La derecha francesa busca líder
La afirmación del ex primer ministro Fillon de que "no hay ya líder natural" de la UMP acaba con la apariencia de unidad que el partido quería mantener hasta las legislativas
La guerra de jefes, larvada hasta ahora, se declaró abiertamente en la derecha francesa tras la derrota electoral y el retiro de la vida política del ex presidente Nicolas Sarkozy.
En los medios políticos franceses se esperaba que el enfrentamiento dentro de derecha se desatara después de las elecciones legislativas, previstas para el 10 y el 17 de junio, que la izquierda espera ganar, pero no fue así.
El primero que abrió las hostilidades fue el ex primer ministro de Sarkozy, François Fillon, quien declaró el miércoles que "no hay ya líder natural" de la UMP (Unión por un Movimiento Popular, el partido de Sarkozy), poniendo fin con ello a la apariencia de unidad que las principales figuras de la derecha querían mantener hasta las legislativas.
Fillon aludía claramente a Jean-François Copé, el secretario general de la UMP, que tiene, como él, la ambición de ser el candidato de la derecha a las elecciones presidenciales de 2017 y se había definido como "jefe de guerra" de su campo.
El puesto de presidente de la UMP, ocupado hasta su elección en la jefatura del Estado en 2007 por Sarkozy y "congelado" durante su mandato, debe ser atribuido antes de fin de año, y quien lo obtenga tendrá una enorme ventaja en la carrera por la candidatura de 2017.
Además de Copé y Fillon, otros dirigentes de la derecha, como el ex canciller Alain Juppé dieron a entender sus ambiciones, pero guardándose de manifestarlas abiertamente.
Sarkozy declaró el 6 de mayo, inmediatamente después de su derrota frente a François Hollande, que pasaba a ser "un francés entre los franceses", pero se mostró vago respecto a sus intenciones. Posteriormente, allegados suyos afirmaron que el ex presidente se ha retirado definitivamente de la vida política.
Después del traspaso de poderes a Hollande, el ex mandatario se fue de vacaciones a Marruecos junto con su familia, invitado por el rey Mohamed VI.
En la lujosa residencia puesta a su disposición en Marraquech, descansa, lee, hace deportes y "no se mantiene informado de cuestiones políticas ni politiqueras", afirmó el martes uno de sus amigos, el ex ministro de Interior Brice Hortefeux.
A impulso de Hortefeux se creó una Asociación de amigos de Nicolas Sarkozy, "una iniciativa afectiva y no política", según él.
"Es una evidencia que Nicolas Sarkozy falta en la UMP, fue él quien construyó en gran medida el éxito de esta formación política y hay un vacío desde su partida", reiteró el jueves Fillon.
Varios dirigentes de la derecha francesa criticaron severamente al ex primer ministro por su actitud en plena campaña por las elecciones legislativas, que presentan para la UMP el doble riesgo de sufrir una derrota frente a la izquierda y de que su unidad se rompa bajo la presión de la extrema derecha.
En efecto, el Frente Nacional, fortalecido por el resultado de su candidata, Marine le Pen, en la primera vuelta de las presidenciales (17,9%), trata de crear las condiciones para establecer alianzas locales con la derecha.
Copé fue el primero en reaccionar invitando a "todos los amigos de la UMP" a la "prudencia" y a "movilizarse solamente por las elecciones legislativas".
La ex ministra de Justicia Rachida Dati calificó la actitud de Fillon de "desleal" con Copé e "ingrata" con Sarkozy, "al que ha enterrado demasiado rápido".
"Espero que se trate simplemente de palabras desafortunadas" de Fillon, declaró, por su parte, Alain Juppé, recalcando que "la prioridad de prioridades es la unidad" con vistas a las legislativas.
Entre los partidarios de Copé hay quienes estiman que Fillon desenfundó las armas demasiado rápido, y que asume por ello el riesgo de provocar el descontento de los miembros del partido que sueñan todavía con una revancha contra los socialistas en las legislativas.
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