Bernard Vincent defiende la riqueza de los archivos municipales andaluces
El gran hispanista francés conmemora los 400 años de la expulsión de los moriscos con una conferencia en el Alcázar
Cuatrocientos años han transcurrido desde la firma del decreto de expulsión de los moriscos por Felipe II y aún hoy, este éxodo masivo de 275.000 españoles sigue siendo motivo de debate entre historiadores de todo el mundo. El Centro de Estudios Andaluces invitó ayer al gran hispanista Bernard Vincent (París, 1941), actual director de la Escuela de Altos Estudios Sociales de París, para arrojar luz sobre ese episodio histórico. "Es un tema que todavía no está del todo claro. Si nos atenemos a los documentos oficiales hay dos motivos. El primero, religioso", pese a que fueron obligados a convertirse al cristianismo desde comienzos del siglo XVI, "la inmensa mayoría de los moriscos seguía muy apegada a su fe musulmana y profesaba el Islam de manera clandestina". El segundo motivo se debe a "razones políticas". Los textos insisten en que "los moriscos representaban un peligro por sus contactos con los enemigos de la monarquía española, con los protestantes franceses pero, sobre todo, con los turcos y berberiscos".
La corona y los cristianos viejos recelaban de esta parte de la población pese a que "realmente, no hubo muchas conspiraciones", salvo la de Las Alpujarras, entre 1568 y 1570, en el Reino de Granada, "una sublevación muy importante, duradera y violenta" que, según valora Vincent, "dejó unas huellas muy profundas". Sin grandes fundamentos "todo es posible" y sobre esta idea nace la supuesta conspiración de los moriscos en Sevilla en 1580. "Según parece, estaba organizada para la noche del 29 de junio". Los rumores llegan a las autoridades que mandan llevar a la cárcel a unos 50 moriscos, algunos condenados duramente. "Yo he visto ese proceso y he publicado su análisis", cuya fuente está en el Archivo Real de Simancas, y "si hubo una conspiración era totalmente loca". De hecho, como adelanta Vincent, en breve verá la luz en el sello de la Universidad de Valencia el libro Expulsión de los moriscos en Sevilla, de los historiadores Manuel Fernández Chaves y Rafael Pérez García, "un estudio muy bueno que faltaba" para comprender el fenómeno morisco en su totalidad. Porque, las versiones oficiales contrastan con la oficiosa, es decir, que "la monarquía española expulsó a los moriscos por razones de prestigio". A principios del XVII la monarquía debe hacer frente a problemas de tipo económico y firma la paz con sus principales enemigos. Primero con Francia, en 1598, luego con Inglaterra en 1604 y después con los Países Bajos, es decir, con parte de los territorios de la propia monarquía que están sublevados desde finales de 1560. "No es muy brillante firmar una tregua en estas condiciones. Fue un modo de constatar que la Monarquía española sigue siendo la campeona de la cristiandad".
Conclusiones reveladoras a las que se llega a golpe de tesón entre archivos y legajos pendientes ahora de su digitalización. Por su valía, este profesor que se inició en su pasión junto a los grandes maestros sevillanos Carande y Domínguez Ortiz coloca el Archivo de la Chancillería de Granada como la prioridad que deben tener Gobierno y Junta para su entrada en el siglo XXI. "Una parte del Archivo de Indias está digitalizado y hay que continuar esta tarea. Del mismo modo, los archivos municipales andaluces son un tesoro fantástico. Su riqueza sólo es comparable a la de los italianos, al igual que los archivos eclesiásticos". Un legado que debería superar el umbral de las nuevas tecnologías para "un buen servicio a la investigación", la misma que, tras 40 años, no deja de ejercer este francés tan español.
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