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Festival Interestelar

La lluvia en Sevilla es una pesadilla

  • La primera jornada del Festival Interestelar, que se celebraba el viernes en el CAAC, fue suspendida en mitad de su transurso debido a las adversas condiciones meteorológicas.

Sexy Zebras

Sexy Zebras / The Music Republic

Decididamente, el Festival Interestelar no tiene suerte con la lluvia. Cuando comenzó a celebrarse en octubre del 2016 las inclemencias del tiempo, aunque permitieron completar la primera jornada, obligaron a suspender la segunda. Al pasar su celebración al mes de mayo los aguaceros se mantuvieron dando una de cal y otra de arena las siguientes tres ediciones. Y cuando este año, en ese mes primaveral no pudo llevarse a cabo y el festival se pasó a finales de octubre, de nuevo puedo empezar la crónica de lo ocurrido empleando las mismas palabras que usé cuando comenzó su andadura cinco años atrás: el que dijo que la lluvia en Sevilla es una maravilla debió ser el mismo cantamañanas que dijo que el dinero no da la felicidad.

A las diez de la noche, cuando los más osados y los mejor pertrechados para la lluvia se agolpaban delante del primer escenario esperando la salida de Viva Suecia, vieron con desencanto que quien aparecía era un señor de la organización para anunciar, con buen criterio en mi opinión, que finalmente se veían obligados a cancelar el resto de la jornada porque las condiciones adversas no permitían garantizar la seguridad de público, artistas y empleados del festival. Tras algunos silbidos y protestas muy tenues, el público comenzó a desalojar el recinto con mucha calma y sosiego, propiciado también porque las barras continuaron abiertas todavía y los que no tenían paraguas o chubasqueros pudieron seguir durante más de una hora a cubierto de la lluvia y sacándole partido al saldo que todavía tuviesen en el chip de las pulseras de acceso.

Las opiniones sobre la organización del festival chocaban y, sobre todo, las redes sociales echaban humo en su contra. Está justificada la opinión de que en vista de las previsiones meteorológicas que había el festival no debería haber comenzado a celebrarse y se tenía que haber suspendido desde el principio. Pero ese pensamiento estaba muy alejado del de los cientos de personas que acudieron a él y que bailaban y saltaban delante del escenario cuando los Sexy Zebras gritaban algo que era toda una declaración de intenciones: «Contra el covid y contra la lluvia, muchas gracias por venir y darle sentido a la música».

Hasta ese momento, sin grandes sobresaltos ni aglomeraciones, porque el público se estaba tomando con mucha calma la entrada a la pradera del CAAC, habían solventado sus conciertos pese a que la lluvia fue intensa en algunos momentos, tanto Club del Río como Tu Otra Bonita. El agua dio un respiro al inicio del de Sexy Zebras pero ya en su recta final apareció esta de nuevo y la gente no se dejaba llevar por el alegre Jaleo del estribillo de esa canción y los focos que iluminaban el aire desde el escenario dejaban ver un aguacero mayor que el que se sentía al pie de él, por lo que comenzó el trasvase de público hacia las zonas cubiertas.

A las ocho y media de la tarde Carlos Sadness aparecía en el segundo escenario y el amago de escampar atrajo a mucho público hacia él, porque incluso dejó de llover del todo mientras su banda le apoyaba cuando cantaba Me desamaste; pero la dicha duró muy poco y cuando arreció de nuevo el agua bastaba solamente con echar la vista a la izquierda y ver que allí cerca la gente estaba bajo techo y pasándolo muy bien. La elección era obvia y dirigirse a la carpa del DJ garantizó diversión porque allí estaba Ismael, aka Doctor Música, induciendo al petardeo colectivo con canciones de Spice Girls, Aqua o Dinarama.

Nos quedamos sin los conciertos de Viva Suecia, Fuel Fandango, Dorian y el fin de fiesta de Les Castizos, pero el suelo comenzaba a estar ya impracticable, la lluvia tenía momentos de bastante fuerza, las zonas cubiertas de carpa y barras eran demasiado pequeñas para proteger a la gente, que las saturaban y amenazaba con colapsarlas, y aunque alguno de los componentes de Dorian mantuviese que ellos habían tocado alguna otra vez con más lluvia que la que teníamos aquí, considero que fue razonable la decisión de suspender el festival en ese momento. Se anunció también desde el escenario y en el comunicado que la organización hizo circular poco después que se devolverá el importe de las entradas del viernes y se esperará a ver si la jornada del sábado puede celebrarse, y de no ser así se devolverá también el importe de ese día y el de los abonos. Solo queda ya esperar, aunque los anuncios de continuación de la lluvia y los estragos que produjo esta la primera noche ponen muy difícil la continuidad del festival.

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