Los Max de Concha Velasco, 'La ternura'... y la danza andaluza

Premios Max

Eva Yerbabuena, Daniel Doña y Rocío Molina conquistan un hueco en el palmarés de los premios

Eva Yerbabuena, una veterana en el historial de los Max.
Eva Yerbabuena, una veterana en el historial de los Max. / R. García (Efe)

La danza andaluza volvió a imponerse este lunes en los Premios Max, que celebraron su edición número 22 en el Teatro Calderón de Valladolid y que galardonaron a los granadinos Eva Yerbabuena y Daniel Doña, distinguidos como los mejores intérpretes de danza por Cuentos de azúcar y Psique, y a la malagueña Rocío Molina, cuyo Grito Pelao Grito Pelaose hizo con los reconocimientos al mejor montaje de esta disciplina y a la mejor composición musical, obra de Sílvia Pérez Cruz.

La velada, además, coronó a La ternura como el mejor espectáculo teatral de la temporada y rindió un emotivo homenaje a la veterana Concha Velasco, Premio Max de Honor.

Eva Yerbabuena, merecedora de la Medalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes, la Medalla de Andalucía o el Premio Nacional de Danza, también causa admiración entre los votantes de estos premios que convoca la Fundación SGAE: entre los conseguidos como mejor intérprete de danza y los que su compañía ha conquistado al mejor espectáculo la granadina suma ya diez manzanas. Esta vez, con Cuentos de azúcar, una propuesta en la que la coreógrafa indagaba en la cultura japonesa, no pudo hacer doblete, ya que una Rocío Molina ausente por compromisos laborales en París le impidió culminar la jugada.

Daniel Doña, con su premio Max al mejor intérprete de danza.
Daniel Doña, con su premio Max al mejor intérprete de danza. / Nacho Gallego (Efe)

Daniel Doña, por su parte, remarcó el carácter simbólico de su victoria: su trayectoria cumple ahora 25 años, contó el intérprete, que dedicó el premio a su paisano Manuel Liñán, que competía en la misma categoría, y reivindicó que la danza española necesitaba "visibilidad, sigamos trabajando por ella", dijo.

La gala que presentó el actor Fernando Cayo y que giró sobre la idea de libertad, defendida a través de textos de Cervantes, Gil Vicente, María Teresa León o María Zambrano, fue también la noche de Concha Velasco, que recibió en su ciudad natal el galardón honorífico de este año. "Para mí no es un premio más, es el Premio Max", bromeó en una intervención en la que admitió que le había costado "muchos años" conseguir este galardón. La actriz de Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?, La truhana o Hello, Dolly! se mostró vulnerable y dispersa en su discurso, donde señaló que se cae "muchísimo", recordó las alegrías vividas en el escenario del Teatro Calderón y terminó recordando a una mujer fundamental en su carrera, Santa Teresa de Jesús.

María Hervás, aplaudida ahora por su trabajo en Jauría, fue elegida la mejor actriz por Iphigenia en Vallecas, en la que ella misma adaptaba la obra Iphigenia in Splott, de Gary Owen, un alegato sobre la dignidad de la clase obrera que también logró el Max al espectáculo revelación. Albert Salazar ganó en el apartado de actor protagonista con A.K.A. (Also Known As), una obra por la que Daniel J. Meyer triunfó como autor revelación.

Concha Velasco recibe el cariño del público a la entrada del Teatro Calderón de Valladolid.
Concha Velasco recibe el cariño del público a la entrada del Teatro Calderón de Valladolid. / Europa Press

Aunque Temps Salvatge, del Teatre Nacional de Catalunya, o Lehman Trilogy, de Barco PirataLehman Trilogy, partían como favoritas, La ternura, otra muestra más del prodigioso talento del dramaturgo Alfredo Sanzol, dio la campanada y resultó la ganadora de la noche con el premio al mejor espectáculo teatral. Lehman Trilogy sí fue reconocida por su espacio escénico, un trabajo extraordinario de Curt Allen Wilmer.

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