Cultura

Olivier Dubois desnuda la fragilidad de la condición humana en 'Tragédie'

  • El Teatro Central acoge hasta mañana la impactante propuesta del coreógrafo francés

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En la vanguardia del baile francés desde 1999, miembro de esa primera división de coreógrafos a la que pertenecen Akram Khan, Sasha Waltz, Wayne McGregor o Sidi Larbi y que toma el relevo de las grandes figuras europeas de la danza contemporánea -caso de Jan Fabre o Anne Teresa De Keersmaeker-, Olivier Dubois (1972) estrena hoy y mañana en el Teatro Central Tragédie, la gran sensación del Festival de Aviñón de 2012 y un espectáculo etiquetado de "degenerado" y "decadente" por el Frente Nacional francés por estar interpretado por 18 bailarines (9 hombres y 9 mujeres) completamente desnudos de principio a fin de la pieza, de 90 minutos de duración.

Dubois -que con anterioridad había actuado en Sevilla como bailarín de la compañía de Fabre- cree que "el arte debe ser incisivo". Con el foco puesto en la anatomía del cuerpo humano, Tragédie explora literal y metafóricamente la condición humana, su fragilidad, a través de movimientos repetitivos que construyen una atmósfera tribal, expresionista y tensa que avanza hacia la catarsis colectiva. "La desnudez es esencial en este proyecto pero sólo es su tarjeta de presentación. Aquí no se incluye la acción de vestirse y desvestirse, la desprotección de los bailarines es constante, los cuerpos ni se exhiben ni se ocultan. La obra, para mí, habla del enigma del hombre y de la humanidad y tiene una potente carga política", explica.

Los movimientos de los intérpretes, que a menudo se asemejan a marchas militares, se suceden al ritmo de las creaciones y pulsaciones musicales de su colaborador habitual, François Caffenne.

"Con Trágedie, Dubois cierra la trilogía que completan Rojo (2011) y Revolución (2009), obra ésta para doce bailarinas que se movían en torno a una barra de striptease al son del Bolero de Ravel, y que confío en traer algún día al Central", contextualizó el director artístico de los teatros de la Junta de Andalucía, Manuel Llanes, que insiste en que "la matemática coreográfica que propone Dubois es completamente nueva e hipnótica. Él ha traído un soplo de aire fresco a la danza. Tragédie es de una belleza brutal e incontestable".

"Inevitablemente ver sobre el escenario estos cuerpos desnudos nos hace reflexionar sobre nuestra propia intimidad. En esa mirada hacia nuestro interior es inevitable plantearnos nuestra relación con el mundo y viajar de de lo íntimo a lo universal", prosiguió Dubois, recién elegido como director del Centro Coreográfico de Roubaix, donde sustituye a Carolyn Carlson.

Desde que en 2007 fundara su propia compañía, tras pasar por las de Prejlocaj, Fabre, Sasha Waltz y Dominique Boivin, Dubois aplica su gramática coreográfica a fuentes como las películas de Pasolini y El nacimiento de la tragedia de Nietzsche, dos referencias ineludibles en el "alarde de humanidad" que para su autor es esta Tragédie.

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