PORNOGRAFÍA INFANTIL

Procesan a una mujer por elaborar pornografía con su sobrina de dos años

  • Se enfrenta a 11 años de cárcel y el pago de 25.000 euros

  • Cuidaba a su sobrina y le grababa vídeos mientras los padres trabajaban 

Sede de la Audiencia Provincial de Sevilla. Sede de la Audiencia Provincial de Sevilla.

Sede de la Audiencia Provincial de Sevilla.

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El juzgado de instrucción 3 de Sevilla ha procesado a una mujer acusada de tocamientos de índole sexual a su sobrina de dos años, a la que cuidaba mientras sus padres trabajaban o iban al cine, y de elaborar con ella vídeos pornográficos. 

La acusada se enfrenta a penas de hasta once años de cárcel, 16 de alejamiento cuando termine de cumplir la condena y una indemnización a la menor de 25.000 euros.

Los hechos se descubrieron cuando la madre de la niña, entonces de dos años y medio, observó un “comportamiento sexualizado anormal para su edad”, consistente por ejemplo en pedir que le besara sus órganos genitales. La niña le contaba que eso lo hacía con su tía paterna, que se encargaba de cuidarla cuando no podía hacerlo la abuela materna o cuando los padres trabajaban o iban al cine.

La madre consultó con un psicólogo, quien le indicó que la menor podría haber sufrido un abuso sexual que debía ser estudiado dentro de un ámbito judicial.

La niña ha sido evaluada por la entidad especializada ADIMA, quien concluyó que “presenta un relato veraz, acorde a su edad” y que su sintomatología es indicativa de haber sufrido episodios abusivos.

Posteriormente, la madre de la pequeña, revisando un teléfono antiguo que la abuela materna había prestado a la tía paterna, vio una grabación con su hija “desnuda de cintura para abajo en pleno invierno”, mostrando sus órganos sexuales y jaleada para que se moviera. Ni la madre ni la abuela fueron informadas de esa grabación, que posiblemente fue un vídeo compartido con terceros dada la carpeta de WhatsApp donde se encontraba.

En la misma carpeta apareció otro vídeo de dos bebés desnudos, uno de los cuales masajea al otro con el aceite que le proporciona una persona adulta, cuyo rostro se oculta. 

Se trata de grabaciones “que podrían no tener connotaciones delictivas en un entorno de consentimiento de los padres y relaciones familiares normalizadas”, pero teniendo en cuenta los presuntos abusos previos, la acusación particular que ejerce la madre imputa a su cuñada un delito de elaboración de material pedófilo por el que pide cinco años de prisión.

Por otro presunto delito de abuso sexual continuado a menor de cuatro años solicita seis años de cárcel, 16 años de prohibición de vivir en Sevilla o donde la menor tenga su domicilio a partir del cumplimiento de la condena.

El primer problema, según la acusación particular, se produjo cuando el padre de la menor fue informado de las sospechas, se opuso a denunciarlas y amenazó a su esposa con marcharse de casa. Así sucedió y en 2015 se decretó el divorcio, “con prevención expresa” de la juez de familia de prohibir todo contacto de la niña con su tía.

Posteriormente, el padre se personó en el procedimiento como acusación particular tras conocer las periciales psicológicas pero “con un evidente ánimo de obtener a toda costa el sobreseimiento respecto a su hermana” en lugar de actuar “como un padre preocupado en averiguar lo que realmente le hubiera podido suceder a su hija”.

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