Sentencias

No hay bromas con la falda, los tacones y la sonrisa de una teniente

  • El Supremo confirma pérdida destino comandante que permitió comentarios machistas sobre una teniente

  • El Tribunal considera falta grave tolerar actos que atenten contra la dignidad personal o en el trabajo

Imagen de archivo del desfile del Día de las Fuerzas Armadas en Sevilla Imagen de archivo del desfile del Día de las Fuerzas Armadas en Sevilla

Imagen de archivo del desfile del Día de las Fuerzas Armadas en Sevilla / Raúl Caro/EFE

Evitar situaciones machistas está en manos de todos. Y sobre todo, de las personas que tienen mayor rango en una empresa o, como ocurre en este caso, en una institución como  el Ejército. La Sala de lo Militar ha confirmado la sanción disciplinaria de pérdida de destino impuesta a un comandante del Ejército del Aire por tolerar comentarios machistas sobre una teniente durante un ensayo de un desfile en el Aeródromo Militar de Santiago de Compostela en 2015. La Sala desestima el recurso de casación interpuesto por el militar sancionado contra la sentencia del Tribunal Militar Central que confirmó dicha sanción por una falta grave consistente en tolerar actos que, de cualquier modo, atenten contra la dignidad personal o en el trabajo. Los hechos probados recogen que durante dicho ensayo el comandante se rio y no corrigió a un teniente que, delante de él, realizó un comentario que aludía a la condición femenina de una teniente y a su forma de desfilar. El mando miltar, según recoge la sentenica, dijo que "no se preocupase, que no se iban a fijar en sus fallos en el desfile por ser mujer, que si desfilara él si se fijarían, pero que en el caso de ella se fijarían en otras cosas". El teniente y el comandante se rieron de las palabras del primero.

Posteriormente, cuando la mujer fue destinada a dicho Aeródromo, el comandante tampoco reprochó al teniente los comentarios públicos alusivos a que el progreso profesional de aquella dentro de la Unidad se debía a su condición femenina, diciendo que "con su falda, sus tacones y su sonrisa conseguía todo lo que quería".

Falta grave contra la dignidad

La Sala en su sentencia, con ponencia de la magistrada Clara Martínez de Careaga, concluye que la conducta del comandante integra la citada falta grave –tolerar actos que, de cualquier modo, atenten contra la dignidad personal o en el trabajo-, puesto que concurren en ella los elementos que integran dicha infracción, como son "la condición militar del recurrente, el atentado a la dignidad de la Teniente a la que otro militar de menor rango se refería en su presencia de modo jocoso y denigrante, específicamente por su condición de mujer, y la tolerancia del recurrente como superior jerárquico que no llamó en absoluto la atención al militar que estaba ofendiendo a la Teniente, sino que rio sus gracias".

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