Recuerdos de un abogado

Los curiosos entresijos judiciales del Parque Alcosa

  • Colocaron tapas de alcantarilla sin canalización debajo

  • En la “Encina del Rey” orinó Alfonso XIII, aunque la placa dice que supervisó unas maniobras

Manuel Portero en su despacho Manuel Portero en su despacho

Manuel Portero en su despacho

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El abogado sevillano Manuel Portero Frías acumula en su dilatada carrera miles de experiencias pero sus anécdotas más jugosas se refieren a la construcción del Parque Alcosa y su trabajo como asesor jurídico del constructor valenciano que dio su propio nombre al barrio: Alfredo Corral S.A. (Alcosa).

La primera sorpresa de Portero se produjo con la recalificación exprés de los terrenos. Antes eran una dehesa de encinas dedicada a la ganadería de toros bravos. En 1969 el entonces alcalde de Sevilla Juan Fernández Rodríguez -de quien se decía que estaba apadrinado por el almirante Carrero Blanco- consiguió que el Ministerio de la Vivienda recalificase los terrenos como urbanizables casi de la noche a la mañana.

Portero recuerda que en cierta ocasión acudió con responsables municipales a comprobar los trabajos de urbanización y se encontraron con la sorpresa de que en algunos puntos habían puesto tapas de alcantarilla sin zanjas de canalización debajo. El constructor, abochornado, le pidió que despidiese sin contemplaciones al aparejador.

Un día apareció una farmacia abierta al público en un piso bajo del barrio. Portero explicó al propietario que eso estaba prohibido, se la cerró pero a los pocos días apareció otra farmacia en otro piso bajo. La volvió a cerrar y apareció una tercera en una tercera vivienda que había comprado el farmacéutico.

Relata Portero que cuando creían que le habían echado definitivamente, descubrieron que un hombre de paja del farmacéutico había arrendado un fantástico local destinado sobre el papel a bisutería, pero con una cláusula que le permitía traspasar la tienda sin autorización del dueño. Esta vez ya no consiguieron echarle y la farmacia permaneció abierta durante muchos años.

Otra de sus batallas judiciales se produjo contra el Servicio Andaluz de Salud, que dejó de pagar el alquiler del Centro de Salud. Llegaron a juicio en la vía civil pero el abogado del SAS consiguió que el juez lo remitiese a la vía Contencioso-Administrativa, lo que supondría muchos meses más sin cobrar.

Entonces Portero sacó el as que tenía guardado en la manga: llamó a “Paco el Comunista”, un líder vecinal de Alcosa, y le contó que se iban a quedar sin médico por falta de pago del SAS. Fue cuestión de días que todo el barrio se manifestase con cacerolas y cortando el tráfico en la avenida de la Constitución frente a la sede del SAS y al día siguiente Portero tenía en su poder los alquileres atrasados y su minuta completa.

El abogado recuerda que el Ayuntamiento autorizaba automáticamente todos los nombres de calles que proponía Alfredo Corral y por eso casi todo el barrio evoca su origen valenciano (calle Ciudad de Manises, avenida Ciudad de Chiva, Elda, Virgen de los Desamparados…).

Animado por las facilidades, Portero consiguió que una plaza del barrio llevase el  nombre de Azahín, que no tiene nada que ver con el Levante sino que es un barrio de su localidad natal de Cazalla de la Sierra.

Cuando llegaron los Ayuntamientos democráticos, Alfredo Corral empezó a tener problemas en el de Sevilla, que le echaba en cara la "recalificación irregular" de los terrenos y empezó a denegarle las licencias por el ruido del cercano aeropuerto de San Pablo. Entonces Portero recurrió a una consultora de Madrid, que emitió un informe técnico extremadamente complejo sobre materiales de construcción pero gracias al cual empezaron a conseguir las licencias.

El abogado relata que los promotores del Polígono Aeropuerto le pidieron asesoramiento porque tenían el mismo problema y él les cedió el informe, que también les sirvió para obtener sus licencias.

La dehesa se vendió a un precio barato para la época, según Portero: una peseta el metro cuadrado. En solo tres años (1969-72) se levantaron 7.000 viviendas que costaban unas 125.000 pesetas (750 euros) y además regalaban 800 litros de gasolina a cada nuevo vecino.

La imagen de la promoción fue  el futbolista gambiano del Sevilla FC Biri-Biri, que en la publicidad invitaba a los sevillanos a “meter el gol de su vida” comprando un piso en Alcosa.

Placa en el Parque Alcosa que recuerda el paso del rey Alfonso XIII Placa en el Parque Alcosa que recuerda el paso del rey Alfonso XIII

Placa en el Parque Alcosa que recuerda el paso del rey Alfonso XIII / M. G.

Los terrenos eran propiedad de la familia de Ildefonso Marañón Lavin, que el 15 de marzo de 1910 había invitado al rey Alfonso XIII a cazar liebres a caballo en su encinar.

Según la anécdota que contaban los hijos de Marañón, el rey se detuvo a orinar en una encina y el ganadero ordenó colocar junto a ella una placa conmemorativa, aunque el rótulo lo que dice es que Alfonso XIII descansó allí cuando supervisaba unas maniobras militares.

Portero recuerda que la familia pidió expresamente que la encina y la placa se respetasen en el futuro Parque Alcosa y así sucedió. El árbol terminó secándose, asfixiado por el asfalto, pero la placa sigue en pie hoy en día en un hermoso rincón de la plaza Encina del Rey.

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