La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Los adoradores, los nuevos agradaores
IBERDROLA
ENERGÍA solar y sector primario vienen demostrando que no solo conviven en un mismo espacio, sino que se complementan y benefician de cada una de sus actuaciones. El doble uso del terreno para agricultura y energía alivia la presión sobre los ecosistemas y la biodiversidad, que se ven afectados cuando se amplían las zonas de cultivo.
La empresa Iberdrola trabaja en numerosas iniciativas que conjugan la instalación de proyectos renovables con la generación y aprovechamiento de los servicios ecosistémicos generados en sus plantas, como son el aprovechamiento ganadero, la apicultura y cultivo de aromáticas. La convivencia de las plantas de generación renovable con actividades relacionadas con la agricultura, la ganadería o la horticultura sostenibles son, además, muestra del compromiso de la compañía con la fijación de empleo rural.
Los principales desarrollos de plantas fotovoltaicas de Iberdrola se están convirtiendo en verdaderos refugios para la biodiversidad, a través de la creación y conservación de ecosistemas y a la ausencia de actividad humana en el interior de esos recintos.
A través del programa internacional de start-ups de Iberdrola, Perseo, la compañía apoya soluciones que combinan las plantas fotovoltaicas con la viticultura, los frutales, el bienestar animal y el regadío. Por ejemplo, la iniciativa de la empresa española EcoEnergías del Guadiana ha desarrollado un proyecto piloto para combinar el cultivo de tomates bajo estructuras fijas o retráctiles que soportan paneles solares, permitiendo mitigar el estrés de las plantas por calor y disminuyendo los daños por granizo, además de ahorrar agua y mejorar los resultados de la cosecha.
El proyecto Winesolar —surgido de la colaboración entre tres empresas españolas: Techedge (soluciones tecnológicas avanzadas), PVH (fabricante de seguidores y estructuras para paneles solares) y las bodegas Gonzalez Byass— pretende proteger a los viñedos generando sombra gracias a un seguidor inteligente. Las placas que se han instalado en los viñedos vallisoletanos de Gonzalez Byass, integradas de forma cuidada en el paisaje, crean sombra y un microclima idóneo frente al estrés, tanto térmico como hídrico, que pueden sufrir las vides, favoreciendo su resiliencia al cambio climático.
Otro proyecto respetuoso con el medio ambiente y la biodiversidad de la empresa se ha llevado a cabo en Puebla de Guzmán (Huelva) y en Nuñez de Balboa (Badajoz), donde Iberdrola, en colaboración con Tesela Natura ha desplegado en las plantas fotovoltaicas 270 colmenas que han albergado más de 13 millones de abejas. El proyecto, que continuará desarrollándose en otras plantas fotovoltaicas de Iberdrola en España, persigue demostrar cómo la ubicación de polinizadores en instalaciones renovables puede mejorar la estabilidad de los ecosistemas y potenciar el rendimiento de los cultivos de las tierras agrícolas circundantes.
En los parques fotovoltaicos las abejas cuentan con terrenos libres de herbicidas y químicos agrarios porque el crecimiento de hierbas se controla mediante el pastoreo de ganado. Así, estas iniciativas generan zonas ecológicas que permiten estudiar cómo el cultivo de plantas aromáticas —milflores, romero, retama y tomillo— incrementa la calidad de la miel.
Desde que Iberdrola inició el proyecto de producción de miel solar en sus parques fotovoltaicos de la península ibérica a finales de 2020, el número de colmenares solares ha ido aumentando de forma escalonada, así como la cantidad de apicultores asociados al proyecto.
Por otro lado, la planta de Núñez de Balboa en Usagre (Badajoz), ve pastar más de 1.200 ovejas en los terrenos de la instalación que, de forma rotativa, permite a las especies vegetales ir creciendo. Además, durante los meses de más calor, los animales se benefician de la sombra de las placas donde descansan y se alivian de las altas temperaturas de la zona. Esta planta cuenta con 500 MW de potencia, siendo la más grande de Europa.
Siguiendo las líneas marcadas por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, el papel de Iberdrola es clave actuando como agente de cambio social y de transformación en el sector energético; “continuar construyendo, cada día y en colaboración, un modelo energético más eléctrico, saludable y accesible”, afirman desde la energética, con los ODS 7 y 13 por bandera. “El compromiso con el bienestar de las personas y la preservación del planeta es total, constatando un modelo energético más eléctrico abandonando el uso de los combustibles fósiles, generalizando el uso de las fuentes de energía renovables, el almacenamiento eficiente de energía, las redes inteligentes y la trasformación digital”.
La transición hacia una economía neutra en carbono es una realidad de Iberdrola. La compañía asegura que “en unos años se podrá conseguir debido a que lo ven tecnológicamente posible, económicamente viable y socialmente necesario. Para ello, desde hace 20 años y con una inversión superior a los 120.000 millones de euros, el grupo se ha comprometido a liderar esta transición energética.
Iberdrola se reafirma en su firme compromiso con la sostenibilidad y la protección de la naturaleza. El pasado 9 de noviembre anunció su Plan de Biodiversidad 2030, por el que se compromete a que la actividad resulte en un balance neto positivo con la biodiversidad. Este compromiso afecta a todas las actividades: construcción, operación y desmantelamiento de activos. Por tanto, la acción de protección de la naturaleza se incrementará sustancialmente en los próximos años con más ambiciosos proyectos de mitigación y acciones de compensación y restauración.
Cada 20 de mayo se rinde tributo a las abejas. En esta fecha, declarada Día Mundial por Naciones Unidas, se reconoce su labor como polinizadoras. De esa tarea, que también ejercen otros insectos y animales, dependen el 90 % de las plantas con flores, el 75 % de los cultivos alimentarios del mundo y el 35 % de las tierras agrícolas mundiales. Las abejas contribuyen directamente a la seguridad alimentaria y son indispensables para conservar la biodiversidad. Iberdrola lo tiene muy presente y sigue avanzando en su proyecto para proteger la riqueza de las especies en el entorno de sus plantas fotovoltaicas. Así, acaba de instalar 450 nuevas “colmenas solares” en la planta de Barcience, en la provincia de Toledo. De hecho, la compañía ha acogido a cerca de 60 millones de abejas en sus instalaciones fotovoltaicas desde el inicio de esta iniciativa.
La compañía ha introducido un total de 1.234 colmenas en algunos de sus principales proyectos solares: 105 colmenas en Núñez de Balboa (Badajoz); 355 en Campo Arañuelo I, II y III (Cáceres); 42 en Ceclavín (Cáceres); 162 en El Andévalo (Huelva) y 120 en El Romeral y Olmedilla (Cuenca). Este tipo de acciones se enmarcan en el Programa Convive, donde Iberdrola contribuye a la integración de las instalaciones en el territorio y el paisaje e impulsa su contribución a la biodiversidad y su impacto medioambiental.
La instalación de colmenas en las plantas fotovoltaicas protege la especie de las abejas y, a su vez, convierte estos espacios en lugares muy útiles para generar miel pura y muy valorada, libre de herbicidas. Además, ofrece a los apicultores espacios seguros, libres de robos. Además, la miel producida en las plantas de Iberdrola se dona a asociaciones con fines benéficos de la región. Así ha sido el caso de la miel producida en la fotovoltaica de Núñez de Balboa (Badajoz) donde los 70 botes de miel se han destinado, por un lado, a la asociación de mujeres de la localidad de Usagre y, por otro, se han donado a nueva residencia municipal de ancianos.
Por su parte, la miel solar de la fotovoltaica en Andévalo se ha destinado a asociaciones de la zona, que la han utilizado para hacer dulces artesanos que se vendieron en mercadillos solidarios. Los fondos recaudados se destinaron íntegramente a los refugiados de Ucrania, Banco de Alimentos y Cáritas. Igualmente, la miel producida en fotovoltaica Campo Arañuelo, Cáceres, se ha destinado a los afectados por el volcán de La Palma a través del dinero recaudado por la venta de los dulces artesanos producidos por asociaciones de mujeres locales.
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