Rose & Montes | Crítica

Diálogos entre viejos conocidos

Diego Montes y Johanna Rose, sevillanos por residencia desde hace años. Diego Montes y Johanna Rose, sevillanos por residencia desde hace años.

Diego Montes y Johanna Rose, sevillanos por residencia desde hace años. / Mariló Bermúdez Medina

La composición de música para instrumentos antiguos es una realidad ya bastante consolidada en nuestra época, así que es arriesgado afirmar que las obras que se estrenaron en este concierto del Central son las primeras escritas para la viola da gamba y el clarinete, aunque desde luego la asociación no es común.

Por otro lado, no es cierto, como se afirmaba en las notas, que los dos instrumentos no tuvieran la oportunidad de coexistir, pues lo hicieron durante casi un siglo: cuando la viola desaparece finalmente de la práctica magistral en la Alemania de finales del XVIII, el clarinete era ya instrumento bien asentado en las orquestas clásicas. Cierto que pertenecieron a mundos diferentes: la viola al del ayer, al Barroco; el clarinete, al nuevo universo del Clasicismo.

Johanna Rose y Diego Montes, dos sevillanos por elección, han propiciado la escritura de estas obras: un largo ciclo del argentino Gerardo Dirié (Noctuary Duos), que articuló todo su recital, y dos obras más breves, Estrofas del viento, de la mexicana Hilda Paredes, y Viento Sur del chileno Ramón Gorigoitía, una pieza con elementos de teatro musical de no fácil lectura.

Interesante el contraste, especialmente entre las obras de Dirié, que parece respetar la idisiosincrasia de cada instrumento, por lo que su diálogo se puebla también de silencios alternos, como si cada uno habitara su propia isla, y la de Paredes, que juega a las imitaciones y los roces extremos, y en ellos y en sus desencuentros se recorren múltiples posibilidades sonoras del dúo. Y luego estaba Bach, que, claro, mezcla bien con todo.

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