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Crítica de cine 'Lola Pater'

Ardant es la carta marcada

Tewfik Jallab y Fanny Ardant, en la película. Tewfik Jallab y Fanny Ardant, en la película.

Tewfik Jallab y Fanny Ardant, en la película.

Ni para interpretar a un personaje gay es necesario contratar un actor gay, ni para interpretar a una mujer trans es necesario contratar una actriz trans. Pero cuando se dan algunas circunstancias positivamente comprometidas y radicales resulta desconcertante que el papel sea interpretado por una mujer que finge haber sido un hombre. Las circunstancias comprometidas y radicales no tienen que ver con el argumento: tras la muerte de su madre un chico busca al padre que los abandonó y cuando lo encuentra resulta ser una señora. Afortunadamente sólo a los muy lerdos puede resultarles escandalosa esta historia que al final, cuestiones de género aparte, trata de la aceptación del otro. Aquí se trata de un padre que ha optado por ser lo que era bajo una apariencia de hombre, lo que tal vez pueda resultar más difícil de aceptar que otras diferencias; pero la literatura ha tratado de la aceptación o el rechazo de otras diferencias igualmente difíciles según los prejuicios vigentes en cada momento: la del XIX está llena de rechazos por diferencias de clase o raza, madres solteras, hijos naturales o parejas no casadas. Conforme la sociedad evolucionó los motivos de rechazo fueron cambiando y entraron en escena los hasta entonces invisibles: primero los homosexuales, después los travestidos y ahora los trans.

No es esto, pues, lo comprometido o radical en el caso de esta película sino que los protagonistas –como el propio director, Nadir Moknèche– pertenezcan a la comunidad árabe francesa. Ambientar en ella la historia es lo atrevido, dado el avance integrista. Y aquí es donde la presencia de Fanny Ardant –mujer y francesa– resulta si no inoportuna, al menos reveladora de las intenciones del director: dar un valiente paso al frente para después optar por una amabilidad en el tratamiento que quita fuerza a la historia. El papel del hijo sí está interpretado –y muy bien– por el joven actor francés de origen árabe Tewfik Jallab. La Ardant, eso sí, hace un gran trabajo interpretativo aunque su presencia dé un cierto aire de impostura a esta correcta comedia dramática.

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