Carlos Lledó| magistrado “La Justicia durante el Covid-19 ha sido una Torre de Babel”

  • “Ahora hay que ponerse las botas de agua y entrar en los charcos de las carencias”

  • “En digitalización hemos avanzado en dos meses más que en los dos años anteriores”

El magistrado Carlos Lledó, en su despacho de la Audiencia de Sevilla El magistrado Carlos Lledó, en su despacho de la Audiencia de Sevilla

El magistrado Carlos Lledó, en su despacho de la Audiencia de Sevilla

El magistrado Carlos Lledó González obtuvo en febrero la presidencia de la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia de Sevilla, aunque la publicación de su nombramiento en el BOE es una de las miles de cuestiones que el coronavirus ha obligado a aplazar. En esta entrevista analiza los dos meses transcurridos de estado de alarma, que a su juicio han demostrado algunas debilidades de la Justicia como el ser una “Torre de Babel” con diferentes lenguas y dependiente de tres administraciones. Pero también está orgulloso de la “total disposición” mostrada por los funcionarios y de que el sistema haya sido capaz de adaptarse a la digitalización y “hacer en dos meses más que en los dos años anteriores”. Advierte del peligro de seguir acumulando retrasos porque en la Audiencia de Sevilla solo hay dos salas de vistas, a repartir entre ocho tribunales, que cumplan los nuevos requisitos.

— ¿Cómo ha vivido los dos primeros meses de estado de alarma en la Administración de Justicia? 

Los primeros días fueron caóticos. Quienes tenían que tomar decisiones hablaban distintas lenguas, aquello era una Torre de Babel. El problema es que en la Justicia confluyen tres administraciones: el Consejo General del Poder Judicial decía los magistrados que debían trabajar pero la Junta de Andalucía era quien dotaba el número de funcionarios. Había una intensidad normativa ininteligible, cada mañana nos despertábamos con un acuerdo diferente donde cada uno iba  improvisando.

— ¿Cómo han respondido los funcionarios de Justicia?

Los funcionarios y Letrados de la Administración de Justicia han demostrado una total disposición, buena voluntad y han aportado soluciones personales. El funcionario al que le tocaba acudir presencialmente a la sala estaba en contacto con el compañero que llevaba cada tema para sacar el trabajo adelante, y eso con las dificultades añadidas de tener a los hijos en casa.

— ¿Cómo han despachado las actuaciones esenciales que preveía el estado de alarma?

Se han gestionado con normalidad las peticiones de libertad de presos y las causas que tenían un acusado en prisión se han tramitado en su totalidad, todas tienen ya escrito de calificación y están sobre la mesa pendientes de fijar fecha para el juicio.

— ¿Los equipos de protección fueron suficientes?

En los primeros diez días no tuvimos ni noticia. Los que habían eran muy contados y cada uno se tuvo que arreglar como pudo, echando mano de algún amigo farmacéutico. Luego se fue normalizando y este lunes, el último día que estuve de guardia en mi sección, había mascarillas y guantes en la entrada del edificio para todo el que llegara. 

— ¿Qué lecciones saca de la experiencia?

Que no estábamos en absoluto preparados, que antes del coronavirus el teletrabajo era impensable pero que hemos avanzado en dos meses mas que en los dos años anteriores. Por ejemplo el sistema Circuit de videoconferencias funciona razonablemente bien, con calidad técnica y está securizado. El problema es que, en condiciones normales, la implantación habría sido más sencilla con los cursos de formación adecuados y ahora hemos tenido dificultades añadidas, cada uno nos lo hemos tenido que instalar. Ahora tenemos que llegar a la verdadera digitalización e implantar el teletrabajo de verdad.

“No vamos a remontar así como así”

— ¿Cómo ve la Administración de Justicia en los próximos meses?

No vamos a remontar así como así. Ahora es cuando tenemos que ponernos las botas de agua y empezar a patear los charcos. Por ejemplo, en cuanto a salas de vista. En la Audiencia de Sevilla solo hay dos que cumplan las nuevas dimensiones exigidas, a repartir entre cuatro secciones penales y cuatro civiles. Tenemos el riesgo de seguir acumulando retrasos.

También deben acabar esas decenas de familiares y amigos esperando en el pasillo para entrar al juicio. En la explanada de entrada al Palacio de Justicia sí que hay espacio, supongo que habrá que buscar otras soluciones como instalar pantallas o megafonía para ir avisando a los testigos.

—¿Son viables los juicios por videoconferencia?

Lo veo complicado técnica y jurídicamente. Es una de las cuestiones pendientes de solucionar, sobre todo en lo penal porque el sistema de  videoconferencia se debe usar para conectar al acusado desde la cárcel y que escuche todo el juicio pero a la vez para interrogar a los testigos desde una comisaría. Además se debe garantizar el derecho de defensa y la comunicación directa del procesado con su abogado. El propio CGPJ ha venido a decir que los juicios penales van a tener que seguir haciéndose como toda la vida.

— ¿Qué piensa sobre la habilitación de parte del mes de agosto?

Quienes lo critican llevan razón. Mi experiencia de muchos años es que los meses de verano funcionan “al ralentí” y hay muchas suspensiones porque las fuerzas de seguridad del estado y los peritos están de vacaciones.

— ¿Qué pasará si en otoño hay una segunda oleada del virus?

Espero que hayamos aprendido y nos pille más preparados, que tengamos claro como teletrabajar, sobre todo los funcionarios porque hasta ahora no han podido hacerlo, aunque quisieran. Los jueces debemos tener acceso al expediente entero en el sistema Adriano porque ahora solo está el 10%. Nos falta coordinación en caso de emergencias.

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