El Compás del Cante distingue la maestría de Paco Cepero

El guitarrista se muestra satisfecho al conseguir "uno de los pocos galardones que me faltaban"

Paco Cepero no paró ayer durante la entrevista de recibir felicitaciones por el premio.
Fran Pereira Jerez

05 de julio 2014 - 05:00

Con el teléfono a pleno rendimiento "porque me está llamando gente de todos sitios", asegura, Paco Cepero celebra con entusiasmo la entrega de uno de los "pocos premios que me faltaban", el XXVII Compás del Cante. Así lo decidió el jurado que el pasado jueves se reunió en la sede de la Fundación Cruzcampo para elegir por unanimidad al jerezano, al que reconocieron por "su más de medio siglo de trayectoria artística" tanto en su labor como compositor y guitarrista, y en su "apoyo y referencia a las nuevas generaciones de artistas flamencos".

Cepero conoció la noticia en boca del presidente de la Fundación Cruzcampo, Julio Cuesta, y no esconde que "me ha hecho mucha ilusión porque siempre que daban el Compás del Cante decía qué poco compás debo tener yo cuando no me dan éste", admite entre risas.

"Para un artista, todos los reconocimientos son importantes, uno va cumpliendo años, y estos premios te dan mucha vida. Además, a mí personalmente me alegra que estas cosas se hagan en vida, es triste que se hagan cuando la persona desaparece y eso es algo que tengo reciente con los casos de Moraíto o de Paco de Lucía", continúa.

El acto en sí será el próximo 9 de octubre con una gala, colofón a la Bienal, en los Reales Alcázares de Sevilla, una ciudad que según el guitarrista "sabe hacer las cosas muy bien".

El jerezano se une así a la larga lista de artistas que desde 1984, fecha en la que se instauró el premio, lo han recibido, y en la que aparecen nombres tan señeros como los de Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Enrique Morente, Fosforito, Chano Lobato, Matilde Coral, La Paquera de Jerez, Fernanda de Utrera, Merche Esmeralda, Eva Yerbabuena y Manuel Moreno El Pele, entre otros.

Entre las justificaciones del Compás del Cante aparece su labor en pro de los jóvenes valores, una labor que lleva a gala "porque somos nosotros, los que tenemos experiencia, los que debemos aportar cosas a las nuevas generaciones, son ellos los que llevarán la llama del flamenco".

"Estoy trabajando mucho con el Alonso Rancapino, con Caracolillo de Cádiz y con Samuel Serrano. A Alonso, por ejemplo, le he compuesto una zambra preciosa y, bueno, creo que todos tienen cualidades para hacerse un hueco", puntualiza.

A la hora de valorar la salud de la guitarra flamenca, teniendo en cuenta la irreparable pérdida de Paco de Lucía, Cepero reconoce que atraviesa "un momento sublime, hay una baraja de guitarristas inmensos, sobre todo en Jerez".

No obstante, entiende que "se basan demasiado en la técnica y en la armonía y se están olvidando del flamenco. Hoy en día hay que estar en la vanguardia, eso no lo discuto, pero cuando uno toca por soleá hay que tocar por soleá y cuando se toca por seguiriyas, hay que tocar por seguiriyas y eso no se hace. Para tocar jazzísticamente ya están otros. A mí me encanta la técnica, pero le doy más valor al alma y a la creatividad".

En esta misma línea "está el cante, que ha perdido el sabor flamenco. Antes escuchabas a cualquier cantaor y guitarrista y tenían su estilo propio, pero hoy no, son maquinitas, ni el cante ni el toque tienen alma. Me gusta que el cantaor quiebre la voz y se rompa, como en la guitarra, ahora están más pendientes del reverb y del pro tool".

Por todo eso, "les pediría a los guitarristas que creen y aporten personalidad al toque porque a veces coge uno un disco y tiene que mirar quién es. Yo por ejemplo estoy ahora liado con la Bienal [donde actúa el 30 de septiembre] y quiero sonar flamenco, hacer una soleá y una bulería por soleá a mi estilo pero flamenco".

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