Hamid Karzai saca los pies del tiesto
El presidente afgano se distancia de las potencias occidentales e incluso amenaza con unirse a los talibanes
Nunca fue un socio cómodo, pero ahora el presidente afgano, Hamid Karzai, se decanta cada vez más por la confrontación verbal hacia Estados Unidos y Occidente. Su más reciente amenaza: podría oponerse a la ofensiva militar planeada en Kandahar. ¿Cómo reaccionará Estados Unidos?
Los norteamericanos lo llaman "Tit for hat", es decir, "Ojo por ojo". En los últimos meses Estados Unidos ha puesto de manifiesto de forma cada vez más explícita su descontento con el gobierno de Hamid Karzai. Ahora el presidente en Kabul le devuelve el golpe con una serie de reproches y acusaciones, apenas camuflados, dirigidos a Washington.
Las duras palabras llegan en un momento en el que el presidente estadounidense, Barack Obama, incrementa el número de efectivos en Afganistán y se dispone a asestar el golpe definitivo a los talibanes.
Al principio Karzai llamó la atención con graves reproches sobre supuestas manipulaciones electorales instigadas por extranjeros, ante lo que Washington no se limitó a fruncir el ceño. Hacía tiempo que el Departamento de Estado no se mostraba tan airado: "Grotesco", sentenció un portavoz. Seguidamente la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, habló con Karzai, y el mundo pensó que el asunto estaba zanjado.
Sin embargo, en lugar de mantener la calma, Karzai echó más leña al fuego. Esta vez se pronunció ante dirigentes tribales locales, que constituyen un apoyo crucial para su permanencia en el poder. Para sorpresa de los militares estadounidenses, Karzai prometió a los líderes tribales que sin su consentimiento no habría ofensiva bajo mando estadounidense. Observadores en Estados Unidos no le otorgaron credibilidad a tales promesas. ¿Karzai pretende conceder a los jefes tribales un derecho de veto?, se pregunta The New York Times.
No obstante, la cosa no quedó ahí. Según el rotativo, Karzai llegó incluso a amenazar con unirse a los insurgentes si las potencias extranjeras continúan criticándole. "Si ustedes y la comunidad internacional me someten a más presión, entonces, se lo juro, me uniré a los talibanes", dijo Karzai de acuerdo con un parlamentario afgano. Oficialmente los militares estadounidenses en Afganistán no se pronunciaron. Aunque de forma extraoficial un miembro del Ejército norteamericano hizo un comentario demoledor sobre Karzai al Washington Post: "El tipo es inestable e inconstante, impredecible... Yo sencillamente no le entiendo".
Aunque la retórica agresiva de Karzai es nueva, las relaciones entre Kabul y Washington ya se deterioraron tras las turbias elecciones celebradas en otoño. Hace tiempo que Washington está descontento con la creciente corrupción, la proliferación de las plantaciones de opio y el insuficiente rendimiento de las fuerzas de seguridad. A Karzai se le reprochaba sin remilgos su falta de voluntad y capacidad para imponerse al desastre de su gestión. El fraude electoral fue simplemente la gota que colmó el vaso.
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