Estafa y falsedad

Condenan a un divorciado por “todo tipo de artimañas perversas” a su ex

  • Usó un poder notarial falsificado para despojar a su ex esposa de dos pisos 

  • La denunció a través de un tercero y convirtió su vida en una “pesadilla”

El juicio se celebró en la Audiencia de Sevilla

El juicio se celebró en la Audiencia de Sevilla

La Audiencia de Sevilla ha condenado a tres años y dos meses de cárcel a un hombre que falsificó un poder notarial para vender y apoderarse de dos pisos propiedad de su ex esposa, por un importe total de 396.000 euros. Le condenan por falsedad en documento público en concurso con un delito de estafa porque hizo “todo tipo de artimañas” y una “meticulosa ideación del plan a lo largo del tiempo” con una “perversidad” que llegó a convertir la vida de la perjudicada en una “pesadilla”.

La sentencia de la Sección Tercera, a la que tuvo acceso este periódico, relata que el acusado Santiago Eduardo L.G. estuvo casado con la afectada hasta que se divorciaron en septiembre de 2009. La pareja tenía régimen de separación de bienes.

En torno al año 2010, el acusado “urdió un plan con el objeto de apoderarse de dos fincas urbanas y privar de su legítima propiedad a su ex esposa”, una de ellas situada en la urbanización Ciudad Expo de Mairena del Aljarafe y la otra en Isla Canela.

Para ello se puso de acuerdo con los acusados Pedro Luis C.C. y Manuel D.N., condenados a tres años de cárcel cada uno.

Un cuarto acusado ya fallecido, Francisco A.C., acudió a un notario y otorgó un poder general para vender fincas de su propiedad a favor del acusado Pedro Luis C.C., pero en dicho documento el nombre del vendedor fue sustituido por los acusados por el de la ex esposa.

Con este poder adulterado, los acusados acudieron a otro notario y vendieron los dos inmuebles  propiedad de la ex esposa. El pago se hizo con un talón extendido a nombre de ella, que nunca le entregaron, y con cargo a una cuenta bancaria cuyo titular era el acusado Manuel D.N. La empresa compradora y vendedora estaban vinculadas al principal acusado y a su testaferro Manuel D.N.

Falsificaron el poder notarial pero dejaron a la mujer como hombre

Los magistrados dan plena credibilidad a la perjudicada, que “de manera contundente, clara, precisa y sin contradicción alguna ha declarado que no otorgó poder alguno para la venta de sus viviendas”.

Su versión fue corroborada por el notario y además por un examen en profundidad del poder otorgado, pues cuando se menciona a la vendedora “se refieren a ella como si de un varón se tratara”: “domiciliado en…,  propiedad del ponderante, leo la presente al compareciente, manifiesta quedar enterado…”.

Además un  calígrafo declaró en el juicio que el talón fue rellenado por el acusado Santiago Eduardo L.G.

Los magistrados consideran que los hechos revisten “especial gravedad pues el acusado aprovechó el conocimiento que tenía de la situación y posesiones de quien había sido su esposa durante largo tiempo para intentar desapoderarla de todos sus bienes, no dudando en realizar todo tipo de artimañas para conseguirlo, por ejemplo la creación de empresas a nombre de terceras personas”.

Ello “pone de manifiesto una meticulosa ideación del plan a lo largo del tiempo y una mayor perversidad, llegando a convertir en una pesadilla la vida de la perjudicada”, contra la que llegó a interponer una querella a través de un tercero. Con ello obligó a su ex esposa a una actitud vigilante que le llevó a consultar la titularidad de sus propiedades cada 15 días, según recuerda la sentencia.

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