Imágenes para la historia

El incendio de 1918 que obligó a desalojar la Audiencia durante seis años

Imagen del incendio publicada por la revista Mundo Gráfico Imagen del incendio publicada por la revista Mundo Gráfico

Imagen del incendio publicada por la revista Mundo Gráfico

Un pavoroso incendio destruyó el 6 de agosto de 1918 toda la parte alta y ala derecha de la Audiencia de Sevilla, entonces situada en la plaza de San Francisco, en la actual sede de la Fundación Cajasol. El edificio sufrió importantes daños y se perdieron numerosos legajos.

La prensa de la época publicó unas impactantes fotos de los enseres y documentos acumulados en plena calle tras ser salvados de las llamas.

Los enseres y legajos salvados de las llamas se acumulan en plena calle Los enseres y legajos salvados de las llamas se acumulan en plena calle

Los enseres y legajos salvados de las llamas se acumulan en plena calle

El incendio se produjo por causas desconocidas, afortunadamente no hubo daños personales y a continuación el edificio fue objeto de una restauración dirigida por Aníbal González que le dio su fisonomía actual.

El arquitecto cedió sus honorarios al fondo para la reconstrucción.

Durante seis años, la Audiencia se instaló provisionalmente en el Palacio de Justicia de la calle Almirante Apodaca, actual sede del Archivo Histórico Provincial de Sevilla.

Regresó a la Plaza de San Francisco en 1924 y allí permaneció hasta que en 1972 se trasladó a su actual ubicación del Prado de San Sebastián, donde se había levantado un edificio de nueva planta.

Tras el incendio, los archivos históricos que consiguieron salvarse se repartieron entre el Palacio Arzobispal y la Universidad de Sevilla y allí permanecieron hasta mediados de siglo, cuando regresaron a la Audiencia. Finalmente en 1993 quedaron depositados en el Archivo Histórico Provincial. 

El incendio de agosto de 1918 destruyó toda la parte alta del edificio y casi toda el ala derecha, aunque no afectó al patio y escaleras que eran lo más característico del anterior palacio renacentista.

Aníbal González se inspiró para su reforma en la Universidad de Alcalá de Henares, mantuvo el esquema de la primera y segunda planta y modificó sustancialmente la tercera, con unas ventanas con arco de medio punto separadas por columnas.

Todavía hoy, una lápida en el patio de la actual Fundación Cajasol recuerda que el Colegio de Abogados “inició y gestionó del Estado la reconstrucción de este edificio” con un proyecto elaborado en 1919, siendo decano del Colegio Fernando Sánchez Gómez. Las obras se ejecutaron entre 1921 y 1923, cuando ocupaba el decanato Joaquín Campos Palacios.

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