De la Luna y otros firmamentos

Miliki, a la izquierda, junto a Gabi y Fofó.
Miliki, a la izquierda, junto a Gabi y Fofó.

07 de marzo 2013 - 09:57

Gonzalo Cappa

Para un periodista cultural, el fallecimiento de un artista famoso puede suponer la resolución de un día en el que apenas hay información o un marrón de trabajo y de llamadas. En todo caso, trata los temas con asepsia, sin ninguna implicación emocional, con la distancia de un forense. Sin embargo, a veces llegan a las redacciones noticias como la muerte de Tony Leblanc o Miliki que tocan en un lugar insospechado del corazón, como si se hubieran ido dos familiares. En otros casos, como el adiós de Whitney Houston, se juntan todos los tópicos de la leyenda negra de los cantantes con sexo, drogas y grandes dosis de desengaño. Luego está el caso de personalidades como Chavela Vargas, una mujer admirada por ser libre y por haberse bebido la vida a grandes sorbos. El actor Larry Hagman, odiado por distintas generaciones por su papel de J.R. en Dallas, también ha fallecido este año sin quitarse el sambenito de ser más malo que un dolor de muelas. De hecho, en el Telediario de TVE, la noticia que daba cuenta de su adiós se cerraba con Hagman recibiendo un puñetazo en la boca…

En 2012 se han ido artistas, escritores, pensadores, actores y cantantes, como el dibujante Moebius, la actriz Aurora Bautista, la cantante e icono gay Donna Summer, el aquitecto Oscar Niemeyer, los actores Quique Camoiras, Paco Valladares, Sancho Gracia, Carlos Larrañaga o Juan Luis Galiardo, escritores como Antonio Tabucchi y Carlos Fuentes, artistas plásticos como Tàpies o el astronauta Neil Armstrong, el primer hombre que puso un pie en la Luna.

Sin duda, la cantante Whitney Houston fue la que tuvo más impacto. Falleció el 12 de febrero con 48 años en Los Angeles tras una vida en la que las drogas y un tumultuoso matrimonio terminaron por hundir su carrera, la más exitosa de una artista femenina en la historia de la música. Houston fue una de las voces más populares de las décadas de los 80 y 90 y se consagró como estrella internacional gracias al tema I will always love you que interpretó para la película El guardaespaldas (1992), cinta que protagonizó junto con Kevin Costner y que supuso su debut cinematográfico. La autopsia desveló, pasadas las semanas, que los estupefacientes acabaron con su vida. Otras divas de la canción como Donna Summer (17 de mayo) o Etta James (20 de enero) dejaron un poco más huérfana a la música. Como Chavela Vargas, que tras una larga vida de canciones y noches sin dormir falleció el 6 de agosto. Joaquín Sabina, en su última gira, contaba un chascarrillo sobre la cantante: "A los dos nos gusta mucho beber, a los dos nos gustan mucho las mujeres y los dos estamos muy acabados, yo más que ella". La cantante mexicana de origen costarricense murió a los 93 años en un hospital de Cuernavaca debido a una insuficiencia respiratoria. Fue cocinera, chófer, costurera, vendedora de ropa de niños, de todo con tal de quedarse en el país que la atrapó y al que, decía, había llegado como "una niña loca". Su vida artística empezó a los 30 años y aunque todos sus conocidos de la música le decían que dejara de actuar, que "cantaba horrible", ella sentía que lo suyo era precisamente eso. Le pusieron escote y tacones y pasó desapercibida y decidió ponerse "ropa de escándalo", es decir, "pantalón de manta, una blusa blanca muy sencilla y un jorongo", el "uniforme" que ya siempre la acompañaría aunque le gritaran "marimacha" cuando estaba de parranda con sus cuates. La muerte de José Alfredo y su extrañamiento voluntario de un mundo que no entendía bien la metieron en un infierno de alcohol y soledad durante 20 años. Tras recuperarse en 1990, "cuando ya nada tenía y nadie le quedaba", volvió a los escenarios, directores como Almodóvar la acogieron y se convirtió en un icono de rebeldía.

En España, el mundo de la interpretación despidió al gran Tony Leblanc. Hijo de un conserje del Prado, ascensorista, bailarín de claqué, "boy" de Celia Gámez, boxeador, futbolista, extra de cine, letrista de pasodobles, actor teatral de comedia revista, showman televisivo y estrella de cine en más de 150 películas… La biografía de un hombre de esos que no se quedan en casa atenazados por sus miedos. Leblanc murió el 24 de noviembre a los 90 años en su domicilio de Villaviciosa de Odón (Madrid) a consecuencia de un fallo cardíaco, dejando como legado una de las trayectorias cómicas más subrayables del cine español. Leblanc protagonizó en la década de los 60 -y gran parte de los 70- las películas cómicas y los programas televisivos más populares, obtuvo el Premio Goya al mejor actor de reparto de 1997 por la película de Santiago Segura Torrente, el brazo tonto de la ley, además del Goya de Honor de 1993. Historias de la radio; Manolo, guarda urbano; Los ángeles del volante; El Tigre de Chamberí; Las chicas de la Cruz Roja; Secretaria para todo; El astronauta; o La casa de los Martínez son una muestra de que, durante una época, no había película con pretensiones de triunfar en taquilla que pudiera permitirse el lujo de no contar con el actor.

Entre sus últimas apariciones destaca su papel de Cervan -el quiosquero- en la serie de TVE Cuéntame por el que en 2004 se le rindió un homenaje al que no pudo asistir por motivos de salud durante la celebración de la gala de la Academia de Televisión (ATV). Asimismo, en 2011 participó en la cuarta entrega de Torrente titulada Torrente 4: Lethal Crisis. Junto a él, otro 'abuelo entrañable', Emilio Aragón Miliki, hizo que millones de españoles regresaran al paraíso perdido de la infancia para recordar al payaso de la tele preguntar: "¿Cómo están ustedes?". Natural de Carmona (Sevilla), era miembro de una familia de payasos de gran tradición y formó parte del trío de payasos más famoso junto a Gaby y Fofó, alcanzando su máximo éxito con el programa Había una vez un circo. También era el padre de Emilio Aragón, actual socio consejero de Globomedia.

Otro adiós que sacudió al gremio del cine fue el de Sancho Gracia el 9 de agosto. Si Humphrey Bogart era el Rick de Casablanca, Sancho Gracia fue y será ya por siempre Curro Jiménez, el bandolero que no eclipsó, sin embargo, 57 años de carrera en los que interpretó personajes enormes en el cine, la televisión y el teatro. Carlos Larrañaga, asociado también a su personaje televisivo de Farmacia de Guardia, también falleció tras una larga enfermedad. Galán y conquistador vocacional, trabajó en teatro y de su filmografía, compuesta por más de 70 películas, guardaba un recuerdo especial de El extraño viaje, con Fernando Fernán Gómez, y de Las Verdes Praderas, con Alfredo Landa. Pero si algo le hizo popular, y muy querido, fue la serie Farmacia de Guardia, aunque la más importante para él fue Los gozos y las sombras a pesar de su "odioso" papel porque, como le gustaba recordar, tuvo una audiencia de unos 14 millones de personas.

En el mundo literario desaparecieron la editora Esther Tusquets y el escritor mexicano Carlos Fuentes, mientras que en el mundo del arte, el adiós de Antoni Tápies el 6 de febrero significó el adiós a uno de los maestros de la vanguardia del siglo XX.

Pero especialmente significativa fue la muerte de Neil Armstrong el 26 de agosto. Al astronauta se le recordará siempre como el primer ser humano que caminó por la superficie lunar. Un honor que le introdujo en el imaginario colectivo y que él mismo definió para quienes vieron su hazaña en directo como "un pequeño paso para el hombre" pero "un paso gigante para la humanidad". Una de las frases más célebres de la Historia, que no es poco.

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