La ventana
Luis Carlos Peris
Lección de buen gusto
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Un juzgado de Sevilla ha puesto en busca y captura a un entrenador de un club de balonmano playa de la provincia que fue condenado a un año y medio de prisión por abusar sexualmente de una jugadora por no comparecer a una declaración en el marco de otra investigación judicial que tiene abierta tras la denuncia presentada por otras cinco jóvenes por hechos similares que tuvieron lugar aprovechando los desplazamientos a otras provincias para disputar partidos.
El entrenador, que tiene 35 años, fue condenado en el año 2023 por un juzgado de lo Penal de Badajoz por un delito de abusos sexuales -los hechos se produjeron con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley del 'Sólo sí es sí', que ha eliminado este delito y ahora se considera agresión sexual- a dos años y medio de prisión, pero en abril de 2024 la Audiencia de Badajoz estimó parcialmente un recurso del entrenador y le quitó un año de cárcel al considerar que no se le podía aplicar una circunstancia agravante de haber actuado con discriminación por razón de sexo.
Esa sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, recogió como hechos probados que los abusos se remontan a los días 23 y 25 de julio de 2021, cuando el equipo de la provincia de Sevilla participaba en Alburquerque (Badajoz) en un campeonato profesional de balonmano. Entre las dos y las cuatro de la madrugada del 25 de julio de 2021, el condenado, aprovechando que todos los equipos se encontraban descansando en el pabellón asignado y que él dormía en un colchón de matrimonio que había puesto a disposición de las jugadoras, se acostó al lado de la víctima y "con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales y prevaliéndose de su posición de superioridad deportiva y moral sobre las jugadoras, a las que siempre reiteraba que se hacía lo que él mandaba, y con desprecio a su condición de mujer, a las que habitualmente no respetaba, la abrazó por detrás" y abusó de ella.
La sentencia precisa que el individuo, "imitando la realización del acto sexual por encima de la ropa", le realizó tocamientos por encima de la ropa, mientras la víctima era "presa del pánico". La joven jugadora puso como excusa que tenía que ir al botiquín para salir al exterior del pabellón y, cuando creyó que el acusado estaba dormido, volvió a la cama. Un cuarto de hora después, el individuo "reiteró su actitud libidinosa" y la obligó a masturbarle.
Tanto el juzgado como la Audiencia pacense destacaron la declaración "creíble, verosímil y persistente" de esta víctima y concluyeron que no había móviles espurios o de venganza de ningún tipo por parte de la víctima, en unos hechos que reconoció que eran "muy claros".
El tribunal le rebajó la condena al entender que el juez de lo Penal no precisó entre los hechos probados cuáles fueron esos actos en los que consistía su "superioridad moral respecto de las mujeres, o qué concretos hechos son demostrativos de su desprecio a su condición de mujer o, finalmente, cuáles son los hechos de los que pueda deducirse que habitualmente no respetaba a las mujeres".
No obstante, la sentencia recogía en su fundamentación jurídica algunas de las frases que supuestamente había proferido el entrenador, como las siguientes: "Aquí se hace lo que mandan mis cojones","tenéis que ir juntas al baño para ver cómo tenéis afeitado el coño", "¡qué guapa eres, qué pena que seas boyera!" o "tienes el culo de Kardashian".
La Audiencia de Badajoz entiende que esas frases proferidas por el acusado deberían constar "en la fundamentación fáctica, y en la fundamentación jurídica expresar las razones y las pruebas a partir de la cuales se encuentra acreditado que tales frases fueron dichas por aquél, y no se hizo así en la sentencia".
A esos hechos que han acabado con la primera condena del entrenador se suma una segunda denuncia presentada por otras cinco jugadoras de balonmano por hechos similares, cometidos con otras tantas jugadoras, algunas de ellas menores de 13 y 14 años, pero que finalmente prefirieron no acudir a los tribunales por distintos motivos. Este periódico ha contactado con dos de las denunciantes, Cristina Beiztegui y Amanda Guerrero, quienes han lamentado precisamente que esta segunda denuncia, que al igual que la primera se presentó en el año 2021, siga actualmente en la fase de instrucción en un juzgado de Sevilla y no haya llegado todavía a juicio ni tenga sentencia.
La juez que investiga esta denuncia ha dictado una orden de busca y captura del entrenador, que fue inhabilitado por la Federación de Balonmano tras la presentación de las denuncias, por no haber comparecido en el juzgado para prestar declaración en relación con uno de los abusos que se le imputan.
Tanto Cristina como Amanda, que a día de hoy han seguido adelante con sus vidas yprácticamente han superado los hechos que vivieron en aquel club, reclaman que el proceso finalice y se dicte sentencia por los hechos que denunciaron y que incluyen "distintos abusos, tanto sexuales como verbales, intimidación y humillaciones", ha manifestado Amanda Guerrero, que ha añadido que sólo pretenden que "esto no vuelva a ocurrir con otras mujeres, incluso con menores de edad". Y añade que en algún caso se produjeron agresiones sexuales, no sólo abusos.
Sobre los viajes del equipo, Amanda ha recordado que el acusado "elegía cómo nos dividíamos en los transportes y posteriormente, cuando nos alojábamos para pernoctar en los campeonatos, decidía cómo se ordenaban las habitaciones y, sobre todo, quién dormía con él cada noche".
Cristina Beiztegui insiste en que el proceso judicial debe acelerarse. "Lo que queremos es que se resuelva el caso ya, porque llevamos más de cuatro años esperando y queremos que esto no se repita con más compañeras de este deporte o de otros". Cristina lanza también un mensaje para otras víctimas: "Animamos a cualquier mujer a que denuncie, porque muchas personas no denuncian por miedo. Animamos a denunciar, como hemos hecho entre todas nosotras, que nos hemos apoyado".
El equipo al que pertenecían Cristina y Amanda llegó incluso a ser Subcampeón de España de Balonmano playa, un éxito que consiguieron cuando el entrenador denunciado había sido ya apartado del club y de las jugadoras.
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