La masacre de Charleston reabre el debate sobre las armas y el racismo

Los aspirantes a la Casa Blanca se ven forzados a posicionarse en dos cuestiones espinosas que dividen al electorado

C. García Casado (Efe) Washington

22 de junio 2015 - 05:03

El tiroteo en una iglesia de la comunidad negra de Charleston ha forzado a los aspirantes a la Casa Blanca a posicionarse sobre dos temas muy divisores en Estados Unidos, el racismo y el control de armas. La histórica iglesia metodista Madre Emanuel reabrió ayer sus puertas cuatro días después de que un joven blanco de 21 años asesinaraa tiros a nueve feligreses negros.

En estas cuatro jornadas, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló más de armas que de racismo, mientras que la aspirante demócrata a la Casa Blanca Hillary Clinton se pronunció sin ambages sobre ambos temas controvertidos y sus competidores republicanos prefirieron esquivar debates espinosos. Esa fue al menos la decimoquinta ocasión, según el recuento de los analistas, en la que Obama ha tenido que hacer una declaración similar tras un tiroteo masivo durante su presidencia, "demasiadas veces", como él mismo ha reconocido.

No haber sido capaz de avanzar en el control de la venta y posesión de armas es una de sus mayores frustraciones como presidente y, a juzgar por sus palabras de estos días, no tiene muchas esperanzas de conseguirlo en el año y medio que le queda de mandato.

"No tiene sentido que no podamos ponernos de acuerdo para mantener las armas fuera del alcance de los maltratadores, de los enfermos mentales o incluso de personas que están en una lista por sospechas de terrorismo", dijo el sábado Hillary Clinton.

La demócrata se refería al fracaso que han encontrado en el Congreso, controlado ahora por los republicanos, todas las iniciativas de Obama en este sentido, incluso una medida bipartidista de 2013 que establecía un sistema de verificación de antecedentes para la venta de armas.

Los aspirantes republicanos, cuyo electorado es mayoritariamente blanco y contrario al control de armas, evitaron tanto como pudieron abordar directamente estos dos espinosos asuntos en sus discursos y condolencias tras el suceso. El ex gobernador de Florida Jeb Bush centró su mensaje en la defensa de la religión y dijo que "no sabía qué había en la mente" del asesino, una frase muy criticada y aclarada posteriormente por un portavoz, quien dijo que el republicano sí pensaba que el crimen tuvo una motivación racista.

Bush no dijo ni una palabra sobre las armas, asunto al que sí se refirieron otros aspirantes de su partido a la Casa Blanca para dejar claro que creen que matanzas como la Charleston no se solucionan con leyes de control de armas.

"Hay algo terriblemente equivocado en nuestro país. Pero no es algo que pueda arreglarlo el Gobierno", dijo Rand Paul, el mismo mensaje que lanzaron Ted Cruz y el potencial aspirante Chris Christie. Marco Rubio obvió el tema durante un discurso en la reunión anual de la organización cristiana Faith and Freedom Coalition, por la que pasaron todos los aspirantes republicanos, y se limitó a un mensaje de condolencias vía Twitter.

Más ruido hizo Rick Perry, que recibió numerosas críticas por referirse al suceso como "accidente" y quien esgrimió ante el mismo foro que Obama y los demócratas han vuelto a "usar" una tragedia para impulsar el control de armas.

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