Arte

Un paseo por la Roma majestuosa y en ruinas que soñó Piranesi

  • La Biblioteca Nacional dedica al veneciano una exposición hasta el 22 de mayo

  • El artista se dedicó a grabar los edificios que imaginaba pero no podía construir

  • "Representa el lado oscuro del Siglo de las Luces", dice el comisario de la muestra

Un hombre observa algunas de las obras de Piranesi en la exposición de la Biblioteca Nacional. Un hombre observa algunas de las obras de Piranesi en la exposición de la Biblioteca Nacional.

Un hombre observa algunas de las obras de Piranesi en la exposición de la Biblioteca Nacional. / Emilio Naranjo (Efe)

Arquitecto en una época en la que no se construía, Giovanni Battista Piranesi (1720-1778) se dedicó a grabar lo que no podía construir y a capturar la magnificencia de la Antigua Roma en una extensa obra que ahora la Biblioteca Nacional, en Madrid, muestra a través de una selección de casi 300 ejemplares.

"Queremos reivindicar la modernidad de sus aportaciones", ha destacado este lunes en la presentación de la exposición Delfín Rodríguez, comisario de la misma. En ella se incluyen libros, estampas, pinturas y esculturas y grabados del artista que perfeccionó la técnica al aguafuerte.

El artista veneciano ha sido reconocido principalmente por su serie de grabados de vistas de Roma (Vedute di Roma, 1748 - 1778), de las cárceles laberínticas, enigmáticas y existenciales (Carceri, 1745-1750 y 1761) o su plano de las ruinas de la Antigua Roma (l Campo Marzio dell'Antica Roma, 1762). Todas estas obras especialmente emblemáticas están recogidas en la exposición, que podrá verse solamente hasta el próximo día 22.

Una de las obras del artista italiano que conserva la Biblioteca Nacional. Una de las obras del artista italiano que conserva la Biblioteca Nacional.

Una de las obras del artista italiano que conserva la Biblioteca Nacional. / Emilio Naranjo (Efe)

"Piranesi es el lado oscuro de la razón en el Siglo de las Luces", dice Rodríguez sobre un artista que cambió las representaciones de Roma al mostrar el lado más oscuro de esta civilización: "Era una especie de Goya que siempre usaba encuadres insólitos para aportar una visión muy dramática de los hechos".

"Al ensuciar, se encuentra". Así resumía su obra el propio Piranesi en uno de sus grabados en los que mostraban escenarios repletos de escaleras imposibles de recorrer para reflejar sus propias pesadillas.

La exposición se adelanta un año a la celebración del tercer centenario de su nacimiento para dar a conocer internacionalmente la colección que la Biblioteca Nacional guarda de este maestro del grabado; obras que "hasta ahora han pasado desapercibidas en los estudios internacionales pese a ser un patrimonio único", destaca Rodríguez.

Un visitante contempla de cerca uno de los famosísimos grabados del artista veneciano. Un visitante contempla de cerca uno de los famosísimos grabados del artista veneciano.

Un visitante contempla de cerca uno de los famosísimos grabados del artista veneciano. / Emilio Naranjo (Efe)

La muestra incluye, además, colecciones de artistas como Juvarra, Palladio o Duperac, que influyeron notablemente en la obra del artista que añoraba la grandeza de Roma "llegando incluso a polemizar con todos los intelectuales europeos al atacar otras tradiciones arquitectónicas como la griega", añade Rodríguez.

La obra de Piranesi viajó a París de la mano de sus hijos, Francesco y Pietro, que cuando se vieron arruinados tuvieron que recurrir a la familia napoleónica para salvaguardar el legado de su padre que se conserva hasta nuestros días.

"Era un artista con una mirada contemporánea, capaz de embellecer la ruina", añade la comisaria técnica de la muestra, Helena Pérez Gallardo, que encuentra ecos de la obra de Piranesi en Ciudadano Kane (1941), la obra maestra de Orson Welles, en los filmes de Einsenstein, la arquitectura de la Bauhaus, fotógrafos como Gabriel Basilico y en general en el espíritu de las vanguardias artísticas del siglo XX.

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