Obituario

Pedro Iturralde: un pionero con alma bilingüe

  • El saxofonista, clarinetista, compositor y maestro ha fallecido hoy en Madrid a los 91 años. Figura imprescindible del jazz español, fue pionero de la fusión con el flamenco

Pedro Iturralde, un compositor que ha dejado huella./ EMILIO NARANJO (EFE) Pedro Iturralde, un compositor que ha dejado huella./ EMILIO NARANJO (EFE)

Pedro Iturralde, un compositor que ha dejado huella./ EMILIO NARANJO (EFE)

El pasado 14 de julio de 2019 celebró su 90 cumpleaños con un concierto en la madrileña sala Galileo. Un renovado tributo a una figura primordial del jazz español. Junto al colosal Tete Montoliu (1933-1997), fue una institución en cuyo bagaje figura la reivindicación de un estilo en una España en blanco y negro, así como el avance y difusión del mismo a través de directos y de una apreciable discografía jalonada por algún que otro hito: el más célebre, un Jazz Flamenco grabado en 1967, presentado en el Festival de Berlín de aquel año y en cuyos dos volúmenes participó un joven guitarrista llamado Paco de Lucía, entonces de Algeciras. En sus notas, Pedro Iturralde (1929-2020) expresaba su intención "de tomar el flamenco como fuente de inspiración y, sobre su base y forma de sentir, poder expresarme de una manera libre y sincera por medio de la improvisación y dentro de la concepción rítmica del jazz moderno".

El saxofonista y clarinetista navarro vivió de lleno la música desde su infancia cuando se inició en los estudios en la banda municipal de Falces, su pueblo natal. Su director lo puso en la pista de discos de Louis Armstrong, Duke Ellington y Coleman Hawkins y a los 18 años ya giraba internacionalmente con una banda. Pocos después se enamoraba de ese jazz vivo y diligente que llegaba desde Estados Unidos con el chocante nombre de bebop. Desde entonces, fascinado luego por el sonido de Stan Getz, la ruta de Iturralde quedó asociada a una música con la que se comprometió tanto en el contorno creador, dignificando de paso el rol del saxofón, como en el pedagógico, al hacerse cargo de la primera cátedra de saxofón que conoció el Real Conservatorio de Madrid en 1978 hasta su jubilación en 1994.

Importante compositor -La pequeña Czarda, Like Coltrane o Toy recibieron entusiastas aplausos en su momento-, Iturralde se instaló en Madrid en los sesenta del pasado siglo. Allí compartió tablas del Whisky Jazz Club con colegas como el propio Tete, Juan Carlos Calderón o Vlady Bas. También con figuras del jazz norteamericano que visitaban la capital de la talla de Gerry Mulligan, Lee Konitz, Donald Byrd o Hampton Hawes. Con este pianista registró una histórica sesión, con la suma de Eric Peter y Peer Wyboris, grabada por Rafael Trabucchelli en los Estudios Hispavox en febrero de 1968 e inédita hasta 1997 cuando se publicó con el título de Pedro Iturralde Quartet featuring Hampton Hawes.

Su activismo investigador y concertístico no se detuvo con el tiempo, interviniendo como solista con numerosas y prestigiosas orquestas del ámbito clásico –otra pasión, otro campo de trabajo-, big bands de jazz o a la cabeza de sus propios combos como en el caso del notable Una noche en el Central (1994). Incansable en su actividad, el álbum Etnofonías (1999) reafirmó su interés por las fuentes de la cultura popular, ya mostrada en su Suite Helénica. En 2009, su dimensión artística quedó reafirmada con un enésimo galardón, la Medalla de Oro a las Bellas Artes.

En cierta ocasión, Pedro Iturralde manifestó su interés en ser recordado antes como compositor que como intérprete. La historia del jazz, de la música española, siempre lo honrará como un entrañable pionero con alma bilingüe.

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