La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
El presidente iraní, Hasan Rohani, tendió ayer la mano al mundo por el aniversario de la Revolución Islámica, que cumplía 35 años mientras Teherán intenta reconstruir su relación con Occidente.
"Irán está decidido a mantener conversaciones justas y constructivas basadas en la ley internacional. Esperamos que haya la misma voluntad en la otra parte", señaló en su intervención durante la ceremonia de celebración en la plaza Azadi de Teherán.
Rohani dijo que las negociaciones nucleares "son una prueba histórica para Europa y EEUU" y señaló que, si éstos respetan los derechos de la República Islámica, recibirán "una respuesta positiva y apropiada". Pero si tratan de repetir "métodos incorrectos y poco agradables utilizados en el pasado", deben saber que actuarán "en detrimento de su propia nación, de la región y del bienestar y la estabilidad global", señaló.
También advirtió "a todos los que tengan opciones contra la nación iraní en su mesa" que la República Islámica "repelerá cualquier ataque extranjero" y aprovechó para volver a condenar las sanciones internacionales por su programa nuclear, que calificó de "crueles", "ilegales" e "incorrectas".
"Los que nos desean mal", declaró Rohani, "deben saber que cualquier tipo de sanciones causará una mayor resistencia del pueblo iraní y mayor solidaridad y unidad nacional entre nuestra gente".
Miles de personas acudieron a primera hora para participar en el festejo aunque, sorprendentemente y tras horas de espera, cientos de las que estaban en primera fila dejaron su lugar nada más comenzar el discurso. Preguntados por Efe, varios señalaron que recibieron instrucciones de los organizadores para retirarse.
Según el canal de noticias estatal iraní, millones de personas participaron ayer en marchas celebradas en más de 930 ciudades del país bajo los eslóganes de Unidad, Muerte a EEUU y Muerte a Israel.
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