las  enseñanzas, se renovaron en la Fábrica de Tabacos con nuevos profesores como Manuel Olivencia, José Navarrete o Juan Jordano. 

Clavero Arévalo contó algunas anécdotas de aquellos primeros años en la Fábrica de Tabacos, como el hecho de que al principio también tenían su sede allí algunas instituciones militares. El entonces decano, Alfonso de Cossío, “comentaba con su ingenio habitual que los primeros que se irían serían los militares porque para ello bastaba con hablar con una sola persona”.

“Siempre ha habido una gran unión entre la facultad y el colegio, tanto por la relación entre ambas instituciones como por la gran cantidad de catedráticos que ejercieron la abogacía. Todos mis maestros lo hicieron y por eso existe el dicho de que solo se sabe explicar bien una cosa cuando se ha practicado”, dijo Clavero.

La medalla concedida supone un  honor y el reconocimiento a los méritos del centro universitario, afirmó Clavero, que también fue rector de la Universidad de Sevilla. 

Alfonso Castro, decano de la facultad de Derecho, hizo un paralelismo entre la figura del jurista desde el foro romano hasta las ciudades actuales. “Los espacios cambian, pero los ritos permanecen”, afirmó. Y añadió una reflexión: “habría que calibrar hasta qué punto la desarticulación que hoy en día experimentan tantas ciudades tiene que ver con la desaparición del jurista práctico que llena de civilidad la ciudad como elemento aglutinador del ecosistema ciudadano”.

El hombre y la mujer del Derecho “están naturalmente abiertos al debate y al contraste, por eso el jurista es incómodo para el poder”. “Cuando el poderoso se excede, surge el Derecho como única barrera”, afirmó el decano. Y aseguró que “una vez que una cultura produce juristas, el poder político jamás puede prescindir de ellos”.

La misma defensa del jurista libre hizo el decano del Colegio de Abogados, José Joaquín Gallardo, en la persona de Alfonso de Cossío, que fue decano de la facultad y también del colegio profesional. Gallardo recordó que en los últimos años del franquismo, Cossío tuvo un enfrentamiento con el poder político y “dimitió para hacer valer su condición de persona libre. En las siguientes elecciones se volvió a presentar y sus compañeros volvieron a elegirlo para validar aquella decisión que había tomado”, según Gallardo.

El decano personalizó en Olivencia la conjunción del “jurista de pieza entera” como buen abogado y buen profesor y concluyó haciendo una defensa del abogado que hace acertadas intervenciones y con ello propicia la tutela judicial que garantizan los jueces.

Al acto de entrega de la medalla asistieron un centenar de letrados y algunos candidatos en las recientes elecciones profesionales.  

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