Juicio por estafa

Uno de los acusados de cobrar a Dragados por obras no realizadas dice que todo es "una trampa"

Construcción del hipódromo de Dos Hermanas en el año 2000 Construcción del hipódromo de Dos Hermanas en el año 2000

Construcción del hipódromo de Dos Hermanas en el año 2000 / D. S.

El ex delegado de Andalucía Occidental de la empresa Dragados ha comparecido ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla acusado, con otras cuatro personas de facturar a la empresa por obras que no realizó en el Parlamento de Andalucía o el Hipódromo de Dos Hermanas, entre otras.

Según José M. B. B., que fue nombrado delegado de la empresa en 2001 y despedido en noviembre de 2009, el proceso es consecuencia de "una trampa" hacia él, porque "no tenía capacidad directa de contratación de las subcontratas puesto que era responsabilidad de los jefes de obra". Asimismo afirmó que es "falso todo lo que dice el resto de los acusados sobre mi imputación en los desvíos y obras ficticias". Entre otras, en el Parlamento de Andalucía y el Hipódromo de Dos Hermanas, fechadas tiempo después de que las obras reales hubieran concluido.

A preguntas de la acusación particular, el acusado lamentó haberse opuesto a la decisión de Dragados de no pleitear con el Ayuntamiento de Sevilla a cuenta de las obras del Prado de San Sebastián. "Esto supuso una pérdida importante para la empresa. A partir de aquí fui persona non grata". El letrado de la acusación preguntó además por una nave en el polígono PIBO, de la que era propietario J. M. B. B., junto a otros socios y que esta sociedad arrendó a Dragados por 3.000 euros al mes, "firmando por parte de Dragados el acusado, que era delegado territorial".

La fiscalía considera que J.M.B.B., F.T.B., E.S.D., F.C.G. y J.A.O.M., tres de ellos empleados de Dragados, cometieron un delito continuado de estafa en concurso ideal medial con otro delito continuado de falsedad en documento mercantil. Según la fiscal, los acusados "idearon y ejecutaron un plan destinado a simular la realización de ampliaciones de obra sobre adjudicaciones previas" y a recibir "suministros no reales o que destinaban a otros usos de los originales". Así "simulaban facturas que Dragados pagaba en detrimento de su patrimonio".

A preguntas de la fiscal sobre la firma del acusado J.M. B.B. en las facturas y los albaranes de entrega del material, el acusado respondió que validaba miles de documentos al año "casi de forma automática". Respecto a las obras en el Parlamento y el Hipódromo, reiteró en varias ocasiones que eran obras a punto de terminar cuando se incorporó a su puesto de trabajo en Sevilla, hacia 2001.  Sin embargo, la fiscal insistió en que en la prueba documental del proceso existen los contratos de estas obras, "hasta tres ampliaciones" firmadas por J. M. B. B, ante lo que el acusado argumentó que "están emitidas por alguien de forma fraudulenta y pasaron para que las firmara como muchos documentos más. Hoy sé que esas obras eran ficticias, pero entonces no porque tenía plena confianza en mis jefes de obra".

Además del elevado número de documentos que cada día requería su firma, J. M. B. B. comentó ante el tribunal que su rúbrica es "muy sencilla y fácil de imitar" cuando fue preguntado por una serie de albaranes que aparecen con entrada en el domicilio que posee en Roche (Cádiz). 

En abril de 2008, Dragados compró material a Arance con un coste de 31.092 euros destinado a unas obras en el San Roque Club, en Cádiz, pero, según la Fiscalía, "desviaron el material" y lo utilizaron en el chalet de J.M.B.B. Algo que el acusado negó en varias ocasiones. Es más, explicó que tras su despido en 2009 tuvo que vender su casa de Sevilla "porque no tenía dinero para pagar el préstamo de la casa de Roche. 

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