Orquesta Joven de Andalucía | Crítica Caos y triunfo en Mahler

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La Orquesta Joven de Andalucía / María Marí-Pérez

Para la celebración del veinticinco aniversario de la OJA, Pedro Halftter insistió en Mahler, después de la espléndida Sexta que ofreciera el año pasado con el conjunto de jóvenes, en esta ocasión con la Séptima y con bastante menos acierto en su propuesta.

Quiso el maestro madrileño hacer anteceder la obra mahleriana del Parsifal de Wagner, compositor que está sin duda en la raíz de la música de Mahler (en este caso, incluso de forma expresa por sus alusiones en el rondó final de la sinfonía). Buscando el misterio de la trascendencia, se engolfó Halffter en una visión tan lenta de la música wagneriana que para resultar enjundiosa su recreación habría requerido mucha más variedad en el tratamiento de las dinámicas y más tensión. Por contra, la OJA sonó con escaso relieve y una velada opacidad.

La Séptima de Mahler es un desafío por muchas razones; entre otras, por la complejidad de ensamblar cinco movimientos que parecen escritos unos contra otros. Encontrar una línea general que dé coherencia al conjunto es tarea compleja, y a Halffter le costó. Su visión, un tanto a brochazos, no estuvo de todos modos exenta de interés, especialmente en los dos movimientos finales: tanto en el ambiente de serenata de la segunda Nachtmusik, bien reflejada en una interpretación cálida y de rica plasticidad tímbrica, como en el aparente caos del Finale, mirado desde la apoteosis triunfal (pero, ¿triunfo sobre qué?), halló el maestro madrileño el terreno en el que se sintió más cómodo. El arranque, con sus abruptos cambios de humor y de armonías, resultó en cambio no sólo desmañado, sino poco brillante en el aspecto tímbrico, el primer nocturno, en exceso discontinuo y el infernal Scherzo, algo domesticado.

La respuesta orquestal subió algunos puntos con respecto a Wagner, y aunque conseguir ese sonido tan peculiar de Mahler en el que lo grotesco se mezcla de mil formas posibles con lo sublime no es fácil ni para los grandes conjuntos orquestales, los jóvenes de la OJA mostraron entusiasmo, desparpajo y una notable calidad en los atriles individuales. Más OJA, por favor.

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